Este lunes tiene lugar una convocatoria de huelga sobre los 360 vigilantes de seguridad de la empresa Eulen en El Prat, el aeropuerto de Barcelona que vive -otro año más- un momento dulce, disputando incluso el liderato a Madrid Barajas- Adolfo Suárez. Y que espera una avalancha de turistas para el puente de agosto, en plena convocatoria del paro. Los trabajadores de seguridad de Eulen rechazaron mayoritariamente este domingo, tras 21 días de protestas, desconvocar la huelga que tiene lugar hoy y en la que el Gobierno ha enviado a la Guardia Civil para garantizar la vigilancia en El Prat.

Ni Fomento ni la Generalitat ni la empresa de la familia Álvarez han conseguido ganar el pulso al comité y a la plantilla: esta última es la que finalmente ha decidido tanto rechazar la subida salarial de 200 euros como continuar adelante con la huelga en sendas votaciones celebradas en menos de 72 horas. Barcelona es el destino turístico con más reservas hoteleras de España y de Europa para el puente de agosto, según  un estudio de la empresa de alquiler de apartamentos turísticos Wimdu. Así que las imágenes de colas en los controles probablemente se repetirán si la Guardia Civil no lo evita.

Los vigilantes de seguridad privados de Eulen exigen 250 euros en 15 mensualidades frente a los 200 euros en 12 meses que ofrece la otra parte, previa mediación de la Generalitat: inicialmente, Eulen propuso 30 euros. El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, ha estado muy presente en las negociaciones y defiende la subida que arrancó la Generalitat (200 euros) para poner fin al conflicto: por eso ha anunciado un laudo arbitral de carácter obligatorio. No obstante, esta medida más extrema no tendrá efecto durante la huelga de este 14 de octubre al no contar Fomento con un árbitro todavía.

Fricción con Fomento

El papel decidido de Serna (quien ha comparecido la tarde del domingo desde su ciudad, Santander) ha generado en ocasiones serias fricciones entre Fomento y los representantes del comité de empresa. La huelga, ha advertido el ministro, “puede provocar un problema importante de seguridad y también puede llegar a provocar un problema de orden público”.

Los esfuerzos han sido en vano, porque una mayoría de los trabajadores (aunque suele votar menos del 50% de la plantilla) considera que esa masa salarial se les ha escamoteado en los últimos años y solo podrán recuperarla vía protestas. El comité ha accedido a repetir la votación, lo que le ha valido el agradecimiento de la consejera de Trabajo de la Generalitat, Dolors Bassa. Según Bassa, les toca ahora discutir a “las dos empresas implicadas, Eulen y Aena, y a los trabajadores”.

El Prat, problema “endémico”

La consejera catalana también ha calificado el problema de El Prat de “endémico” antes que puntual (de hecho ha destacado que las diferencias dentro de Eulen no son “insalvables”). Se refiere Dolors Bassa a que las colas en el aeropuerto de Barcelona no son nuevas: en mayo pasado la patronal hotelera dirigió una carta a todas las autoridades -Ejecutivo central y Govern- deplorando los atascos que se formaban en los controles de pasaportes, problemática agravada por las medidas antiterroristas adoptadas. La recientemente dimitida ex portavoz del Gobierno autonómico Neus Munté llegó a tildar de “sabotaje de Estado” este episodio.

En cuanto a El Prat, las previsones de Aena apuntan a que en agosto e incluso en el vencido mes de julio se superarán los cinco millones de pasajeros, según avanzó La Vanguardia a finales de junio. Esto podría colocar a El Prat por delante de Barajas, que registra un buen crecimiento (7,5 % interanual en junio), pero menos que la terminal de Barcelona, con el 9,2%.

Según el Consejo Internacional de Aeropuertos, a El Prat llegaron 22,1 millones de pasajeros en el primer semestre del año. Y mientras que en junio el aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas (con el doble de terminales) recibió 4.745.858 personas, Barcelona-El Prat llegó prácticamente empatado con 4.585.277 personas. De ahí el temor a que el conflicto laboral entre Eulen y sus empleados de Seguridad impacte fuertemente en el turismo.

Turismo desenfrenado

Este sector se ha convertido en el tema del verano con las polémicas acciones contra la turistificación, cuyo epicentro también se sitúa en Barcelona. Aumentan las críticas contra las plataformas de apartamentos turísticos como Airbnb, acusadas de calentar el mercado de la vivienda en las grandes urbes españolas. Y Barcelona es la que más pisos turísticos tiene y donde más proliferan.

Pero el turismo no solo no baja, sino que está disparado. Los visitantes extranjeros prevén inyectar más dinero en la economía que nunca. Un estudio de Caixabank apunta a que los turistas pueden pasar de los 75 millones en 2016 a 84 millones este año, un incremento espectacular que se debe, entre otras cosas, a la inestabilidad que viene del Mediterráneo Sur. Y una gran parte de ellos pasará por El Prat.