«Me cuesta mucho creer que no haya sido un accidente», afirma un íntimo amigo de Miguel Blesa perteneciente a su círculo más próximo durante su etapa como presidente de Caja Madrid (1996-2009) tras conocer la noticia de la muerte por el disparo de una escopeta. «Miguel era alguien que se enfrentaba a los problemas y estaba esperanzado con que el caso [de las tarjetas black] iba a ser sobreseído«, añade en conversación telefónica con El Independiente con la condición de permanecer en el anonimato.

Habló por última vez con él hace un par de semanas y lo vio «muy animado, como siempre, porque el carácter de Miguel no era de ceder y ya había rehecho su vida», asegura la misma fuente. «Habíamos quedado en vernos», añade al tiempo que pide «responsabilidad» a los medios para evitar convertirse en «carroña que se ceba con un cadáver».

Son varias las personas próximas al ex presidente de Caja Madrid que tras conocer su muerte no creen en la hipótesis del suicidio. El ex banquero, condenado a seis años de cárcel por la Audiencia Nacional, había llegado a la finca cordobesa Puerto del Toro en la madrugada del miércoles para disfrutar de unos días de caza y por la mañana presentaba un tiro en el pecho con una escopeta de caza. El resultado de la autopsia a la que será sometido desvelará la causa del fallecimiento.