El Gobierno de Arabia Saudí, la mayor teocracia wahabita del mundo, ha vuelto a dejar de pagar al consorcio de Al Shula, compuesto aplastantemente por empresas españolas y encargado de construir el AVE a La Meca, los 500 kilómetros de alta velocidad que separan las ciudades santas de Medina y La Meca. Según varias fuentes consultadas sobre el terreno, Riad lleva «desde octubre» acumulando retrasos con el contratista español, lo que está generando enormes problemas a muchas de las firmas implicadas. También a aquellas empresas españolas y extranjeras subcontratadas por las firmas del consorcio. Pero esta vez Al Shula ha tomado cartas en el asunto y espera cobrar «inminentemente», según las fuentes consultadas.

«Nos han dicho que van a pagar esos retrasos antes de septiembre», agregan en el consorcio. La disputa podría terminarse próximamente, en una reunión de alto nivel entre saudíes y españoles prevista para mediados de septiembre. La cantidad que adeuda Riad al consorcio se sitúa en torno a 100 millones. Al Shula está formado por Renfe, Adif, Talgo, Copasa, Indra, Cobra, OHL, Imathia, Ineco, Inabensa, Consultrans y Siemens Rail (antes Dimetronic). El AVE a La Meca es el mayor contrato de la historia obtenido por empresas españolas en el extranjero, superando los 7.000 millones de euros incluyendo con los sobrecostes reconocidos por el contratista.

Al Shula espera cobrar «inminentemente» y se prevé una reunión de alto nivel

El sistema de cobros es un poco complejo, explican desde el consorcio. Al parecer, primero se certifican las obras, que tienen que recibir el visto bueno de un ingeniero acreditado. Después éstas tienen que estar supervisadas por la SRO (la Renfe saudí) y a continuación por el Ministerio de Hacienda de ese país, antes de su tramitación definitiva. «Nos deben la certificación de las obras de octubre a febrero», confirman en Al Shula. Otras fuentes elevan la cifra de los 100 millones y amplían los meses de demora, además de asegurar que las tiranteces con las autoridades de la monarquía de los Saud son permanentes.

Riad ya ni siquiera cuestiona las obras de construcción (Fase Copex) que realiza el consorcio presidido por Jorge Segrelles, las cuales avanzan en los plazos previstos. Los saudíes están obsesionados con los Demonstration Test, las pruebas promocionales sin viajeros para vender el también denominado AVE de los peregrinos a sus conciudadanos. La reunión de alto nivel (prevista para el 11 de septiembre aunque aún sin confirmar definitivamente) gravitará en torno a los viajes promocionales, pero representantes de las empresas que estarán presentes quieren que Arabia Saudí pague lo que debe. Cuanto antes, para que no se repita la experiencia de 2015 y 2016, cuando las demoras obligaron a varias de las empresas de Al Shula a cuestionar si permanecían o no en la dictadura arábiga.

Riad está obsesionada con los ‘Demostration Test’, los viajes promocionales sin viajeros

A finales de julio, representantes de la SRO saudíes se subieron a uno de los trenes y viajaron desde la estación de Medina hasta Yeda, donde los trabajadores españoles tienen su base. Unas 400 personas cubrieron el trayecto, que fue un éxito según el consorcio. Los representantes del Gobierno autóctono se convencieron de que los Demonstration Test -que tienen que hacerse antes del 31 de diciembre- estarán a tiempo. Las pruebas de velocidad que alcanzan los trenes Talgo (hasta 300 kilómetros por hora) marchan bien. La problemática de las arenas, sin embargo, no ha sido resuelta.

«Hay empresas que lo están pasando mal con los subcontratistas, porque no les pueden pagar», dice una persona sobre el terreno. La única firma en cobrar ha sido Talgo, que ha percibido lo que los saudíes le debían por el material rodante. El clima entre Riad y España ha cambiado desde la llegada de Segrelles y con Álvaro Senador de consejero delegado de Al Shula: «Se trabaja bien y a la hora de negociar no se cede ante los chantajes de los saudíes», dice una fuente desde el anonimato.

Solo Talgo ha cobrado por el material rodante: las otras 11 esperan

Nadie olvida que a comienzos de 2014 el ministro de Transportes saudí amenazó injustamente por carta con retirar el proyecto Al Haramain (como se conoce al AVE a La Meca) a Al Shula, debido a las trifulcas protagonizadas por una de las socias del consorcio, OHL: España se plegó a las intransigencias de los Saud para no perjudicar a la Marca España cuando no había motivos para ello. Arabia Saudí está empantanada en una guerra -que está perdiendo- con Yemen y la caída de los precios del petróleo ha generado un problema de liquidez increíble en ese país, incapaz de asumir muchos de los compromisos contraídos.

Al Shula no quiere las estaciones

Un ejemplo de la buena praxis española está en el reciente rechazo manifestado por parte de Al Shula a gestionar las faraónicas estaciones de La Meca, Medina y Yeda, que actualmente construye un consorcio turco-saudí tras la quiebra de la compañía de la familia Bin Laden (una dinastía adinerada a la que pertenecía el terrorista más famoso del mundo, Osama). A las estaciones del aeropuerto de Yeda y de KAEC (King Abdullah Economic City, una suerte de Silicon Valley saudí recién creada que persigue ser la capital económica) ni se las espera: «Podíamos haberlas recibido tal y como estaban, pero faltan muchos certificados de seguridad», deploran en Al Shula.

Adif se niega ahora a mantener las terminales. «No tienen desarrollados los sistemas de bloqueo y los trabajadores contratados por las firmas de allí están en huelga», comentan en Al Shula. Las autoridades saudíes tratan de desactivar las protestas de los empleados, que suelen ser mano de obra extranjera. Y a partir del 30 de agosto es el Hajj, la Fiesta del Sacrificio, también conocida como la Fiesta del Cordero. El país espera para dentro de menos de un mes a millones de peregrinos en La Meca. Así que todo se ralentizará en Arabia Saudí, cada vez más acuciada por problemas de diversa índole.