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La mesa de la bicicleta lamenta la inacción política que impide la reforma vial

La mesa de la bicicleta lamenta la inacción política que impide la reforma vial
(Foto de ARCHIVO) Una mujer con una bicicleta en un carril bici del centro de Valencia. Foto: Rober Solsona / Europa Press 20 OCTUBRE 2022

El pasado 10 de junio se publicó el Real Decreto 465/2025, que modifica el Reglamento General de Circulación únicamente en materia de señalización, con un nuevo catálogo oficial de señales (anexo I) que entra en vigor el 1 de julio de 2025. Entre sus novedades destacan:

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  • Incorporación de señales para zonas de bajas emisiones y vehículos de movilidad personal.
  • Rediseño de pictogramas y mejora de visibilidad, adaptando la señalización a los avances tecnológicos y sociales.
  • Plazo de un año para retirar las señales derogadas, hasta el 1 de julio de 2026.


En un comunicado, la Mesa —integrada por RFEC, CicloJuristas, ACP y AMBE— señala que, pese a atender algunas demandas “largamente planteadas”, la reforma:

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  • Dispone nuevas señales sin regular la actividad que las justifica.
  • Crea la señal de Avanza-bici, pero no establece condiciones de uso ni procedimientos para su implantación efectiva.
  • Incluye señales de protección para niños, mayores y discapacitados, pero omite a los ciclistas como “grupo vulnerable”.

Para la Mesa, estas lagunas mantienen a la bicicleta en un “lugar secundario y marginal”, contraviniendo la visión de movilidad sostenible que inspiran los debates actuales en el Congreso de los Diputados y las ordenanzas municipales más avanzadas.


Ante la ausencia de una reforma global del Reglamento General de Circulación, la Mesa de la Bicicleta exige:

  • Retomar con urgencia la tramitación del Real Decreto de protección de usuarios vulnerables, alineado con la normativa europea y la realidad urbana y rural española.
  • Abordar de nuevo cuajo tanto la Ley de Tráfico como su Reglamento, que quedaron “obsoletos” tras los cambios en la movilidad.
  • Garantizar que los ciclistas dejen de ser considerados usuarios de segunda, dotándoles de derechos y obligaciones claros, y reconociéndolos explícitamente como colectivo vulnerable.


La entrada en vigor del catálogo de señales debería haber sido la oportunidad histórica para que España se equiparase a los países más favorables a la movilidad ciclista. Sin embargo, la falta de voluntad política deja la bicicleta en un segundo plano, con nuevas señales pero sin marco normativo que regule su uso y garantice la seguridad de los ciclistas en carretera y ciudad. Es imprescindible avanzar hacia una reforma integral que confeccione desde cero un Reglamento de Circulación adaptado a la movilidad del siglo XXI, según informa Europa Press.

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