El proceso independentista de Cataluña preocupa al Banco de España. A día de hoy, «la situación política en Cataluña continúa constituyendo uno de los principales elementos de riesgo doméstico para la evolución futura de la economía española en su conjunto, y de esa comunidad autónoma en particular,», a pesar de que la escalada de tensiones, se ha reducido desde los niveles máximos que alcanzó en noviembre.

El informe anual del regulador referente a 2017 advierte, tan sólo unos días después de que Quim Torra fuese investido presidente de la Generalitat, de que «la incertidumbre que persiste sobre el devenir de la actual legislatura, tras las elecciones autonómicas de diciembre, podría afectar al proceso de normalización de la situación económica en Cataluña».

En este contexto, recuerda cómo los indicadores económicos referidos a los últimos meses del año pasado y a la primera parte del actual indican que «la economía catalana se habría desacelerado en mayor medida que el resto de las comunidades autónomas de mayor tamaño, frente al mayor dinamismo registrado en la primera parte de 2017».

El comercio entre Cataluña y el resto del país es uno de los principales canales de trasmisión de la crisis política

Este peor desempeño se ha reflejado, añade el Banco de España, «principalmente, en un conjunto de indicadores relativos a las decisiones de empleo de las empresas (afiliaciones a la Seguridad Social), el consumo de las familias (índices de comercio al por menor), el turismo (pernoctaciones hoteleras de no residentes), la inversión residencial (compraventa de viviendas) o la inversión empresarial».

A corto y medio plazo, considera la institución que lidera Luis María Linde, «la incidencia final de este elemento de riesgo sobre el conjunto de la economía española dependerá de la magnitud y de la persistencia que acabe teniendo este episodio de incertidumbre política. El alivio del grado de tensión en Cataluña podría conducir a un escenario de mayor crecimiento del producto. Por el contrario, un rebrote de las tensiones podría incidir negativamente en la confianza de los agentes y en la actividad».

Para la institución, el principal canal a través del cual podría estaría afectando la situación política en Cataluña a la economía de esta región y a la española en su conjunto serían «los vínculos directos de comercio entre los distintos puntos de la geografía española», así como «el clima de incertidumbre general que dichos acontecimientos puedan haber causado en la medida en que esté influyendo en la confianza de los agentes y, por tanto, en sus decisiones de gasto y condiciones de financiación».