De la decepción al optimismo. Los poco más de tres meses que separan la presentación de los resultados de Indra en el tercer trimestre de 2016 y los del ejercicio completo, que publicó en la tarde del jueves, han supuesto un vuelco radical en la visión del mercado sobre la compañía.

Si en noviembre sus cuentas provocaron su mayor tropiezo en bolsa en 16 años, este viernes los títulos de Indra firmaron una subida próxima al 9%, en lo que supone su mayor repunte desde el 1 de marzo de 2015.

El mercado mostraba de esta contundente manera su satisfacción con las cifras que Indra había hecho públicas el día anterior. La empresa que preside Fernando Abril-Martorell registró un beneficio en 2016 de 70 millones de euros, que contrasta de forma muy notoria con las pérdidas de 641 millones registradas el ejercicio anterior.

Pero no fue este el dato que más llamó la atención de analistas e inversores. Todas las miradas se dirigieron a la partida de la deuda, que deparó una agradable sorpresa. La deuda neta de Indra se redujo en los últimos tres meses del año pasado más de un 20%, hasta situarse en los 523 millones de euros. Alcanza así sus niveles más bajos desde 2011.

La elevada carga de la deuda ha sido uno de los principales lastres con los que Indra ha tenido que lidiar en los últimos tiempos. Pero ahora, la mejora del perfil financiero de la compañía empieza a ser notorio. Así desde Bankinter observan que «los gastos financieros se reducen significativamente como consecuencia del menor endeudamiento y de la reducción del coste medio de la deuda hasta 2,8%».

Firmas como UBS o Alantra le otorgan un potencial de revalorización en bolsa superior al 20%

Con esta tarjeta de presentación, Indra recibió este viernes el respaldo de un buen número de casas de análisis. UBS elevó su precio objetivo hasta los 14,5 euros y Alantra hasta los 14,1 euros. En ambos casos, el potencial de revalorización desde sus niveles actuales supera el 20%. «Seguimos confiando en la capacidad de gestión de la dirección, lo que, junto con su atractiva valoración, nos lleva a reiterar nuestra calificación de compra fuerte», indican en Alantra.

La buena nueva de la deuda estuvo apoyada por la fuerte mejora de los flujos de caja. «En el cuarto trimestre generó 140 millones de euros de flujos de caja libre después de unos gastos de reestructuración de 48 millones, esto es mucho más fuerte de los 40 millones que esperábamos», señalan en Alantra Equities. «La principal razón es que Indra ha recaudado 80 millones de pagos adelantados (75% de los cuales son contratos de defensa) y los restantes 20 millones son explicados por un menor gasto de capital y otras entradas de efectivo», añaden.

El reto de la rentabilidad

Estas cifras, unidas a la mejora de márgenes y a la favorable evolución en el proceso de reestructuración, que esperan tener completo en 2018, han sido suficientes para borrar de un plumazo el desánimo que habían generado entre los inversores las cuentas del tercer trimestre, que la compañía publicó el pasado 15 de noviembre.

Desde entonces, la cotización de Indra se ha mantenido contenida, sin lograr beneficiarse del buen tono que se ha respirado en los mercados en los últimos meses. Ahora, tras el fuerte repunte del viernes, el valor confía en retomar la escalada que inició a finales del año 2014 y que le ha llevado a recuperar más de un 50% de su valor. Hoy en día, alcanza un valor en bolsa próximo a los 2.000 millones de euros.

Para prolongar el buen tono, Indra tendrá que dar respuesta a alguno de los retos a los que se enfrenta, entre los que destacan la evolución de sus márgenes y sus ventas. Para los analistas de Banco Sabadell, la débil evolución de estas variables obliga a mantener una visión cauta sobre la compañía.

La integración de Tecnocom puede ser una pieza clave en la tarea de recuperar la rentabilidad

También en Alantra resaltan que, con la reorganización interna del negocio ya encarrilada, «el desafío está ahora en el crecimiento rentable y el beneficio de los pasados esfuerzos de reestructuración».

Una pieza clave en esta labor puede ser la integración de Tecnocom, que ha sido recientemente aprobada. La compra ha generado algunos recelos entre los expertos, que creen que Indra ha pagado un precio caro, que, según resaltan en Fidentiis, sólo se justificaría mediante la obtención de elevadas sinergias.

En cualquier caso, para los analistas de Alantra, la operación tiene lógica, ya que «permite a Indra reforzar su negocio de tecnologías de la información (TI) en España, que necesita una importante reestructuración/resposicionamiento, y entrar en los pagos electrónicos».

Aún con la integración de Tecnocom, la tarea de Indra de reestablecer un crecimiento rentable resulta una tarea nada sencilla. Pero con sus últimas cuentas, la compañía se ha ganado un voto de confianza por parte de los mercados.