Los analistas de Moody’s tienen claro que la solución del conflicto soberanista pasa por el diálogo. Y por las cesiones mutuas de las dos partes implicadas: el Gobierno central y el liderado por Carles Puigdemont. En un informe difundido hoy, la agencia de calificación de riesgos asegura que «una solución duradera debería satisfacer algunas de las principales demandas de Cataluña». «En particular», especifica Moody’s, «las relacionadas con mayores recursos fiscales y la reforma del marco de financiación regional». Eso sí, cualquier avance debe acometerse, «respetando las restricciones legales de la Constitución española».

«Las implicaciones crediticias de esta mayor autonomía dependerían de los arreglos institucionales exactos establecidos, en particular con respecto al control del gobierno central sobre las finanzas de las regiones», añade la agencia.

La agencia estadounidense -la más prestigiosa del mundo junto a Fitch y S&P- asegura que tanto la economía española como la catalana tienen mucho que perder si la tensión política sigue en aumento. Sobre todo, la de Cataluña, que vería perder rápidamente su calificación crediticia, al ver estrangulada la financiación que le proporciona el Estado.

Impacto en la financiación

«Hasta el momento, el debate político sobre la independencia no ha afectado el apoyo de liquidez del gobierno central a la región. Sin embargo, la calidad crediticia de la región podría verse afectada negativamente si las tensiones políticas se intensificaban aún más, provocando dudas sobre la voluntad del gobierno central de proporcionar apoyo a través de la Fondo de Liquidez Autonómico (FLA)», alerta Moody’s. La firma con sede en Nueva York recuerda que Cataluña ha recibido la inyección de 68.500 millones de euros desd 2012, a través de distintos mecanismos de financiación (sobre todo, el FLA). Este monto representa alrededor del 70% del total de la deuda total de la región.

Sus analistas, no obstante, no creen que llegue a materializarse el peor de los escenarios, el de la independencia. «Nuestra expectativa es que Cataluña siga siendo parte de España», aseguran. «Hay muchos obstáculos para la independencia, incluida la oposición firme y sostenida del Gobierno central.

Además, recuerda la agencia a sus clientes, «las encuestas que demuestran que el apoyo popular en España para la secesión de España es inferior a la mayoría». «Incluso si el referéndum fuera a seguir adelante y dar como resultado el apoyo a la independencia, la falta de una base legal y la ausencia de un umbral mínimo de participación probablemente minaría su legitimidad», concluye.

Daños para la economía española

Para Moody’s, la economía catalana no sería la única en sufrir si el choque institucional se intensifica. «La independencia catalana tendría implicaciones negativas materiales para el crédito de España debido al tamaño de la región». La agencia recuerda en su informe que la comunidad autónoma aporta aproximadamente el 19% del PIB español y da cabida al 16% de su población, con una renta per cápita superior al promedio nacional. Por ello, la ruptura «debilitaría la fortaleza económica de España».