El Proyecto de Ley de Crédito Inmobiliario que aprobó el viernes el Consejo de Ministros y entrará en vigor en el primer semestre de 2018 no da una solución a los alrededor de 70.000 afectados por hipoteca multidivisa que están pendientes de una solución.

La directiva contempla la posibilidad de que el consumidor pueda solicitar en cualquier momento de la vida del préstamo la conversión de euros del crédito formalizado en moneda extranjera. Sin embargo, la medida no tiene carácter retroactivo, por lo que no aplica a las hipotecas comercializadas durante los años de la burbuja inmobiliaria por Bankinter, Barclays -ahora Caixabank-, Catalunya Caixa -adquirido por BBVA-, Santander, Popular, BBVA y Bankia.

Los bancos comercializaron estos productos de alto riesgo en plena burbuja inmobiliaria

De este modo, los afectados deberán seguir peleando en los juzgados su caso para demostrar que no recibieron información suficiente sobre los riesgos de este producto, a pesar de que el Tribunal de Justicia de la Unión Europea publicó en septiembre una sentencia en la que concluye que estos productos son abusivos, si el cliente no recibe la información suficiente para tomar decisiones fundadas y prudentes.

Las hipotecas denominadas en yenes y francos se comercializaron especialmente entre 2006 y 2008 y han provocado que algunos ciudadanos deban más dinero al banco ahora que en el momento de comprar su vivienda por la devaluación el euro frente a esas divisas.

Algunos ciudadanos deben más dinero al banco ahora que en el momento de suscribir el crédito hace 10 años

Un ejemplo real: un préstamo contratado en 2007 con Bankinter, por importe de 232.000 euros, tenía pendiente de pago en septiembre del año pasado 252.000 euros. Es decir, 30.000 euros más que en el momento en el que se formalizó, a pesar de que el cliente, durante los años transcurridos, había pagado cuotas por 106.000 euros. Es uno de los casos que defiende el bufete Lean, especializado en delitos financieros.

A principios de este año, María Dolores Dancausa, consejera delegada de Bankinter, señaló en rueda de prensa que la cartera de hipotecas multidivisas del banco ascendía a en torno a 2.000 millones de euros.

Cambio de tipo variable a fijo

Aunque la flexibilidad para cambiar de divisa no tiene carácter retroactivo, la nueva ley hipotecaria sí abarata las comisiones en la conversión de contratos a tipo variable que pasen a fijo.

El proyecto estipula que la comisión máxima de reembolso anticipado para una novación o cambio de entidad en la que se pacte un tipo fijo será del 0,25% en los tres primeros años y a partir de entonces desaparecerá. En la actualidad, no existen incentivos al cambio.

El ministro de Economía, Industria y Competitividad, Luis de Guindos, explicó que el objetivo de esta medida es facilitar el cambio al cliente, dado que el actual contexto de tipos bajos «no es normal ni habitual» y, desde luego, «no es lo que va a pasar a lo largo de una hipoteca de 25 años».

Por otra parte, las medidas sobre vencimiento anticipado incluidas en el proyecto de ley también se podrán aplicar con una «retroactividad mínima», según estas fuentes, pues solamente podrán darse en el caso de hipotecas en las que aún no haya tenido lugar un vencimiento anticipado.

Otras de las medidas contempladas en este proyecto de ley no tendrán carácter retroactivo, como es el caso de las referidas a la amortización anticipada del préstamo.

La norma limita las comisiones en el caso de reembolso anticipado hasta el 4% del capital reembolsado anticipadamente en los primeros diez años de una hipoteca a tipo fijo o hasta el 3% más tarde. En el caso de préstamos a tipo variable, el banco y el cliente pactarán que sea de un máximo del 0,5% en los primeros tres años o del 0,25% en los primeros cinco, tras lo cual no podrán cobrarse comisiones por este concepto.