Es la mayor demanda colectiva jamás presentada en Euskadi y hoy ha comenzado a juzgarse en los tribunales de Beasain (Guipúzcoa). La presentan los representantes de 957 socios y ex socios de dos cooperativas históricas, Fagor Electrodomésticos y Edesa, contra la Corporación Mondragón de la que formaban parte las dos entidades ya extintas. Hasta el próximo jueves el tribunal deberá juzgar si, tal y como denuncian los demandantes, fueron engañados por la Corporación Mondragón para que mantuvieran sus aportaciones voluntarias y préstamos mercantiles pese a que ésta sabía que estaban abocadas al cierre. La demanda que reclaman contra la Corporación es de 47,8 millones de euros.

La desaparición de Fagor Eectrodomésticos y Edesa en 2013 supuso además de un mazazo para el modelo cooperativo y la propia Corporación Mondragón, un revés importante para cientos de ahorradores que habían invertido en ambas sociedades y muchos de ellos lo perdieron todo. Los socios se agruparon en dos asociaciones, Ordaindu y Eskuratu, que son las que ahora han llevado el caso hasta los tribunales.

Una vista que desde esta mañana y hasta el jueves llevará a declarar a quienes entonces eran máximos responsables de las cooperativas y la propia Corporación Mondragón, así como a algunos de los actuales dirigentes. Corporación Mondragón siempre ha negado cualquier responsabilidad en esta situación. Ha recordado que el modelo cooperativo no supone una jerarquización con responsabilidades sucesivas, sino que son las cooperativas que la integran las que funcionan de modo autónomo y soberano.

“No estaban garantizadas”

Sin embargo, en este tiempo los demandantes han mantenido que fueron inducidos con información engañosa para que no retiraran sus inversiones de ambas cooperativas pese a que su situación era ya delicada y desde la Cooperación se tenía certeza de que estaban condenadas al cierre.

En la primera sesión del juicio, el expresidente del Grupo Mondragón y exdirector de Fagor Electrodomésticos, Txema Guisasola, ha afirmado que nunca se trasladó a los inversores que sus aportaciones estaban garantizadas ni que “nunca iban a perder sus aportaciones o préstamos, pasara lo que pasara”. Sí ha señalado que en 2012 ni a él ni a la mayoría de socios se les “pasaba por la cabeza” que las dos cooperativas fueran a un concurso de acreedores en 2013. Ha añadido que cómo él, también los socios eran conocedores de las dificultades por las que atravesaba la cooperativa Fagor aunque “tampoco pensarían que aquello iba a suponer cerrar”.

En la sesión ambién ha declarado la secretaria general de la Corporación Mondragón, Arantxa Laskurain quien ha insistido en que esta entidad no es la entidad emisora de las aportaciones voluntarias reclamadas. Por último, el exgerente de Fagor Fabián Bilbao ha considerado que los socios recibían información suficiente de la situación a través de los mecanismos establecidos por el sistema cooperativo, mientras que José María Aldekoa ha descrito cómo fue el proceso que le llevó a dar el relevo al frente de la presidencia del Grupo Mondragón a Guisasola.