En una reunión en Madrid aparentemente rutinaria entre el ministro español de Fomento, Íñigo de la Serna, y la ministra de Transportes francesa, Elisabeth Borne, se han tocado varios temas: el rechazo a pagar la indemnización de 450 millones que reclama TP Ferro (ACS y Eiffage), la empresa concesionaria del Túnel de Portboú, el impulso a las “autopistas ferroviarias” entre ambos países (básicamente, camiones de mercancías viajando dentro de trenes) y las conexiones por alta velocidad por la frontera pirenaica.

Todos los temas ya se conocían y los ministros no han realizado anuncio alguno para explicar novedades. Sin embargo, en el capítulo de las conexiones por AVE, de la Serna ha resaltado “la apuesta política y económica” de España por avanzar en los “dos grandes ejes, atlántico y mediterráneo, para la conexión transfronteriza”: el titular de Fomento ha apuntado al “horizonte 2023”, año en que se completará la Y vasca en la frontera francesa a través de Irún. En contraste, Elisabeth Borne ha declarado lo contrario: que el nuevo Gobierno del liberal Emmanuel Macron plantea una “pausa” en los grandes proyectos de alta velocidad, incluyendo los que prevén enlazar con España vía Cataluña y País Vasco.

España tiene AVE a Francia vía Figueres y prevé terminar la ‘Y vasca’ en 2023

Francia tiene construidos escasos kilómetros de alta velocidad, los que van de Portboú a Perpiñán. Prevé terminar la conexión entre esta última y París en 2030, pero con la “pausa” del Ejecutivo entrante probablemente las obras se prolongarán más allá. Igualmente sucede con la conexión Burdeos-Hendaya: la línea tenía la inauguración prevista para 2032, pero se alargará seguramente en el tiempo.

“Es la primera vez en los nueve meses que llevo en el cargo que me preguntan si no vamos demasiado deprisa”, ha bromeado Serna interrogado respecto a las agendas tan diferentes. El PNV arrancó una ambiciosa apuesta inversora sobre la Y vasca a cambio de su voto en los últimos presupuestos.

París contemplaba la alta velocidad a Perpiñán en 2030: ahora, más tarde todavía

El titular de Fomento ha defendido cumplir con los objetivos de la “red transeuropea” y ha valorado la apuesta por el “corredor mediterráneo”, recordando además que más del 60% del PIB nacional se mueve en el litoral que va de Almería a Barcelona. Con todo, no se ha referido al servicio de viajeros: de Madrid a Barcelona se tarda menos de tres horas a bordo de un tren directo, pero entre Barcelona y París la duración va de seis a siete horas, la mayor parte por vías de ancho convencional.

Dos velocidades y dos ritmos inversores completamente diferentes. España tiene más de 3.000 kilómetros de alta velocidad y Francia escasamente supera los 2.000 kilómetros. Y eso a pesar de que el primer TGV francés data de 1981 mientras que el AVE se estrenó en España entre Madrid y Sevilla en 1992.