Cada cuatro años la federación catalana de Comisiones Obreras (CCOO), central sindical mayoritaria en Cataluña con 130.000 miembros, realiza una encuesta entre sus afiliados. La última, publicada el pasado mes de abril con ocasión del congreso regional, arrojó resultados sorprendentes: el 40% de la rama autonómica de esta organización con más de un millón de inscritos declaró abrazar la independencia. Los sindicatos mayoritarios en esta comunidad son CCOO y UGT, a diferencia de los poderosos vascos ELA y LAB, y defienden un referéndum legal y con garantías. Y la negociación Generalitat-Gobierno Central. Pero eso no les evita tensiones con sus cuadros soberanistas, algunos de los cuales quieren unirse a la huelga general convocada por CGT y un sindicato independentista minoritario.

Tensión fue la que ha vivido en las últimas semanas Javier Pacheco, secretario general de CCOO en Cataluña desde abril, cuentan cercanos: preguntado sobre los recientes acontecimientos, Pacheco se ha mantenido en el alambre. “No vamos a oponernos a un proceso con esta vocación de espíritu democrático, pero tampoco haremos un llamamiento a participar en algo que no cumple las garantías mínimas”, ha dicho. Estos días, especialmente la corriente independentista de su sindicato, ha llegado a pedir hasta la dimisión del dirigente catalán con la fórmula #PachecoDimissió.

El estrés subió varios grados este miércoles, ya que cuando la Guardia Civil registró la sede de la Consellería de Exteriores catalana el edificio central de CCOO estaba justo enfrente. “Temíamos que nos increparan. Y si no vas hasta el fondo, si no defiendes todo el procès, la ANC te señala”, dice un sindicalista. Incluso ha habido bajas en esta central y en UGT y adhesiones a plataformas como la Red de Sindicalistas por la Independencia, en la que están inscritos unos 400 afiliados de Comisiones Obreras; “Pero apenas 20 o 30 participan activamente”, subraya una fuente.

Indepes: pocos y organizados

A raíz de las declaraciones de Pacheco rechazando animar a participar se dieron de baja de CCOO varios afiliados, una treintena, cuenta un cuadro sindical. Otras fuentes elevan la cifra a medio millar. “Los indepes no son tantos pero están bien organizados”, confía un alto cargo de UGT. “Los federalistas se mueven peor aunque son más. Aunque yo estoy convencido que los que quieren la independencia son menos del 15% del sindicato aquí”.

Las cosas han cambiado esta semana a raíz de las detenciones masivas de la Guardia Civil. Y varios afiliados de base y cuadros intermedios piden unirse a la huelga general. Un extremo que ha sido rechazado por los dos sindicatos, empezando por Camil Ros, líder de UGT en Cataluña y relacionado con el independentismo y con ERC. “Una huelga política es una locura”, dice un alto dirigente.

Polarización sindical

“Tras la actuación de la Guardia Civil nos han cambiado las respuestas nos cambiaron las preguntas”, ironiza otro sindicalista de UGT parafraseando al poeta ecuatoriano Jorge Enrique Adoum. “Hemos pasado de derecho de autodeterminación sí o no a referéndum sí o no. Hay que evitar los extremos y apostar por la cohabitación y la transversalidad”.

En el otro extremo se mueven otros dirigentes: Josep Lluís López Bulla (ex secretario general de CCOO durante 19 años), el ex conseller del PSC Josep Maria Rañé o la ex diputada nacional Isabel López i Chamosa crearon a finales de agosto una plataforma “contra la independencia de Cataluña y la farsa del referéndum del día 1 de octubre”. El jueves 21 por la tarde este colectivo celebraba una convocatoria en Barcelona arropado por muchos otros dirigentes. Los sindicatos también evidencian la polarización de la sociedad catalana.