El desafío soberanista catalán aparece como la principal amenaza a la que se enfrenta España en el corto plazo. A medida que se acerca el 1 de octubre, la fecha fijada por la Generalitat de Cataluña para la celebración de un referéndum independentista, la cuestión vuelve a captar la atención de los principales actores de los mercados financieros.

En este escenario, los analistas Fitch esperan «que las tensiones entre el Gobierno central y el Gobierno regional de Cataluña aumenten en los próximos meses». Sin embargo, en la agencia de calificación se muestran confiados en que el proceso no provocará «ninguna interrupción significativa en la economía o en el funcionamiento del gobierno».

Ésta es una de las razones que sustentan la decisión anunciada la semana pasada por parte de Fitch de elevar de estable a positiva la perspectiva del rating de España. De este modo, Fitch sigue los pasos de S&P y abre la puerta a que, en los próximos meses, la nota de la deuda española vuelva a lucir niveles de A, una calificación que no alcanza desde 2012, cuando el país se situó al borde del rescate.

La confianza sobre una resolución favorable del conflicto catalán ha sido generalizada durante los últimos tiempos, lo que se ha plasmado en el comportamiento positivo de la deuda española en los mercados.

La agencia reconoce, no obstante, que una cuestión que facilitaría el incremento de la nota que asigna a la deuda española sería una reducción de las tensiones entre el Gobierno central y la Generalitat catalana. A este respecto, advierte de que «no observamos progresos este año en el avance de medidas que creemos que serían la base de un acuerdo mutuamente aceptable entre los gobiernos nacional y el regional catalán».

La agencia advierte de que la inestabilidad impide al Gobierno ejecutar reformas de calado

Desde Fitch siguen confiando en que habrá «un acuerdo sobre la reforma regional y una mayor autonomía para Cataluña dentro de España», aunque reconocen que «éste será un proceso desafiante y potencialmente prolongado».

Para la agencia, Cataluña no es la única preocupación sobre la situación de España, pues advierten de que el Gobierno se enfrenta al riesgo de inestabilidad parlamentaria, que dificulta la adopción de reformas económicas sustanciales, «sobre todo porque el potencial apoyo político del Partido Socialista ha disminuido en los últimos meses».

En cualquier caso, los analistas de la firma se muestran muy optimistas sobre la situación económica del país y auguran que crecerá un 3,1% en 2017 y seguirá registrando tasas superiores al 2% los dos próximos años. «La recuperación económica sigue siendo fuerte y relativamente amplia, con algunos progresos adicionales en la reducción de los desequilibrios macroeconómicos», indican.

Esto debería permitir a España proseguir la senda de reducción del déficit, en línea con los objetivos establecidos por Bruselas. Fitch calcula que la tasa de déficit se reducirá este ejercicio hasta el 3,1%, desde el 4,5% del año anterior, se situará en 2018 en el 2,2% y caerá al año siguiente hasta el 1,3%.

Además, la agencia de calificación confía en que los costes de la deuda prosigan una tendencia a la baja, hasta registrar un mínimo en 2020, en el 2,3%, 0,6 puntos porcentuales menos que a cierre de 2016.

En paralelo, la carga de la deuda sobre el PIB también se irá reduciendo de forma progresiva, aunque a un ritmo muy lento. De hecho, Fitch augura que seguirá superando el 90% durante toda la próxima década.