El hartazgo de parte de la ciudadanía por la saturación de algunos destinos turísticos se venía gestando desde hace tiempo en un país que se prepara para su quinto año consecutivo de récord de visitantes extranjeros.  Hace años que en las calles del barrio Gótico y  en el de Gracia en Barcelona van y vienen carteles y pegatinas contra el turismo. Y el año pasado ya empezaron a aparecer pintadas contra los viajeros en el centro de Palma de Mallorca. Este verano organizaciones radicales han cruzado la raya del incivismo y han lanzado ataques contra empresas turísticas en ambas ciudades.

Turismofobia, así se ha venido a llamar esta tirria creciente hacia el viajero, singularmente el extranjero. Turistificación, que es la concentración de servicios y de alojamientos para el turista en determinadas zonas de las ciudades, con el consiguiente agravio para los residentes. Desde el sector hotelero se encuentra un único responsable para ambos fenómenos. Los hoteleros culpan del sentimiento de rechazo al visitante sólo al boom del negocio de alquiler de pisos turísticos.

La patronal hotelera de Barcelona -la ciudad en que se han concentrado varias acciones contra el turismo por parte de miembros de la organización independentista Arran- vinculan directamente el crecimiento de la turismofobia con la expansión del número de pisos turísticos y del volumen de viajeros que hacen uso de ellos al calor del auge de plataformas online como Airbnb o HomeAway.

«El crecimiento desmesurado, incontrolado y seguramente incontrolable [de pisos turísticos] es lo que nos ha llevado a esta situación», advierte Manel Casals, director general del Gremio de Hoteles de Barcelona. Según las estimaciones de la asociación, en Barcelona existe una oferta de alojamiento hotelero de 70.000 camas, frente a unas 120.000 plazas en pisos turísticos, parte de ellas ilegales.

«Lo que se tiene que hacer es erradicar el fenómeno de los pisos turísticos ilegales y controlar bien el sector «, sentencia Casals en declaraciones a Efe. Y es que el sector hotelero culpa a la expansión de la oferta de pisos turísticos de los problemas de convivencia entre viajeros y vecinos, así como de los efectos económicos negativos (como el encarecimiento de la vivienda o la gentrificación de determinadas zonas) que se suelen ligar al turismo.

Oferta y demanda de pisos turísticos se disparan

Sólo en el segundo trimestre de este año, los turistas extranjeros han disparado un 37,2% su demanda de alquiler de viviendas en España, mientras que la de todos los alojamientos reglados se ha apuntado incluso en pleno boom de llegadas sólo un incremento un 7,6% (un 7,4% los hoteles, un 12,2% los apartamentos reglados, un 9,1% los campings y un 16% las casas rurales).

Con la demanda de este tipo de alojamiento disparándose, la oferta de pisos turísticos también se ha desbordado en el país, con las grandes ciudades, y en concreto sus centros urbanos, como epicentros del boom de la nueva oferta en alquiler de corta duración. La aceleración del incremento de la oferta de este tipo de alquiler es tal en los últimos años, que el tamaño del parque de viviendas de uso turístico ya supera al de la oferta hotelera en el conjunto de las principales ciudades españolas, según un informe del lobby turístico Exceltur.

‘Café para todos’ para frenar el turismo

Los grandes del turismo agrupados en Exceltur culpan directamente de la saturación de determinados destinos españoles, tanto vacacionales como urbanos, al boom del alquiler turístico. “Si hay un fenómeno que genera congestión en los destinos es el crecimiento desbordante del alquiler de viviendas de uso turístico”, sostiene José Luis Zoreda, vicepresidente de Exceltur. “Es el alquiler el que provoca problemas de turistificación y de gentrificación en los barrios, que son la razón del descontento ciudadano”.

Para la asociación de grandes grupos turísticos no tiene sentido que las administraciones regionales y municipales estén tomando medidas ante esta situación que afectan al conjunto del sector turístico, y no sólo al alquiler turístico. “Se está optando por el café para todos. Se están adoptando medidas con carácter punitivo sin tener en cuenta quién aporta más en términos socioeconómicos y quién genera los problemas”, critica el responsable de Exceltur en referencia a las moratorias para hoteles y pisos turísticos adoptadas por algunos ayuntamientos y gobiernos autonómicos.

La Alianza por la Excelencia Turístico elaboró un informe hace dos años en el que ya se señalaban todos  los males que, según su criterio, había generado el alquiler vacacional en otras ciudades. Y alertaba de que podrían acabar provocándose también en España. Ya entonces se advertía en el estudio de deterioro en la calidad de vida y de problemas de convivencia con los vecinos en los barrios en que hay más concentración de estos apartamentos, así como de la expulsión de la población residente al preferir los propietarios alquilar por días y no por estancias de larga duración por ser más rentable. Los hoteleros creen que los temores se han confirmado.