“Prometo cumplir lealmente las obligaciones del cargo de presidente de la Generalitat con  fidelidad a la voluntad del pueblo de Cataluña representado por el Parlament de Cataluña”. Dos minutos de reloj han bastado a Quim Torra para tomar posesión como presidente de la Generalitat.

Un acto en el que no se le ha impuesto la Medalla de la Generalitat, como un gesto más para dejar claro que es un “presidente custodio” a la espera de la restitución en el cargo de Carles Puigdemont. El decreto leído sí refiere que el acto de toma de posesión se hace “de conformidad con lo que establece la Constitución y el Estatut”.

La Generalitat ha especificado en su convocatoria que acto “se enmarca en la estricta legalidad catalana”

Quim Torra ha tomado posesión como presidente de la Generalitat a las 11.30 horas de este jueves en un acto en el Salón Virgen de Montserrat del Palau de la Generalitat. En el comunicado remitido por la Generalitat se especifica que el acto de toma de posesión, “se  enmarca en la estricta legalidad catalana”, tras la batalla soterrada mantenida entre el equipo de Torra y la Moncloa sobre el formato de la toma de posesión.

Un acto en el que no han tenido cabida otras instituciones, como el Gobierno o los ayuntamientos, ni los grupos con representación en el Parlament. Tampoco la prensa, que ha seguido la toma de posesión a través de la señal institucional facilitada por el propio departamento de Presidencia.

Primera batalla Gobierno-Generalitat

El Gobierno ha supervisado los preparativos del acto, en aplicación del 155, pero la Generalitat ha impuesto finalmente un formato de perfil bajo, para destacar la condición de presidencia “provisional” que Torra quiere darle a su mandato, supeditado a la “legitimidad” reivindicada por el independentismo para Carles Puigdemont.

Es por ello que la toma de posesión se ha producido en el Salón Verge de Montserrat, y no en el Salón Sant Jordi, donde juraron su cargo todos sus antecesores, en el caso de Puigdemont ante 400 invitados. Entonces estaban representadas todas las instituciones, incluido el Gobierno, con el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz.

En esta ocasión, sin embargo, sólo estaba presente el presidente del Parlament, Roger Torrent, que le ha felicitado pero no le ha impuesto la Medalla de la Generalitat, como dicta el protocolo, después de que el secretario del Govern, Víctor Cullell, leyera el decreto de nombramiento.

El Gobierno ha rechazado acudir al acto al que la Generalitat solo quería un director general, lo que ha provocado el plante de la Moncloa, que ha lamentado que Torra “degrada la propia dignidad de la institución” con este formato.