La filtración masiva de datos de usuarios le está saliendo cara a Facebook. Al menos, en los mercados. Tras firmar el lunes su peor sesión en cuatro años, las acciones de la red social sufren este martes un nuevo descalabro, con caídas que llegaron a superar el 5%, aunque al cierre se redujeron a poco más del 2,5%, lo que le sitúa en sus niveles más bajos en seis meses.

De este modo, los títulos de la compañía que dirige Mark Zuckerberg acumulan un retroceso superior al 9% en dos días, lo que supone que ha visto esfumarse cerca de 50.000 millones de dólares de valor bursátil (40.800 millones de euros), hasta los 492.603 millones.

La tensión de los inversores en torno a la compañía se recrudece al conocerse que, según Bloomberg, la Comisión Federal de Comercio de EEUU, un organismo estatal de supervisión de la privacidad, ha abierto una investigación sobre el uso de datos personales de 50 millones de usuarios de la plataforma social por parte de la empresa Cambridge Analytica, que pudo utilizarlos para favorecer el Brexit y la campaña presidencial de Donald Trump.

En paralelo, el Parlamento británico ha solicitado la comparecencia de Mark Zuckerberg para explicar la gestión de datos de usuarios que hace la compañía y que ha permitido este uso no consentido en campañas políticas. En Estados Unidos, algunas voces en el Congreso se muestran partidarias de reclamar explicaciones a la empresa.

Una agencia estatal de EEUU ha abierto una investigación sobre la filtración de datos

El portavoz de la Casa Blanca, Raj Shah, señaló este martes en declaraciones a Fox News que el presidente Trump «cree que la privacidad de los estadounidenses debe ser protegida» y apoyará la decisión «si el Congreso u otras agencias quieren investigar el asunto».

El mercado teme que la polémica derive en sanciones y una regulación más estricta que complique a Facebook la gestión de los datos de sus usuarios y, por ende, la comercialización de los mismos.

«Los principales recelos de los inversores incluyen la incapacidad de comprender completamente la magnitud del problema, los temores de que se intensifique el riesgo regulatorio, el sabotaje potencial de las campañas publicitarias que usan datos mejorados de los usuarios y las posibles responsabilidades financieras de este episodio», confirma Shoaib Zafar, analista del equipo de renta variable global de SYZ Asset Management.

Sin embargo, algunos expertos creen que la situación política actual en Estados Unidos, con bastante división en las cámaras dificulta la adopción de medidas contundentes contra la compañía. Entre otras razones porque el modelo de Facebook es replicado por otras muchas compañías, que podrían verse igualmente afectadas por cualquier acción legal contra la red social, según apunta Marketwatch.

Lo que sí parece evidente es que las noticias han generado bastante inquietud entre los inversores, después de meses en los que Facebook se ha encontrado en el ojo de huracán, por polémicas como su papel en la difusión de noticias falsas –que ha provocado el relevo de su responsable de seguridad de la información– y cuestiones relacionadas con la privacidad de sus usuarios, que ha derivado en multas en distintos países, como España.

Heath Terry, analista de Goldman Sachs, considera que el escándalo «introduce, ciertamente, un nivel de incertidumbre que no habíamos visto antes en Facebook». En declaraciones a CNBC, Heath afirma que «será la forma en que gestionarán esto lo que finalmente determinará su futuro a largo plazo».

En cualquier caso, también existen argumentos para confiar en que Facebook pueda capear este bache. Así lo cree Zafar, quien resalta que «es probable que el valor de marca de Facebook siga intacto. La compañía seguirá creciendo en áreas nuevas de inteligencia artificial, marketing digital, subastas online, y pagos desde la app, etcétera. Además, cualquier mejora en el modelo de negocio será admitida por sus usuarios y reguladores de la misma manera, tanto rápidamente como de buena gana».