La presidencia de la patronal de las pequeñas y medianas empresas de España (Cepyme) y la vicepresidencia de la CEOE que ostenta Antonio Garamendi son dos atalayas inmejorables desde las que valorar cuáles serán las consecuencias de la desbandada de empresas de Cataluña desde la celebración del referéndum del 1-O. Este empresario vasco que trabaja “por la unidad” cree que el trasvase de sedes sociales y fiscales a otras provincias “se va a pagar en términos de empleo y de PIB” y asegura que ninguna empresa volverá a territorio catalán «hasta que se vuelva a la estabilidad y se haga de forma definitiva”.

En una entrevista concedida a El Independiente, Garamendi enfatiza en su despacho de la madrileña calle de Diego de León, la sede de los empresarios de España, que “las marcas no se están yendo de Cataluña, sino que las están echando” por el clima de creciente incertidumbre en la que “una parte del Estado” está sumiendo a toda la sociedad y al empresariado catalán.

Asegura que «las empresas no se van, las están echando»

“Para empezar, esto no es un tema bilateral, aunque se pretende que lo sea. Es un problema generado por una parte del Estado que no está cumpliendo las leyes”, asegura.

Con este planteamiento, Garamendi cree que la  incertidumbre no se disipará ni hoy ni mañana porque la aplicación del artículo 155 no se puede llevar a cabo “a la ligera”, puesto que no está plenamente desarrollado, y también porque, en su opinión, la Generalitat está apelando “a los sentimientos de los ciudadanos y se está dividiendo a la sociedad”, algo que seguro tardará en soldar.

«Las empresas que no se van es porque no pueden»

Dada la situación, Garamendi cree que “las empresas que no se van es porque no pueden”, porque su tamaño les ata a una clientela de proximidad. Mientras, las marcas que se han ido, la última una histórica como Codorniu, tardarán en volver porque, en su caso, “el efecto de ida y vuelta no es tan fácil”.

“Los que han tomando la decisión de marcharse seguro tienen una tristeza profunda porque están muy orgullosos de haber creado algo en su tierra. Pero la palabra más importante para una empresa es estabilidad y mientras no la haya de forma definitiva y real nadie va a volver”, vaticina.

El presidente de Cepyme pone como ejemplo el de un pensionista que ha logrado ahorrar 25.000 euros durante su vida y los tiene depositados en un banco. “¿Se quedaría donde no hay estabilidad? No, por eso la banca se ha ido”, explica.

El efecto arrastre hasta el desempleo

Un cambio de sede social o fiscal en el caso de una gran empresa no tiene por qué tener en un primer momento un efecto económico, no así si la salida se mantiene en el tiempo, como vaticina.

La salida de las grandes empresas tiene un «efecto tractor» enorme

Además, Garamendi asegura que tras las grandes empresas hay “un efecto tractor enorme”, que arrastra tras de sí a otras de menor tamaño. Según recalca, de las más de 500 empresas que han abandonado ya Cataluña, “la mayoría son medianas, sin duda”.

Finalmente, sostiene que esta deriva de empresas tiene «una incidencia en el empleo directo” en los negocios que rodean de una forma u otra a la grandes corporaciones, como “el del panadero, el frutero o el del bar”. Es por eso que el presidente de Cepyme concluye sin rodeos: “Esto se va a pagar en empleo y en PIB”.

Tambores de corralito

Un poco más allá, el presidente de Cepyme insiste en que la peor parte de una Cataluña independiente se la llevarían los ciudadanos. Porque salir de España supondría salir de Europa –“estamos hablando de la ruptura de Europa en el fondo, asegura–, de la moneda única y adentrarse en un proceso a la argentina, con una moneda devaluada que perjudicaría a las exportaciones (además de los aranceles) y que finalmente, con una inflación galopante, llevaría a un corralito.

“Cataluña recibe cada año 300 millones de euros de la Política Agraria Común (PAC) para 30.000 agricultores. ¿Nadie les ha explicado que cortar la carretera con el tractor les está perjudicando a ellos mismos?”, plantea.

No al boicot de productos catalanes

En defensa de las empresas en Cataluña, Garamendi también se muestra “antiboicot total”. “Creo que los empresarios catalanes no se merecen lo que les han hecho y que encima se les haga un boicot”, dice.

«Soy antiboicot total. Las empresas catalanas no se lo merecen»

Llama asimismo a las organizaciones empresariales que operan en Cataluña a mirar por las compañías y por sus puestos de trabajo. «Al final todo esto es empleo y cualquiera que diga representar a los empresarios y no se preocupe por él se está olvidando de sus funciones». «Espero que las organizaciones empresariales no jueguen un partido erróneo y errático», asevera.

Los empresarios quieren diálogo

Por último, el presidente de Cepyme sostiene que «dentro de la Ley se puede hablar de lo que se quiera», para que después sea el Parlamento español el que decida.  En este sentido, pide ver con «normalidad» la creación y desarrollo de una subcomisión para una reforma constitucional siempre que «los partidos tengan sentido de Estado».

Finalmente, Garamendi confía en que se vuelva a la estabilidad y que la recuperación económica no se vea perjudicada por el desafío catalán. «El día que se arregle esto lo celebraré con cava», concluye.