Cataluña es sin duda la comunidad autónoma que más se ha beneficiado de los mecanismos de financiación desplegados desde 2012 por el Estado para conseguir hacer llegar la financiación exterior a las economías regionales. Y, por ello mismo, Cataluña es la principal beneficiaria de las condiciones especialmente favorables con las que las comunidades han logrado financiarse a costa del Estado y la que más ahorro acumula fundamentalmente en intereses desde ese año.

El Ministerio de Hacienda calcula que Cataluña se ha ahorrado 18.228,7 millones de euros gracias estos mecanismos y a medidas adoptadas que afectan a la determinación del déficit . Dicho de otro modo, la comunidad autónoma habría tenido que desembolsar este dinero si hubiera acudido por su propio pie a los mercados y contando con que le hubieran prestado dinero.

Para contextualizar la envergadura de estas cifras hay que tener en cuenta que ese volumen de ahorro en Cataluña supone el 37,5% de todo el generado por los mecanismos de financiación en el conjunto de las comunidades. Es decir que, de cada 10 euros ahorrados en España, casi cuatro corresponden a Cataluña.

Además, esta cantidad supone aproximadamente el margen obtenido conjuntamente por Andalucía (7.459,6 millones), la Comunidad Valenciana (11.374,8 millones) y la Comunidad de Madrid (265,6 millones).

El primer usuario del FLA

El mecanismo que más ha dado que hablar es el Fondo de Liquidez Autonómico (FLA), puesto en marcha en 2012. A grandes rasgos, funciona interponiendo al Estado entre las comunidades autónomas y los mercados, de forma que este capta financiación y las traslada a las regiones a un coste inferior para atender los sus vencimientos de deuda y obtener nuevos recursos dentro de los límites de la Ley de Estabilidad Presupuestaria. También para poder abonar intereses. No obstante, el recuento de Hacienda se refiere a la asignación de recursos para atender necesidades de financiación distintas de intereses.

Este grifo es el que el Gobierno ha amenazado con cerrar a Cataluña si se demuestra que ha utilizado parte de los recursos para financiar de alguna forma el referéndum de autodeterminación previsto para el próximo 1 de octubre.

Las condiciones financieras del FLA han sido muy ventajosas, puesto que el tipo de interés fijado fue era muy inferior al del mercado, y se estableció un plazo de dos años de carencia durante los que no era necesario empezar a devolver la deuda.

Pues bien, en 2012, Cataluña accedió a un total de 6.664,8 millones de euros, más que ninguna otra, y acaparó casi la mitad de toda la financiación repartida (16.638,1 millones). Con esta ayuda, Cataluña pudo abonar, por ejemplo, 22.032 facturas pendientes a unos 3.100 proveedores por importe de 1.821,1 millones de euros. Por finalidad del gasto, el 48,7% de estos importes fueron a parar a la sanidad.

Ya en el año 2013, Cataluña volvió a incrementar su financiación con cargo al FLA, con 10.814,7 millones de euros, de los 22.920,5 millones repartidos. Muy por detrás quedaron otras comunidades como Andalucía (4.544,1 millones) o la Comunidad Valenciana (3.119 millones).

Con este nuevo FLA, lo que se trataba no era solo de seguir pagando vencimientos de deuda, sino también las liquidaciones negativas de las transferencias estatales correspondientes a los ejercicios 2008 y 2009, y financiar el déficit público. En este ejercicio 2013, Cataluña saldó deudas con 6.290 proveedores, a los que abonó 56.205 facturas por importe de 2.023,5 millones.

Ya en 2014, con el inicio de la recuperación económica, las comunidades autónomas moderaron sus niveles de financiación a través del FLA hasta los 23.215,1 millones de euros y Cataluña también redujo su participación, hasta los 7.912,8 millones de euros. Pese a todo, seguía siendo la comunidad más beneficiada por el mecanismo, seguida de cerca ya por la Comunidad Valenciana (6.057,4 millones). Cataluña pagó en ese año 3.624,3 millones de euros para cubrir 115.151 facturas a 6.763 proveedores.

En 2015, el FLA pasó a formar parte del Fondo de Financiación a Comunidades Autónomas, junto a los fondos de Facilidad Financiera, el Fondo Social y el Fondo para la Financiación de los Pagos a los Proveedores de las  Comunidades Autónomas.

La suma de todos estos fondos hizo que la cantidad transferida a las comunidades autónomas se elevara a 37.780,6 millones de euros en 2015, de los que 11.689,1 millones, casi un tercio, fueron a parar a Cataluña.

¿Qué pasa si se corta el FLA?

Finalmente, en 2016, el Fondo de Liquidación a Comunidades Autónomas las regó con 31.181,3 millones de euros entre fondos para amortizaciones de deuda, las liquidaciones negativas del sistema de financiación autonómica de 2008 y 2009, y la financiación del déficit –intereses, pagos directos a comunidades autónomas, proveedores, etc.–.

Pues bien, Cataluña volvió a destacar sobre las comunidades autónomas, con 10.069 millones de euros, muy por delante, otra vez, de la Comunidad Valenciana (6.968,4 millones) o Andalucía (4.289,8 millones).

El 75% de la deuda de Cataluña está en manos del Estado

De cara a 2017, la cosa sigue igual. Cataluña será la comunidad autónoma más beneficiada por las transferencias del Estado en el marco de FLA hasta septiembre. La comunidad autónoma recibirá alrededor de un tercio de los 15.870 millones a repartir entre las regiones acogidas a este mecanismo, con un total de 5.305 millones de euros.

Tras cinco años de mecanismos de liquidez y este nivel de captación, las disposiciones que actualmente capta Cataluña a través del FLA suponen alrededor del 75% de su deuda en circulación, según datos de la agencia de rating Fitch con datos de 2016. Una deuda que es la más abultada de entre todas las comunidades autónomas. De acuerdo con las estadísticas del Banco de España, ya rozaba en el primer trimestre los 75.500 euros, el equivalente al 35,2% del PIB.

La mayor parte de los fondos del FLA captados en 2017 se destinarán, dadas las circunstancias, a amortizar la deuda y los intereses con el propio Estado, de ahí que si este cortara el grifo a Cataluña, esto llevaría a problemas para cobrar el dinero que aún le debe la comunidad autónoma, según sugieren fuentes de la Generalitat. Lo que Cataluña no tendrá que devolver en ningún caso son esos 18.202 millones de euros ahorrados tras un uso intensivo de las capacidades financieras del Estado desde 2012.