Economía

Los depósitos de las familias tocan máximos mientras se reactiva el interés por las letras

El Banco de España entre la calle de Alcalá y la plaza de Cibeles.
El Banco de España entre la calle de Alcalá y la plaza de Cibeles. | Jesús Hellín / Europa Press

A la espera del previsible movimiento al alza de los tipos por parte del Banco Central Europeo (BCE), los hogares españoles mantienen en máximos el ahorro en depósitos bancarios. Los depósitos bancarios de las familias alcanzaron en marzo los 1,101 billones de euros, el nivel más alto de la serie histórica. Crecieron, según el Banco de España, un 4,87% respecto al mismo mes del año anterior y sumaron 57.700 millones de euros en los últimos doce meses.

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Pese a que la inflación y los tipos han permanecido estables, las familias siguen reforzando su colchón de liquidez. Los depósitos aumentaron en marzo en 5.600 millones de euros respecto a febrero. Pero la escasa rentabilidad que ofrece el dinero en el banco está haciendo moverse a los ahorradores, que parecen recuperar el apetito por la deuda pública.

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Tras más de un año de retirada continuada de fondos de las Letras del Tesoro, los pequeños inversores comienzan a volver a apostar por la deuda pública a corto plazo. La última subasta de letras a seis y doce meses celebrada este martes puso de manifiesto un apetito renovado.

El organismo dependiente del Ministerio de Economía logró colocar 6.482 millones de euros.

La rentabilidad alcanzó en el caso de las letras a seis meses el 2,398%, el nivel más alto desde enero de 2025. Las peticiones no competitivas —la modalidad utilizada mayoritariamente por los particulares— ascendieron a 2.728 millones de euros, una cifra que refleja el regreso de los ahorradores minoristas a este producto.

Los hogares llegaron al mes de marzo con una inversión de 19.053 millones de euros en Letras del Tesoro, alrededor de un 19,4% menos que un año antes. La caída implica que las familias hayan dejado de ser el principal grupo inversor en este tipo de activos, donde se colocaron como primeros durante la fiebre por las letras que se desató entre 2023 y 2024.

Las fuertes subidas de tipos del BCE durante aquellos tiempos para intentar contener la inflación galopante tras el estallido de la guerra de Ucrania llevaron las rentabilidades de las letras cerca del 4%.

Así, miles de pequeños ahorradores se lanzaron a invertir en deuda pública como alternativa a unos depósitos bancarios que apenas remuneraban el ahorro. La posterior relajación de la política monetaria del organismo que preside Christine Lagarde redujo el atractivo relativo de la deuda pública y desató una salida gradual del dinero.

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