El Banco de España prevé que la incertidumbre generada por la crisis independentista en Cataluña remita a principios de 2018, una vez celebradas las elecciones del 21-D. Sin embargo, el daño ya está hecho: España perderá al menos tres décimas del PIB hasta 2019 por el impacto de la inestabilidad vivida tras el referéndum del 1-O, lo que equivale a unos 3.000 millones de euros. No obstante, una décima se recuperará por la mejora de las exportaciones.

Así se recoge en las últimas proyecciones macroeconómicas de la economía española para el periodo 2017-2020 del Banco de España, que vienen a revisar las publicadas el pasado 28 de septiembre, antes de que el desafío catalán llegara al climax. Este nuevo panorama se refiere, sin embargo, a un escenario central que puede ir a mejor o a peor dependiendo de lo que duren las tensiones en Cataluña.

De acuerdo con el banco emisor, la economía española sigue mostrando una “notable fortaleza”, pero la intensificación reciente de las tensiones políticas en Cataluña que se reflejará en un “debilitamiento adicional” de la actividad en el año 2018 y siguientes.

La intensidad de este efecto es una incógnita, dada la escasa información disponible en estos momentos. Y es que los indicadores macroeconómicos que se publican en estos días tienen en muchos casos cierto retardo y aún no recogen información sobre el mes de octubre o noviembre.

Por el momento, los efectos del desafío catalanista sobre las decisiones de consumo o inversión se estarían viendo parcialmente contrarrestados por una mejora de las exportaciones, pese al repunte de los precios del petróleo. En este contexto, el Banco de España, que cuenta con un crecimiento económico del 3,1% este año –el déficit será del 3,2% del PIB, una décima por encima del objetivo–, ha rebajado la previsión de crecimiento para 2018 del 2,5% al 2,4%.

Para el año 2019, la institución gobernada por Luis María Linde también prevé un crecimiento una décima menor que el proyectado en septiembre, hasta el 2,1%, la misma tasa que en 2020, escenario que incorpora por primera vez a sus proyecciones.

Detrás de estos datos, la previsión de crecimiento del consumo privado se revisa a la baja una décima en 2018 y 2019. Pero, sobre todo, el crecimiento de la inversión se detrae cuatro décimas el próximo año y otras tres el siguiente. En este sentido, mientras la recuperación del mercado de la vivienda seguirá siendo intensa, la actividad inversora de las empresas tenderá a experimentar una cierta desaceleración en los próximos meses, «derivada del aumento de la incertidumbre política».

Como resultado de esta evolución del consumo, el Banco de España espera una ralentización del IPC hasta el comienzo de 2018, también por la desaparición de los efectos base provocados por la subida del precio del petróleo en 2016. Por ello, es de esperar, según estas previsiones, que los precios vuelvan a repuntar en primavera.

Mejora la previsión de paro

En este contexto, el Banco de España espera un aumento sostenido de las rentas de los hogares, especialmente del lado de los ingresos por el trabajo.

Por un lado, la creación de empleo se moderará en 2018. Sin embargo, el Banco de España ha mejorado en una décima las previsiones de crecimiento del empleo para el próximo año, del 2,2% al 2,3%, y, en paralelo, prevé que la tasa de paro se sitúe en el 14,2%, dos décimas menos. Además, esta tasa seguirá descendiendo los años siguientes, hasta el 12,3% en 2019 y el 10,7% en 2020.

En cualquier caso, el Banco de España insiste en que el grado de persistencia de la incertidumbre asociada a Cataluña marcará el paso de estas variables.

En este sentido, señala que “un alivio del grado de tensionamiento de la situación en esta comunidad autónoma, como el que ha comenzado a percibirse en las últimas semanas, podría conducir a un escenario de mayor crecimiento del PIB que el proyectado”.

Por el contrario, si tras el 21-D no se lograra reconducir de alguna forma la situación el impacto negativo sobre la economía sería “más pronunciado”