El banco JP Morgan, la mayor entidad por activos en EE.UU., da por hecho que el conflicto catalán no dejará de agudizarse en los próximos días, en tanto se aproxima el día del referéndum (1-O) y los cauces de diálogo entre el Gobierno central y el autonómico parecen estar completamente rotos. Como tabla de salvación, el banco deja a un lado las cuestiones políticas e históricas y adopta un punto de vista práctico. Aconseja dotar de más autonomía fiscal a la comunidad para buscar una «ventana» de entendimiento o incluso baraja la posibilidad de reformar la Constitución, al tiempo que cree que unas elecciones anticipadas en Cataluña también vendrían a mejorar la situación.

En una nota publicada hace unas horas, viene a señalar que la decisión del Gobierno de tomar el control de las cuentas catalanas va en la dirección contraria de las posibles soluciones, aunque no duda en calificar la actitud del Gobierno de Carles Puigdemont de «desafiante» y en considerar que «la implementación del referéndum es en estos momentos más difícil por razones logísticas».

Al contrario de lo que está ocurriendo, JP Morgan cree que la salida al conflicto pasa por realizar algún tipo de intercambio. Por ejemplo, con la creación de una comisión parlamentaria que se empeñara en estudiar «una reforma completa de la estructura regional del Estado». Dentro de sus tareas, debería estar, prosigue, la revisión de los mecanismos de financiación y una aproximación al reconocimiento de ciertas especificidades con el objetivo de desarrollar un nuevo status quo capaz de mantener a Cataluña dentro de España».

JP Morgan ve posibles acuerdos entre PP y PSOE dentro de esta vía, aunque avisa de que sería un camino lento, no exento quizás de un referéndum nacional y de la necesaria aprobación de algún cambio en la Constitución.

La cuestión está clara para el banco: «Con mayores concesiones por parte de Madrid, Cataluña fácilmente se acercaría a un status cercano a la independencia dentro de una federación, lo que haría que no mereciese la pena la carrera por la secesión detrás de una bandera y una ciudadanía».

Elecciones anticipadas en Cataluña

En cualquier caso, la entidad norteamericana no espera avances de este tipo hasta después del 1 de octubre, entre otras cosas porque un cambio drástico en la estrategia desplegada hasta el momento por el Gobierno catalán sería difícil de explicar ante sus bases independentistas. «De momento, esperamos que el nivel de conflicto se mantenga alto hasta el 1 de octubre», añade, para calificar la situación poco después de «caótica».

En esta tesitura, la nota deja claro que unas elecciones anticipadas en Cataluña «serían una ventana de oportunidad para reconstruir los canales de comunicación tras el choque», tenga o no lugar el referéndum.