El sueldo medio mensual se situó en 1.878,1 euros al mes en 2016, tras un descenso del 0,8%, el primero en una década, según los registros del Instituto Nacional de Estadística (INE).

Sin embargo, como en todo promedio, la cifra es fruto de unos salarios que suben y otros que bajan, y en este punto la estadística ofrece un dato cuanto menos curioso: el descenso fue de casi el 2% para los directivos y gerentes, mientras que para las ocupaciones elementales, por ejemplo, se produjo una subida del 4,8%.

Se trata de una cantidad promedio, en términos brutos (sin contar las retenciones y pagos de impuestos), en la que se contabilizan las prorratas de las pagas extras y se incluyen todos los conceptos salariales declarados, tanto fijos como variables.

En este sentido, cabría pensar que este descenso del salario medio de los jefes es fruto de contabilizar solo la parte fija de sus retribuciones, en tanto que las cúpulas empresariales suelen cobrar hasta un 40% de sus sueldos en variable o en especies. Sin embargo, la estadística del INE se implementa a partir de datos tributarios, con lo que, salvo que muchos de estos conceptos salariales queden fuera de la Ley, los datos reflejan fielmente todos sus ingresos.

Una vez hecha esta consideración, llama la atención que son las tareas que requieren a priori mayor cualificación, las que más han sufrido la caída de los ingresos, al contrario que los trabajos poco cualificados.  Del lado de los descensos está ese retroceso para los directivos y gerentes (-1,9%), pero también para los técnicos y profesionales científicos e intelectuales (-1,1%), que el INE define como las ocupaciones cuyas tareas principales requieren para su desempeño conocimientos profesionales de alto nivel y experiencia en materia de ciencias físicas y biológicas o ciencias sociales y humanidades. También es el caso de los técnicos y profesionales de apoyo (-1,2%) y los operadores de instalaciones y maquinaria, y montadores (-2,2%).

Del lado de las subidas, los artesanos y trabajadores cualificados de las industrias manufactureras y de la construcción lograron una subida en el salario medio del 0,6%, por debajo de los empleados de los servicios de restauración, personales, de protección o vendedores (+1,1%). Finalmente, las mayores subidas correspondieron las ocupaciones elementales (+4,8%), militares (+5,1%) y a los trabajadores cualificados del sector agrícola, ganadero, forestal o pesquero (+8,3%).

La cara visible de una menor brecha salarial

Este reparto de salarios en función de la ocupación no es sino la cara visible de la aparente reducción de la brecha salarial entre las rentas más altas y las más bajas. Decir que, el INE, en el decil de salarios principales que elabora junto a la Encuesta de Población Activa (EPA), divide las rentas en diez tramos o deciles. Cada uno de ellos, está delimitado por un límite salarial inferior y superior y, entre uno y otro, se calcula el salario medio en cada tramo.

De un año para otro, los límites de estos deciles cambian, suben o bajan, de forma que se produce un trasvase de asalariados de unos a otros que hacen que el cálculo de medias tenga un cierto sesgo puramente estadístico.

Teniendo en cuenta esta pequeña distorsión, la estadística muestra que el salario medio en el decil más bajo –menos de 710 euros al mes– se incrementó un 10,1%, mientras que en el superior –3.317 euros– se produjo un descenso del 4,5%.

Una brecha muy grande

Sin embargo, estas cifras solo hablan de una evolución, mientras que en términos absolutos es evidente que la brecha salarial entre los que menos cobran y los que más ingresan sigue siendo enorme.

El salario medio bruto de las rentas más bajas es de 462,7 euros, prácticamente la décima parte que el promedio de aquellos con mejores sueldos.