Se cumplieron los pronósticos. Una década después y a pesar de las incertidumbres que se ciernen sobre la economía británica, el Banco de Inglaterra ha aprobado un endurecimiento de su política monetaria. El Comité de Política Monetaria del Banco de Inglaterra (BoE) ha decidido este jueves elevar los tipos de interés de Reino Unido en un cuarto de punto porcentual, situando así la tasa de referencia en el 0,50%, en lo que representa la primera subida de los tipos de interés en el país desde julio de 2007.

La decisión, adoptada por una mayoría de 7 votos a favor, frente a 2 votos en contra, devuelve la tasa de referencia de la libra esterlina al nivel que mantenía hasta agosto de 2016, cuando la institución decidió rebajar los tipos en 25 puntos básicos en respuesta a las turbulencias provocadas por la victoria del Brexit en el referéndum sobre la UE.

La decisión del Banco de Inglaterra se enmarca en sus intentos por contener el repunte de la inflación, que alcanzó en septiembre su nivel más elevado en cinco años, al situarse en el 3%, claramente por encima del 2% que tiene como objetivo la institución. La fuerte caída de la libra desde que el país decidió a través de un referéndum, celebrado en junio de 2016, su salida de la Unión Europea ha impulsado una fuerte subida de los precios internos en Reino Unido. Desde la celebración de la votación, la libra ha perdido más de un 16% de su valor frente al euro y cerca de un 12% frente al dólar.

El Banco de Inglaterra trata de contener el alza de la libra, que se sitúa en máximos desde 2012

«El Comité de Política Monetaria aún espera que la inflación repunte por encima del 3% en octubre, como la depreciación de la libra y el reciente incremento de los precios de la energía continúa trasladándose a los precios al consumidor», señala el comunicado enviado por el banco central británico.

Sin embargo, la institución defiende que la inflación se irá moderando en los próximos trimestres y aproximándose a sus niveles objetivos. Por eso, los miembros del Banco de Inglaterra «están de acuerdo en que se espera que cualquier aumento futuro en los tipos del banco sea gradual y limitado». Este mensaje propiciaba fuertes caídas de la libra esterlina, que restaba alrededor de un 1% frente al dólar y el euro, en los minutos posteriores a que se hiciera pública la decisión.

En cualquier caso, la institución que preside Mark Carney ha vuelto a recordar que la política monetaria no puede evitar los efectos económicos que se derivarán de la salida de Reino Unido de la Unión Europea. «La decisión de dejar la Unión Europea está teniendo un impacto notable en las perspectivas económicas. El repunte de la inflación por encima de las previsiones refleja los efectos en los precios a la importación de la caída de la libra, relacionada con el referéndum».

Asimismo, «las incertidumbres asociadas con el Brexit están pesando en la actividad doméstica, que se ha desacelerado a pesar que el crecimiento mundial ha aumentado significativamente. Y las restricciones relacionadas con el Brexit sobre la inversión y la oferta laboral parecen estar reforzando la notable desaceleración, que ha sido cada vez más evidente en los últimos años, de la velocidad a la que puede crecer la economía sin generar presiones inflacionistas», advierte el Banco de Inglaterra. Aún así, la economía británica creció un 0,4% en el tercer trimestre de 2017, una décima más que el año anterior.