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Economía

Cataluña tiene un paro del 12,5% y mayor peso del empleo en la industria

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Cataluña tiene un paro del 12,5% y mayor peso del empleo en la industria
Vista de la Sagrada Familia de Barcelona (Cataluña).

Vista de la Sagrada Familia de Barcelona (Cataluña). Europa Press

Resumen:

La foto fija del mercado laboral catalán es la de una comunidad autónoma en mejores condiciones que el conjunto de España. Menor tasa de paro, mayor calidad en el empleo, trabajadores más formados y un mayor peso de la industria.

Así lo atestigua la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre, previa al referéndum del 1-O, que, siendo el indicador más fiable, aún no recoge los primeros vaivenes que ya está sufriendo la contratación en la comunidad autónoma hasta noviembre. Aún habrá que esperar un tiempo si el empleo en Cataluña experimenta cambios más estructurales.

Con una tasa de paro del 12,5% y un peso del empleo en la industria del 18%, cuenta además con una tasa de temporalidad cercana al 20%. Sin embargo, sigue arrastrando una ratio de parados de larga duración del 33,1%.

La foto fija del mercado laboral catalán es la de una comunidad autónoma en mejores condiciones que el conjunto de España. Menor tasa de paro, mayor calidad en el empleo, trabajadores más formados y un mayor peso de la industria. Así lo atestigua la Encuesta de Población Activa (EPA) del tercer trimestre, previa al referéndum del 1-O, que, siendo un indicador más fiable, aún no recoge los vaivenes que ya está sufriendo la contratación hasta noviembre.

A la espera de conocer el alcance del impacto una vez se cierre el año, esos cambios aún no son tan profundos como para desdibujar la verdadera fisonomía del empleo catalán, que cuenta con una tasa de actividad del 61,8%, por encima del 58,9% nacional.  Las personas dispuestas a trabajar superan en términos relativos al conjunto del país, en todos los tramos de edad, especialmente entre los 25 y los 54 años, donde esta ratio alcanza el 89,5%.

De todas estas personas, un 42,2% tiene estudios superiores, frente al 39,4% del promedio nacional. Esto tiene un reflejo importante tanto en la distribución por sectores como en la calidad del empleo. Para empezar, Cataluña es una comunidad altamente dependiente del turismo y no es de extrañar que el grueso de la ocupación –tiene una tasa del 54%, mientras que en toda España no supera el 50%– se concentre en el sector servicios, donde trabajan 2,4 millones de personas.

El 18% del empleo, en la industria

Sin embargo, el peso del empleo en la industria catalana es del 18%, cuatro puntos más que la media. Esto tiene un nexo claro con el hecho de que el 44,8% de los ocupados en la comunidad autónoma tenga una educación superior, también por encima de la media, que se sitúa en el 42,5%.

Y este mayor peso de la industria también se imbrica a su vez con la calidad del empleo. Al margen de que el peso del empleo público en Cataluña sea muy inferior al del conjunto de España –solo un 12% de los trabajadores están en la Administración–, el porcentaje de trabajadores indefinidos se acerca al 80%. Dicho de otro modo, mientras que la tasa de temporalidad es del 27,4% en España, en Cataluña se encuentra en el 22,2%.

¿Qué ocurre con la tasa de paro? Que se ha ido reduciendo al compás de las cifras nacionales desde el inicio de la recuperación, pero con mayor intensidad. Actualmente, la tasa de paro general se encuentra en el 16,38%, por encima del 12,54% de Cataluña, que, con todo, va a la zaga de Baleares (9,2%), Navarra y Aragón (10,5%), País Vasco (11,5%) y Madrid (12,5%).

Estas diferencias se observan, aunque en menor medida, en el indicador más preocupante del desempleo, el paro de larga duración en la que se encuentran aquellos que llevan dos o a más años en el dique seco. En España se sitúa en una tasa del 36,5%, en Cataluña no deja de ser un dato dramático pues alcanza el 33,1%.

A partir de aquí, los datos de paro registrado y afiliación de los meses de octubre y noviembre han mostrado un claro parón e incluso retroceso de la contratación que, si bien están acordes con la estacionalidad que caracteriza a este periodo del año, son peores que los cosechados por la comunidad autónoma en 2016 y también proporcionalmente por el resto de España. La incógnita es saber hasta qué punto seguirá produciéndose este deterioro, mientras la fuga de empresas continúa y ya roza las 3.000, y cómo impacta en los rasgos estructurales del mercado de trabajo catalán.