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Iberdrola acusa a Enel ante Bruselas de competencia desleal por tener apoyo estatal

La eléctrica presidida por Sánchez Galán dice que su rival se beneficia del respaldo del Estado italiano para tomar decisiones que no pueden igualar sus rivales privados y pone de ejemplo la guerra de opas en Brasil y el choque por cerrar Garoña.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán.

El presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán. ep

Choque frontal entre Iberdrola y la dueña de Endesa. La compañía presidida por Ignacio Sánchez Galán ha remitido una carta a la Comisión Europea en la que acusa abiertamente a Enel de competencia desleal por estar aprovechando el respaldo  que le da el Estado italiano, su principal accionista con un 25%.

“Iberdrola ha notado de un tiempo a esta parte que uno de nuestros principales competidores, la compañía estatal Enel, no está operando de acuerdo con criterios de mercado y está adoptando decisiones fuera de cualquier lógica económica o de negocio”, subraya la eléctrica española en su carta, que es extremadamente dura.

“Iberdrola y Enel no están compitiendo en un campo de juego equilibrado porque la compañía italiana se está aprovechando de su condición de compañía pública (…) Enel se está beneficiando de una situación regulatoria privilegiada, lo que le asegura acceso más barato y más fácil a los mercados de capitales, y le asegura ventajas monopolísticas”, sentencia Iberdrola en la carta remitida a los jefes de gabinete de los comisarios de Competencia y de Acción por el Clima y Energía.

Para Iberdrola, esta posición privilegiada permite a Enel “tomar decisiones de inversión y tomar posiciones en temas regulatorios en otros países que no puede secundar ningún inversor privado racional y va más allá de las posibilidades de cualquiera de sus rivales en condiciones normales de mercado”.

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Guerra de opas en Brasil

El detonante del choque frontal entre ambas compañías es la guerra de opas que mantienen Neoenergia (controlada por Iberdrola) y Enel en Brasil para hacerse con el control de la distribuidora Eletropaulo. Una batalla que se ha avivado en las últimas horas con nuevas mejoras del precio de la oferta de compra por parte de ambos rivales.

Iberdrola acusa a Enel de estar intentando influir en el consejo de administración de Eletropaulo (que ha anulado la ampliación de capital pactada con Neoenergia y que le habría dado una participación a la filial de Iberdrola de entre el 30 y el 40%) y en el supervisor brasileño, así como “intimidar a los competidores”.

Enel ha reaccionado a la carta acusando a Iberdrola de querer evitar que haya ofertas competidoras por Eletropaulo. «La falta de sustancia de todas las acusaciones es bastante sorprendente para un documento de este tipo, y da como resultado una serie de declaraciones confusas con un único objetivo aparente: evitar una competencia justa por Eletropaulo”, sentencia el grupo italiano en un comunicado.

El choque por Garoña

Sin embargo, Iberdrola extrapola la posición de ventaja y de competencia desleal que le otorga a Enel su titularidad pública a otros países, en concreto, a España. “Uno de los ejemplos más obvios de esa falta de racionalidad de mercado en el comportamiento de Enel está en las instrucciones dadas a su filial Endesa en el negocio de generación nuclear”, sentencia la compañía en referencia a sus diferentes visiones sobre el futuro de la central nuclear de Garoña, que Iberdrola y Endesa controlan a partes iguales a través de la sociedad Nuclenor.

“La irracionalidad de sus decisiones fueron evidentes en las negociaciones acerca del cierre de la central de Garoña, en las que Endesa mantenía una posición favorable a continuar con la actividad (con las inversiones que requería extender la vida de la planta diez años más) a pesar del hecho irrefutable de que los informes económicos eran concluyentes acerca de que la continuidad de la planta era económicamente inviable”, se queja Iberdrola.

“Esta insistente e inexplicable posición provocaron périddas recurrentes para la compañía, que han tenido que ser cubiertas mediante múltiples ampliaciones de capital”. De hecho, Iberdrola y Endesa acumulan pérdidas de 400 millones de euros en cuatro años por haber mantenido parada la central de Garoña desde finales de 2012. El Gobierno decretó el pasado año el cierre definitivo de la nuclear burgalesa.

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