«A grandes problemas, ¡grandes soluciones!», escribía pletórico el presidente venezolano, Nicolás Maduro, en su cuenta de Twitter en la noche del martes. Maduro se refería así a la acogida que había tenido el lanzamiento de la criptodivisa Petro, que desde el lunes se encuentra en fase de preventa.

En menos de 24 horas, la moneda digital había alcanzado, según los datos difundidos por el presidente venezolano, una demanda por valor de 735 millones de dólares (alrededor de 596 millones de euros). «Estamos en la vanguardia tecnológica y económica para superar la especulación de las monedas internacionales que afecta la vida de los venezolanos. El petro reafirma nuestra soberanía económica», añadió Maduro.

El petro es la respuesta del Ejecutivo de Caracas a las dificultades económicas que atraviesa el país, afectado por un proceso de hiperinflación que ha conducido al colapso de su moneda oficial, el bolivar, y ha provocado una persistente escasez de alimentos y productos básicos. Todo esto se ha visto agravado por las sanciones económicas que tanto Estados Unidos como la Unión Europea han impuesto a Venezuela.

Alentado por el éxito cosechado por las criptomonedas en los últimos tiempos, Maduro confía en que el petro servirá al país para eludir las sanciones económicas y confía en obtener inversiones procedentes de Catar, Turquía y otros países de Oriente Medio, sin descartar la entrada de dinero desde Europa y Estados Unidos.

La moneda virtual venezolana nace con el respaldo del petróleo del país. El pasado enero, el gobernante venezolano explicó que la criptomoneda, en su inicio, tiene como respaldo “la riqueza del campo I del bloque Ayacucho de la Faja Petrolífera del Orinoco” y remarcó que cada petro equivale al precio de un barril de petróleo. La intención del Gobierno de Maduro es que a finales de año haya 100.000 millones de petros en circulación, aunque en esta primera fase se emitirán unos 100 millones de monedas, de las que el 82,4% estará disponible para la fase de preventa.

Frente a estos planes, los mercados son escépticos respecto al éxito del movimiento venezolano. Ya el pasado diciembre, la agencia Moody’s señalaba que «incluso si el Gobierno (de Venezuela) fuera capaz de establecer una moneda virtual, no creemos que los partícipes del mercado se sintieran suficientemente confiados de que el Gobierno la gestionase fiel y transparentemente, lo que limitaría su voluntad de comprar o realizar transacciones en petro».

El periodo de preventa iniciado en la medianoche del lunes y al martes está previsto que se extienda durante los próximos 30 días, a los que seguirán 15 días de compras.

El Gobierno de Venezuela ha explicado que ya cuenta con acuerdos con dos empresas, una rusa y una venezolana, para asegurar el correcto funcionamiento de la plataforma tecnológica donde se ejecutarán las compraventas. El Ejecutivo ha activado una página web para guiar a todas las personas naturales o jurídicas, nacionales o extranjeros en los pasos a seguir para la adquisición de la moneda digital.

Además, Maduro informó de la creación de una Tesorería de Criptoactivos.