El asilamiento energético de España empieza a minimizarse. Lo hace a un ritmo lento e inferior al que ha marcado Europa para los miembros de la Unión que fija en al menos un 10% la capacidad que los estados comunitarios deben acreditar antes de 2020 para conectar su producción energética a otras redes de Estados miembros. Por el momento, en nuestro país tan sólo está interconectado el 2,8% de nuestra capacidad eléctrica gracias la conexión que a través de los Pirineos se puso en marcha en 2015 en Girona. El siguiente paso que Red Eléctrica de España ultima pasa por la construcción de una interconexión submarina, a través del Golfo de Vizcaya, que permitirá fijar una ‘autopista energética’ bajo el mar entre la estación de conversión existente en Gatika, (Vizcaya) y la situada a 370 kilómetros de distancia, cerca de Burdeos (Francia), la estación de Cubnezais.

Con este proyecto no llegaremos a cumplir los objetivos marcados por la UE pero al menos sí nos acercaremos. Permitirá elevar la capacidad de intercambio energético con Europa, a través de Francia, hasta los 5.000 MW –frente a los 2.800 MW actuales- gracias a los cuatro cables que se instalarán entre los dos países bajo el mar en una compleja operación que no estará concluirá hasta el año 2024. El doble enlace submarino permitirá transformar la corriente continua en corriente alterna y conectar a nuestro país con Europa.

La conexión submarina requerirá el cableado de 280 kilómetros  y otros 80 en tierra entre el País Vasco y Burdeos

El proyecto arrancará en la subestación vizcaína de Gatika desde donde comenzará a instalarse el cable y que tras recorrer diez kilómetros alcanzará el mar, justo en los alrededores de la central de Lemóniz. A partir de allí, discurrirá de modo submarino a lo largo de casi 280 kilómetros hasta alcanzar la costa francesa de Médoc, desde la que aún deberá extenderse otros 80 kilómetros por tierra hasta llegar a la subestación de Cubnezais en las cercanías de Burdeos.

Una ‘isla eléctrica’

Para la instalación del cable submarino, que tendrá un diámetro de unos 15 centímetros, se requerirá un buque cablero muy específico, además de la colaboración de buzos especializados. A lo largo de todo el trazado el cableado irá enterrado bajo el lecho marino excepto en los casos en los que éste sea excesivamente duro y por tanto se tenga que recubrir. Se instalará por tramos de un kilómetro uniéndose con cámaras de empalme.

En Red Eléctrica de España no ocultan que el proyecto supone un gran paso para que España deje de ser “una isla eléctrica” en lo que a su interconexión se refiere. El proyecto beneficiará además a países como Portugal y Marruecos, ya conectadas a la red española y que ahora verán, a través de la conexión del Golfo de Bizkaia, mejorada su conexión energética con toda Europa.

Actualmente la conexión con redes europeas de España equivale al 2,8% de su capacidad. El nuevo proyecto lo elevará al 8%

El proyecto aportará grandes beneficios energéticos como elevar los niveles de eficiencia, al enlazarlo con una red, la europea, interconectada entre sí y que permite acceder a una mayor oferta energética y de comercialización, por ejemplo en situaciones de exceso energético o escasez. Se ampliarán los intercambios diarios de comercialización de energía que podrá hacer España de sus excedentes energéticos. Con esta conexión se mejorará la garantía del suministro en España, ya que los sistemas eléctricos son más estables cuanto más mallados están e interconectados están entre sí. Otra de las ventajas pasa por reducir la dependencia de las centrales de generación para suministros en horas punta, así como la reducción de coste en la generación.

Un 15% de interconexión en 2030

Pese a ser un gran avance, la conexión presentada hoy no será suficiente para alcanzar el objetivo de 2020, al que España ya no llegará, pero sí acerca al marcado para 2030, del 15% de interconexión en la red eléctrica. Este proyecto ha sido calificado por la Unión Europea  de “interés común” . Actualmente el proyecto se encuentra en fase de consultas y a punto de abordar la de impacto ambiental e información pública. Posteriormente, en torno a comienzos de 2020 se iniciará el periodo de autorizaciones técnicas y un año más tarde su construcción que se prevé pueda prolongarse hasta 2024. La puesta en marcha de la nueva conexión se sitúa en 2025.

España ya ha abordado otros proyecto de conexión eléctrica submarina complejos, como el llevado a cabo en 1997 con Marruecos o los dos proyectos ejecutados en las conexiones entre las Islas Baleares y la península y los llevados a cabo entre las islas tanto allí como entre varias de la islas del archipiélago canario.