El Gobierno está decidido a rebajar la factura del IRPF en 2018 y al mismo tiempo está comprometido con las búsqueda de soluciones que sirvan para aliviar la carga que soporta el sistema de público de pensiones.

Fuentes conocedoras de las negociaciones que mantiene en estos momentos con el resto de grupos parlamentarios para cerrar los Presupuestos de 2018 aseguran que una de las posibilidades que se están estudiando en el Ministerio de Hacienda es la de aplicar una rebaja del impuesto sobre la renta a aquellas personas que decidan seguir trabajando más allá de la edad ordinaria de jubilación en lugar de jubilarse y cobrar la pensión.

La idea parte de la propuesta de máximos que PP y Ciudadanos incluyeron en el documento de 150 compromisos para mejorar España suscrito antes de la formación de Gobierno en 2016, y que perseguía favorecer el envejecimiento activo y la prolongación voluntaria de la vida laboral. En dicha propuesta se planteaba una revisión de los incentivos para fomentar la permanencia de los trabajadores en activo y se daba dos opciones a quienes alcanzasen la edad legal de jubilación.

La primera consistía en compatibilizar la percepción del 100% de la pensión de jubilación con el desarrollo de una actividad laboral o profesional. Esta primera medida ya es una realidad para los trabajadores autónomos que tengan empleados después de que se incluyera en la Ley de medidas urgentes de reforma del trabajo autónomo.

La segunda opción era la aplicación de una exención, con un límite en la renta sobre la que podría aplicarse, en el pago del IRPF en el caso de continuar la actividad profesional sin cobrar la pensión de jubilación. Las fuentes consultadas indican que lo que se está estudiando no es establecer una exención, sino más bien una rebaja que no han precisado.

Además, se trataría de un incentivo vinculado a los ingresos. En este sentido, el Gobierno tiene claro que la rebaja del IRPF que se aplique debe beneficiar prioritariamente a las rentas medias y bajas.

Montoro habla de deducciones en la cuota

El ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro, ha avanzado este jueves, durante su participación en unas jornadas del Consejo General de Economistas, que el Gobierno está decidido a rebajar el IRPF en 2018 y que sigue en vigor lo pactado con Ciudadanos antes que se interrumpieran las negociaciones sobre Presupuestos por la irrupción de la crisis secesionista en Cataluña en octubre.

En virtud de dicho acuerdo se prevé una rebaja del IRPF para rentas bajas y medias a aplicar en 2018 con un coste que la formación naranja estima de 1.200 millones de euros. Según lo previsto, beneficiará a unos 2,8 millones de personas.

La rebaja fiscal tendría dos tramos. El primero, para mileuristas, los que cobran entre 12.000 y 14.000 euros al año. En la actualidad, los primeros 12.000 euros de renta no tributan en el IRPF. Lo que se prevé hacer es ampliar este umbral hasta los 14.000 euros. Además, se estaba estudiando una rebaja de los tipos para las rentas entre 14.000 y 17.500 euros anuales.

Asimismo, Montoro ha hecho referencia una posible rebaja del IRPF para aquellos contribuyentes con discapacitados y mayores de 65 años a su cargo. Y, de forma adicional, se ha referido a una deducción en la cuota del impuesto «para personas con cierta edad, a las que por lo tanto hay que reconocerles una prima fiscal”.

Fuentes del Ministerio de Hacienda no ha confirmado si el ministro se refería directamente a esta posible reducción del IRPF para las personas que decidan alargar su vida laboral, aunque ambos planteamientos son aparentemente similares.