Crèdit Andorrà estaba en venta. Al menos, hasta ayer. El lunes, el mayor banco andorrano decidió hacer trizas Proyecto Keystone, el documento que detallaba la venta de una participación significativa y que rondaba en los cajones de inversores que se habían interesado en la operación, tal como adelantó El Independiente.

Algunos de los accionistas relevantes del banco que más gana del Principado -51 millones de euros en 2017, frente a 65 millones en 2016- buscaban deshacerse de en torno al 40% del capital. Esta desinversión les permitía aligerar su deuda y satisfacer las exigencias del regulador financiero de un país que, hasta 2010, era considerada un paraíso fiscal por la OCDE.

El grupo sitúa su valoración en 700 millones, cifra “fuera de mercado”, según expertos en transacciones

La frustrada operación de venta respondía al interés de María Reig, mayor accionista del banco, de los hermanos Pintat y, en menor medida, de los hermanos Casals, de reducir su participación en el banco, por las dificultades para repagar la deuda que contrajeron con el propio banco cuando compraron a crédito la participación que tenía La Caixa en la entidad andorrana.

Dicho crédito estaba avalado por los propios títulos del banco y se iba repagando con los dividendos generados, práctica que ha prohibido el regulador del país pirenaico. Por otro lado, la entidad afronta cierta debilidad en términos de capital, ante los mayores requisitos que exige Europa a partir del próximo año. A cierre de diciembre presentaba un ratio CET 1 de 10,8%. Y cuenta con una tasa de mora que supera la media de sus competidores.

Algunos propietarios del banco tienen dificultades para devolver el crédito con el que elevaron su participación en el grupo

En este contexto, el germen de parte de los problemas de Crèdit Andorrà se remonta a la citada transacción que en 2006 protagonizó La Caixa, con Isidre Fainé al frente. El ejecutivo cerró una operación muy lucrativa para el grupo de origen catalán. Vendió el 46,35% que poseía en Crèdit Andorrà por 927 millones, lo que supuso valorar el banco en unos 2.000 millones. La venta de esta participación le permitió aflorar unas plusvalías netas de 425 millones en las cuentas consolidadas.

Valorar la entidad en 2.000 millones implicó pagar un PER (relación precio beneficio por acción) de en torno a 18 veces, en una época en la que el mayor banco de Andorra ganaba más de 100 millones de euros, el doble que en 2017. Ahora, sin embargo, los accionistas habrían situado la valoración en 700 millones de euros, una cifra que, según fuentes conocedoras de la banca privada especializadas en M&A (fusiones y adquisiciones), “está fuera de mercado”.

 Presenta cierta debilidad en sus niveles de capital, ante las mayores exigencias de Europa

“En el momento actual del ciclo, un inversor podría estar dispuesto a desembolsar, un máximo de 500 millones”, aseguran las mismas fuentes. Una valoración más prudente situaría el precio del 100% del banco entre 300 y 400 millones, lo que supondría pagar entre 6 y 8 veces beneficios.

Otras fuentes señalan que “la operación es atractiva, sobre todo el potencial del negocio del grupo en Miami”, pero advierten de que, “tras el fiasco de BPA, la marca andorrana sigue siendo un estigma que genera cierto rechazo entre los inversores internacionales”.

Consolidación en el Principado

En el país transalpino, los rumores en torno a movimientos de consolidación entre las principales entidades que operan -Crèdit Andorrà, Andbank y Morabanc- son constantes, ya sea a dos o tres bandas.

La hipotética fusión que con más insistencia ha sonado es la de Crèdit Andorrà y Morabanc por la complementariedad de sus balances, ya que esta última presenta exceso de capital y liquidez, que compensaría los niveles más justos de su competidora. Andbank, sin embargo, siempre ha mostrado su propensión a embarcarse en operaciones corporativas, por lo que también podría mover ficha.

Lo que sí parece una evidencia es que “el liderazgo de Crèdit Andorrà, que llegó a ostentar una cuota de mercado en el país del 40%, forma parte del pasado”, según fuentes del sistema bancario andorrano. “Su necesidad de capital, ya sea vía ampliación, vendiendo participadas o patrimonio reducirá necesariamente su perímetro”, añaden.

Objetivo: 24.100 millones en activos en 2021

Según consta en el documento de venta elaborado por Alantra, las previsiones de Crèdit Andorrà son cerrar 2018 con un resultado neto de en línea con el de 2017 -51 millones de euros-, elevando su patrimonio bajo gestión hasta los 12.000 millones, con un ligero incremento de su cartera de préstamos hasta 2.700 millones y una caída de la base de depósitos a 3.900 millones.

El plan de negocio diseñado por Crèdit Andorrà hasta 2021 se fija como objetivo alcanzar un volumen de activos dentro de balance de 5.800 millones y 18.300 millones fuera de balance, apoyándose, sobre todo, en el negocio internacional, con el foco puesto en Miami, donde opera a través de Beta Capital Wealht Management. Además de en este mercado y España, el banco tiene presencia en Luxemburgo, Suiza, Panamá, México, Perú, Chile y planea tomar posición en nuevas regiones.

Una de las líneas de negocio que el banco destaca es la unidad de seguros, que genera anualmente un beneficio antes de provisiones de en torno a cinco millones de euros.