La agencia Moody’s da por hecho que si llegara a producirse la independencia de Cataluña, el nuevo Estado tendría cerrado el acceso a la financiación exterior. También la posibilidad de financiarse en los mercados mayoristas, al menos hasta que la incertidumbre inicial se disipara.

Estas dificultades considera que se trasladarían a muchos otros emisores de deuda, incluidos los bancos, las aseguradoras y las empresas no financieras, según un comunicado enviado este viernes, informa Efe.

Aunque Moody’s mantiene que Cataluña seguirá siendo parte de España y no se convertirá en un Estado independiente, considera que es algo que no puede descartarse a largo plazo. De ahí que piense que Cataluña inicialmente podría tener dificultades para acceder a los mercados financieros y considera que “el proceso de independencia probablemente sería muy perjudicial”, con riesgos operativos y consecuencias financieras o económicas.

Cuestiones inciertas

Cualquier relación entre Cataluña y la Unión Europea, o incluso qué moneda utilizaría este nuevo estado, son cuestiones muy inciertas, opina Moody’s. De forma más amplia, también existe el riesgo de que la independencia catalana genere turbulencias políticas en otras partes de España, o en otros lugares de la Unión Europea, aunque por ahora, Moody’s cree que este riesgo es “muy pequeño”.

No obstante, España seguiría teniendo una solvencia crediticia “significativa” y probablemente no caería en el bono basura, al menos en el corto plazo, tras la independencia catalana. El impacto de la ruptura sobre la calificación de la propia Cataluña, que ya se encuentra hundida varios escalones en la categoría de bono basura, es igualmente “incierto”.

La agencia recuerda que la región tiene unas necesidades de refinanciación de su posición de liquidez que se han debilitado significativamente en los últimos años.