La desconfianza envuelve a Técnicas Reunidas. El grupo de ingeniería sufre este viernes un descalabro en bolsa superior al 15% tras publicar sus resultados del tercer trimestre de 2017 y rebajar sus previsiones de beneficio para este ejercicio y el posterior. Las acciones de la compañía registran de este modo su mayor caída sobre el parqué en veinte meses y se sitúa en sus niveles más bajos desde febrero de 2016.

La compañía ha anunciado que ganó 55,4 millones de euros entre enero y septiembre, el 45,3 % menos que en el mismo periodo de 2016, aunque los ingresos mejoraron el 12,8 %, hasta los 3.883,8 millones. Además, el resultado bruto de explotación (ebitda) bajó el 32 % (104,7 millones) y el neto (ebit), el 36,8 % (87,9 millones), por el retraso de proyectos de petróleo y gas y los sobrecostes de proyectos específicos en sus últimas fases de construcción, entrega y comisionado, “con alta incertidumbre en la recuperación de estos costes en la actual coyuntura de crisis”.

En este contexto, el consejero delegado de la compañía, Juan Lladó, ha destacado que el año 2017 ha sido “especialmente complicado” y muy “afectado por factores extraordinarios e imprevistos”, con proyectos cancelados y otros que se han retrasado mucho. Según la firma, el retraso en el inicio de los nuevos proyectos implica que no se alcanzarán niveles de carga de trabajo óptimos hasta la segunda mitad de 2018.

Ante este escenario de menor actividad, Técnicas Reunidas ha revisado a la baja sus previsiones para 2017 y 2018. Este año la compañía espera obtener unas ventas de entre 4.900 y 5.000 millones de euros, con un margen Ebit del 2%. Para 2018, la compañía prevé registrar ventas por valor de entre 4.300 y 4.600 millones de euros, afectadas por el retraso de proyectos. El margen Ebit se situará el próximo año en entre un 1,5% y un 2,5%, recuperándose progresivamente a lo largo del ejercicio.

Técnicas Reunidas cae más de un 15% este viernes y acumula una caída próxima al 40% desde diciembre

Todas estas cuestiones han pesado como una losa sobre la fe de los inversores en Técnicas Reunidas. El grupo de infraestructuras energéticas ha sufrido desde finales de 2016 un retroceso en bolsa próximo al 40%, penalizado por la difícil situación del sector, ante la debilidad que han experimentado a lo largo del año los precios del petróleo. Sin embargo, entre los expertos ha predominado la idea de que estas dificultades temporales se atenuarían con el tiempo.

Pero los datos presentados este viernes, que implican un recorte de perspectivas de ingresos a niveles hasta un 50% inferiores a los estimados por el consenso, parecen echar por tierra esa confianza. “Nuestra preocupación es que el deterioro en las condiciones operativas podría ser más estructural y nos preguntamos si esto podría indicar que Técnicas no es suficientemente competitivo en el nuevo contexto sectorial”, advierten en Alantra.

En la misma línea, los analistas de Sabadell muestran sus dudas sobre la capacidad de recuperación del negocio en el medio plazo. “De volver a la normalidad en el segundo semestre de 2018, el impacto en precio objetivo sería de -8%, pero el
riesgo de que se extrapole a largo plazo es elevado y el mercado podría penalizar la cotización en mayor medida”, apuntan.

Técnicas Reunidas ha sido durante años un valor muy fiable dentro del mercado español, capaz de sortear los avatares de la crisis gracias a su posición de liderazgo y buena diversificación exterior. Sin embargo, la crisis del petróleo en los últimos años y su impacto en los proyectos energéticos en Oriente Medio, uno de los grandes focos de actividad de la compañía, han supuesto un lastre profundo que ha acabado por dañar incluso la credibilidad del equipo directivo ante los inversores.

Algunos analistas cuestionan ya la capacidad de Técnicas Reunidas para seguir como firma independiente

Ya a principios de 2016, Técnicas Reunidas anunció un recorte de previsiones que fue recibido con un descalabro bursátil que, en aquella ocasión, superó el 20%. Con todo, los expertos entendieron entonces que los problemas a los que se enfrentaba la compañía respondían a una cuestión puntual en un proyecto concreto. Ahora, en cambio, la visión parece tornar negativa sobre el conjunto de su negocio.

“No solo la perspectiva es mucho peor de lo esperado, sino que la credibilidad de la administración se ha visto seriamente empañada y hemos aumentado las preocupaciones sobre la posición competitiva de la compañía y su capacidad para recuperar los niveles históricos de rentabilidad en el mediano plazo”, apuntan en Alantra.

Ante esta situación, los analistas de la firma ponen en duda la conveniencia de una Técnicas Reunidas independiente. “Esto eleva la cuestión de si la compañía debe mantenerse independiente a largo plazo, de si la integración en un grupo más grande (¿construcción?) sería una mejor opción para los analistas”.