El iPhone 8 ya está a la venta. Desde hace unos días Apple está vendiendo el último miembro de su familia de smartphones que, como ya es habitual, ha provocado colas en las diferentes Apple Store, en las que los aficionados se daban cita horas antes del lanzamiento para ser los primeros en tenerlos.

El nuevo iPhone 8, que es el más avanzado a la espera de que el 3 de noviembre llegue el iPhone X, tiene entre sus nuevas funcionalidades la mejora de la realidad aumentada, un chip muy potente y una cámara que es, hasta que llegue el esperado teléfono, la mejor del mercado. A todo eso se suma la esperada carga inalámbrica que es, precisamente, la que va a provocar más de un problema para los usuarios de Apple.

Para poder cargar el móvil sobre una base sin tener que enchufarlo a la corriente Apple ha tenido que instalar una parte posterior en cristal en sus dispositivos. Gracias a esos cristales se puede utilizar esta herramienta que con las partes posteriores metálicas era inviable.

Según una filtración de iFixit, uno de los principales sitios de reparación del iPhone, el fabricante de Cupertino ha instalado una estructura metálica que sostiene el cristal, y que tiene un agujero en el centro que permite ubicar ahí el sistema de carga inalámbrica. Toda esta estructura única ha provocado que reemplazar una pieza va a ser «muy complicado» y, por tanto, muy caro.

Apple ya anunció que el cristal trasero de sus iPhone 8 es «el más duro de la historia de los smartphones«, pero en ningún momento se ha aclarado cual es exactamente la durabilidad de la parte trasera de estos nuevos iPhone, que cuestan entre 809 y 1.089 euros según modelo y capacidad. Samsung sí que ha sido más específico, ya que su terminal franquicial, el Galaxy S8, lleva una trasera de Gorilla Glass 5.

Según los datos que ha apuntado Apple Insider, reparar el cristal trasero de un iPhone 8 costará el triple que reparar la pantalla LCD que llevan estos terminales. Eso hace que las fundas protectoras sean decisivas a la hora de evitar, o al menos minimizar, los accidentes. Además, la cobertura de Apple es limitada. Con su programa Apple Care apenas cubre dos reparaciones durante dos años, pese a que su coste es de 70 euros en España.

Las ventas del iPhone 8 no están saliéndose de la métrica, como les ha pasado a muchos de sus antecesores, pero las cifras no preocupan a Apple. Ya tenían muy claro que el esperado iPhone X iba a hacer sombra a un dispositivo que, además, sigue la línea de las generaciones anteriores sin demasiadas actualizaciones.