El Pacto de Toledo ve la luz al final de un túnel. Tras la reunión de portavoces en el seno de la comisión de este martes, se ha abierto la puerta a revisar el actual mecanismo de revalorización de las pensiones para definir un nuevo índice que las ligue de forma «medular» con el IPC, pero introduciendo otros factores como pueden ser la evolución del PIB, la productividad o los salarios, según han confirmado a este periódico varias personas presentes en la negociación.

Por ahora, habría un consenso para garantizar que las pensiones no pierden poder adquisitivo, de ahí que el IPC aparezca en la nueva formulación como un elemento central. Según las mismas fuentes, tanto PP como Ciudadanos habrían dado un paso al frente para aceptar ese extremo. Para acabar de redondear la cesta de indicadores a tener en cuenta, se baraja la posibilidad de extender el posible acuerdo a patronal y sindicatos en el marco del diálogo social.

No obstante, aunque el paso que se ha dado es el de establecer una nueva fórmula de revalorización, en tanto que las posturas de PP y el resto de las formaciones (que defendían en mayoría volver a la indexación de las pensiones con el IPC) ya no son tan equidistantes, las fuentes consultadas aseguran que aún «no hay nada cerrado». Por ello, las negociaciones proseguirán en el mes de mayo, toda vez que el Pacto de Toledo se da por desbloqueado.

Desbloqueo del Pacto de Toledo

Lo cierto es que la actual fórmula de revalorización de las pensiones ya tiene en cuenta la evolución de los precios, junto a otras variables como los ingresos del sistema o del número de pensionistas, pero no de forma troncal, como se está planteando en estos momentos en el Pacto de Toledo.

La solución que se acaricia en el Pacto de Toledo para desbloquear los trabajos iniciados en noviembre de 2016 tiene como germen sendas propuestas de PDeCAT y PNV. Cuando parecía estallar por los aires la comisión ante la petición de Podemos y PSOE de volver a negociar la recomendación dos, relativa a la fórmula de revalorización de las pensiones, estos partidos apostaron por una fórmula intermedia que tuviera en cuenta el IPC al menos en los tiempos de crisis, incluyendo además otros factores.

Esto ocurría el pasado 1 de marzo. Unas semanas después comenzaron a circular borradores con posibles redacciones de una nueva recomendación dos. Una de ellas englobaba las posiciones de PSOE, Podemos, ERC y Compromís, y contaba con la aceptación de PNV. En ella aún se apostaba sin fisuras por una vuelta sin más a la revalorización de acuerdo con el IPC, pero su redacción buscaba abrir puertas a la negociación.

Otra, en cambio, partía de PDeCAT y en ella se incluía una alusión al IPC como elemento troncal, pero también la posible incorporación de elementos como el PIB, los salarios y las cotizaciones sociales, con la coletilla de «entre otros»; algo que ha inquietado desde el principio a algunos de los grupos defensores a ultranza de la derogación de la reforma de las pensiones de 2013.

Tras conocerse el acuerdo, UGT ha reaccionado señalando que este paso «demuestra que la movilización es la palanca para cambiar las políticas».