La confianza de los mercados es pasajera. Y la dirección de Indra lo está comprobando con crudeza en las últimas jornadas. La tecnológica española que encabeza Fernado Abril-Martorell se ha visto golpeada por una tormenta de descrédito que le ha costado casi un 10% de su valor en tan sólo tres sesiones.

Indra fue una de las apuestas más rentables del mercado español durante la primera mitad de 2017, acumulando ganancias superiores al 30%. Los esfuerzos del equipo gestor por mejorar el balance del grupo habían ganado el crédito de los inversores, dejando atrás las dudas que durante años habían azotado al valor, agravados por los problemas legales en que se ha visto envuelto el grupo.”En los dos últimos años Indra ha realizado un gran trabajo en mejorar su eficiencia, solventar los proyectos problemáticos, reenfocarse hacia la rentabilidad y generar caja”, confirman los analistas de Link Securities.

Pero esta favorable visión parece haberse enturbiado en las últimas semanas. Desde finales del pasado mes de septiembre, las acciones de Indra se han sumido en una irrefrenable tendencia a la baja que le ha costado ya una quinta parte de su valor, lo que se traduce en la pérdida de unos 500 millones de euros y sitúa su valor bursátil por debajo de los 2.000 millones.

Indra vale ya menos de 2.000 millones de capitalización tras perder 500 millones desde septiembre

El último azote de la desconfianza se produce justo después de que el grupo presentara un plan estratégico que confirma los peores augurios del mercado: la recuperación del crecimiento tendrá que esperar. “Con una estructura ya prácticamente saneada hace falta crecimiento en las ventas para beneficiarse del apalancamiento operativo. En este sentido, las previsiones de crecimiento del grupo para los próximos años se quedan bastante por debajo de nuestras estimaciones”, indican en Link Securities.

Una de las claves de la debilidad de Indra radica en su división de sistemas tecnológicos (IT), que representó un 62% de los ingresos del grupo durante los nueve primeros meses de 2017. En ésta área “preveíamos un mayor dinamismo dadas las inversiones que se espera que hagan las empresas en relación a la revolución digital”, observan en Link Securities.

Ivan San Félix, analista de Renta 4, también pone el foco sobre las dificultades que está encontrando la empresa que preside Abril-Martorell para relanzar esta división, que cuenta además con unos márgenes inferiores que la de Transporte y Defensa. “La clave está en conseguir que IT logre migrar hacia contratos de mayor valor añadido, una tarea que creemos que llevará tiempo en materializarse”, observa.

Teniendo en cuenta esta realidad, Indra ha abierto la puerta a desligar su negocio de IT del resto, creando una compañía aparte. “Pensamos que esto es positivo y que ayudará a mejorar la visibilidad y la contabilidad de este negocio, el cual está actualmente tirando hacia abajo la rentabilidad del grupo, y para incrementar la flexibilidad para recortar los costes o emprender una operación corporativa sin ‘contaminar’ al resto del grupo”, apuntan en Alantra.

Pero esta noticia no es suficiente para convencer a los expertos, ni siquiera a los que mantienen una visión positiva sobre las perspectivas a largo plazo de Indra. “Nos gustan los fundamentales de Indra y creemos que el plan tiene sentido y que los objetivos son alcanzables (incluso conservadores)”, consideran en Alantra, donde, sin embargo, mantienen una visión neutral sobre la compañía.

El mercado aplaude el plan de separar el negocio de IT del resto pero muestra dudas sobre los ingresos

Y es que lo que queda para los inversores son unas previsiones de ingresos muy inferiores a lo esperado previamente. “Revisamos a la baja el EBIT alrededor de un 9% para el periodo 2017-2020, por una menor rentabilidad fruto de un menor crecimiento de ventas y un menor impacto positivo de las medidas de eficiencia”, advierten en Sabadell.

Andrés Bolumburu, analista del banco apunta, además, que para comprobar que la compañía va en la buena senda para alcanzar sus objetivos habrá que esperar, al menos, hasta 2019, dado que “el 2018 estará negativamente afectado por menores ingresos de elecciones y Eurofighter (cerca de 160 millones de euros, 5,2% ventas) y por una posible salida de alrededor de 40 millones de euros por el plan de reestructuración llevado a cabo”.

Así, el experto prevé que las dudas sigan haciendo mella sobre la cotización de Indra. “El hecho de que las estimaciones del consenso sigan muy por encima del plan estratégico y que los resultados del 2018 no vayan a ser del todo atractivos, podrían seguir pesando negativamente sobre el valor”.