AD+, la enseña de tallas grandes del grupo Adolfo Domínguez, tiene las horas contadas. Su cierre representa un simbólico episodio del intenso esfuerzo de adelgazamiento que lleva ejecutando la compañía de moda en los últimos años.

Una reestructuración que cobra un nuevo impulso con el cierre de AD+, que se produce en paralelo al de U, la marca de moda juvenil. Tras estas medidas, Adolfo Domínguez prevé cerrar el ejercicio 2018 -que la compañía contabiliza desde el inicio de marzo de este año hasta el cierre de febrero del siguiente- con 416 tiendas, 56 menos que al término del año anterior, lo que eleva la reducción de puntos de venta a más de 300 desde las 721 que reflejaba al cierre de 2012.

La firma gallega explica la eliminación de marcas y la concentración de sus colecciones bajo la única enseña de Adolfo Domínguez porque genera «importantes sinergias para la compañía en los procesos de diseño, logística y red de tiendas. La fusión de marcas en una sola, Adolfo Dominguez, está directamente orientada a mejorar la oferta al cliente, tanto en el producto como en la percepción de la marca», explica en un comunicado.

La compañía encadena dos años de mejora de las ventas y elimina la mayor parte de su deuda bancaria

El cierre de establecimientos de venta no ha impedido, no obstante, a Adolfo Domínguez, profundizar en su estrategia de internacionalización, que ha tenido como principales hitos la entrada en el mercado Ruso, con una tienda en Moscú, y en México, con un punto de venta en el aeropuerto de Acapulco. La firma, que está presente en 29 países y tiene cerca de la mitad de sus tiendas fuera de España, está ultimando su estreno en el mercado australiano, con una tienda en Sidney.

Adolfo Domínguez ha realizado estos anuncios tras comunicar que en el último año registró unas pérdidas de 6,7 millones de euros, un 70% menos que el año anterior y el resultado operativo registró unos números rojos de 2,2 millones, 6,5 millones menos de quebranto que el año anterior. La compañía sólo ha cerrado con ganancias uno de los últimos seis años.

Tras estas pérdidas subyace, no obstante, una mejora del 3,1% de las ventas, hasta los 113,7 millones, a pesar del cierre de 39 tiendas durante el ejercicio. Unas cifras sustentadas por una mejora del 7,3% de las ventas en tiendas comparables (like for like) y un incremento del 22,3% de los ingresos a través de los canales online. El grupo resalta que «es la primera vez, desde 2006, que encadena dos ejercicios consecutivos con incremento de ventas».

Todo esto ha permitido al grupo reducir su deuda con entidades financieras en 99,5%, hasta minimizarla a apenas 3.000 euros, unas cifras que contrastan con un endeudamiento bancario de más de 31 millones de euros que registraba a cierre de 2012.

«La compañía no tiene deuda bancaria y hemos conseguido aumentar la tesorería en 700.000 euros; no sólo es la mejora en la cuenta de resultados sino en la salud financiera», ha explicado Modesto Lusquiños, director de operaciones de la firma textil.

Este conjunto de resultados era bien recibido en los mercados durante la mañana de este miércoles, con las acciones de Adolfo Domínguez escalando cerca de un 8% y elevando su capitalización al entorno de los 53 millones de euros. Aunque acumula una remontada próxima al 85% desde el verano de 2016, la compañía cotiza aún casi un 90% por debajo de sus máximos históricos, que datan de noviembre de 2016.