Centenares de personas han irrumpido esta tarde en Barcelona Sants, la principal estación ferroviaria barcelonesa. Los estudiantes han saltado de los andenes a las vías, paralizando la circulación de trenes AVE procedentes de Madrid y Zaragoza rumbo a Girona y Figueres, así como los que vienen de esta última provincia con destino a la capital.

Horas más tarde en la estación central de Barcelona se han vivido momentos tensos por la acumulación de pasajeros que esperan la salida de sus trenes. Todos están cancelados. Algunos usuarios han amagado con saltarse los controles de seguridad para exigir explicaciones a la seguridad del recinto y a los Mossos d’Esquadra.

Los manifestantes además han colocado esteladas en los convoys y carteles contra el artículo 155. La estación se ha cerrado en torno a las 19.45 y desde megafonía se ha ordenado el desalojo. Más de 10.000 viajeros se han visto hoy afectados por los cortes de tráfico ferroviario, tanto en las vías del AVE en Barcelona y Girona, como en diversas líneas de Cercanías, según han informado Adif y Renfe.

La huelga general convocada este miércoles 8 de noviembre en Cataluña por sindicatos minoritarios ha tenido un seguimiento mucho menor que la del pasado 3 de octubre, según las personas consultadas en la región. Pero ha dejado muchísimos afectados (entre otras circunstancias, por la pasividad que en muchos casos han mostrado los Mossos d’Esquadra): la protesta ha provocado masivos cortes de carreteras y de vías de tren, tranvía y metro. “Las entradas y las salidas de las principales localidades están tomadas”, dice un conductor que vive en el extrarradio barcelonés. “Llevo dos horas dentro del coche para un trayecto de 15 minutos”. También se han producido escenas de tensión entre trabajadores y piquetes. Algunas de las personas que se dirigían a su trabajo se han enfrentado a ellos y se han escuchado frases como: “No paréis, de estos no trabaja ninguno”.

Un alto cargo de la administración autonómica sensible con el independentismo cuestiona la estrategia sindical, que no han secundado centrales mayoritarias como CCOO y UGT, a pesar de que una líder de la segunda organización forma parte del ex Govern en prisión incondicional. La patronal Foment del Treball maniobró judicialmente en vano para declarar la huelga inconstitucional. “En Transporte casi todo el mundo ha venido a trabajar. Los autobuses de Barcelona han salido todos. Y si algún metro o tranvía no lo ha hecho se debe o bien a la invasión de vías o a que el conductor no ha podido acudir a trabajar por las perturbaciones”.

En la anterior huelga política se notaron los ecos del 1-O, ahora apagados

Una participante en la convocatoria resume su mañana así. “El CDR (Comitès de defensa del Referèndum) de Sabadell hemos bloqueado la autopista c58. Pero los Mossos han abierto hacia las 9 un carril y ya hemos desalojado la carretera”. Cerca de cuarenta carreteras interurbanas -la mayoría- han sido cortadas, así como los trenes AVE que entran y salen de Girona.

Un trabajador de la industria en Lleida recalca la menor incidencia del 8-N con relación al 3-O. “Nada. Aquí todo normal. Hace un mes nos recomendaron no acudir al trabajo y varios tractores de payeses bloquearon la entrada de las grandes fábricas”, relata. “Hoy no ha habido nada de eso, todo normal, el aparcamiento de la empresa lleno. Y muchos patrones que por temor o convicción se adhirieron a la huelga no se han expresado este miércoles”. Los ecos del referéndum inconstitucional del 1-O y los brotes de violencia que hubo se han apagado ya. “Todos los comercios están abiertos”, cuenta un sindicalista de la comarca de Urgell.

Donde sí ha habido un impacto importante ha sido en el sector educativo, al sumarse el sindicato mayoritario.