Francisco González, presidente de BBVA, ha asegurado que dejará el banco el próximo año y que el equipo directivo ya está trabajando en su sucesión, en la que «no habrá sorpresas».

El primer espada del grupo cumple el año que viene 75 años, edad que, según los estatutos, le inhabilitan para seguir en el cargo. “Hace dos años dije que la edad de jubilación es 75 años y lo voy a cumplir. El consejo está trabajando ya en la sucesión. Hay un equipo fabuloso y no va a haber sorpresas”, ha señalado, apuntado a Carlos Torres Vila como su sucesor natural, durante la presentación de resultados de la entidad.

“Si no fuese así, sería una gran sorpresa, también para mí”, ha puntualizado. El día que deje el banco, ha reconocido González, “será un día triste, pero de mucho orgullo por todo lo que dejo detrás”. Y ha apostillado, “viendo el caso de Popular, ¡qué importante es hacer bien una sucesión!».

Tras 23 años en el banco, González ha asegurado que se enorgullece de su legado, al dejar “un banco serio y sólido que no se deja doblegar por el poder político”.

Ha recordado cómo, en una ocasión, una compañía inmobiliaria [en referencia a Sacyr] quiso quedarse con el banco, apoyada por el Gobierno [de José Luis Rodríguez Zapatero] y el banco no cedió a la presión.

González, en los últimos compases al frente del banco, ha cuestionado las prácticas de muchos bancos y políticos, así como la connivencia entre ambos. “Hay cosas legales que están en el límite o van más allá, aprovechando black holes o informes de abogados que cobraban 10.000 euros la hora. Y hemos dicho siempre que no. Lo que hagamos ha de ser legal, moralmente aceptable por la sociedad y publicable, es decir, que aguante la portada de un periódico”, ha explicado.

Durante la presentación de resultados ha cuestionado la propuesta del PSOE para imponer a la banca un impuesto para sostener las pensiones y ha incidido en la necesidad de la banca de digitalizarse para sobrevivir al nuevo entorno siendo capaz de competir contra Amazon, Alibaba y Facebook.