Adriana Ozores y Loreto Mauleón son las protagonistas de la obra de teatro El jardín quemado, con dirección y texto de Juan Mayorga. Si son conocedores del trabajo de Mayorga ya sabrán por dónde van los tiros. Una interpreta a la directora de un psiquiátrico; la otra, a una psiquiatra. "Digamos que es una persona con muchísima menos experiencia que Garay [Adriana Ozores]", matiza Loreto Mauleón. Estos días se está representando El jardín quemado en el Teatro de la Abadía, en Madrid; de martes a domingo, a las 19.00 horas. La última función será el 12 de julio; en 2027 se irán de gira por España. "Esperemos que nos lleve a muchos sitios", añade Mauleón; ella es Benet en la ficción. Completan el reparto Jesús Barranco, Miguel Hermoso, Joserra Iglesias y Mariano Llorente.

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P.- ¿Cuáles son las coordenadas de esta historia? ¿Finales de los años setenta? ¿O no se menciona? Tampoco se dice que la acción transcurra en España; sí en una isla.

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R.- (Loreto Mauleón) Sobre todo porque ahora mismo lo podríamos estar viviendo en cualquier lugar; podría ser algo tan actual que no tiene importancia el sitio, ni el momento; sino lo que se está contando y cómo se está contando.

P.- ¿Cuál es la duración de la obra?

R.- (Adriana Ozores) Una hora y cuarenta minutos.

P.- El público del teatro está acostumbrado a obras de esta o mayor duración.

R.- (Loreto Mauleón) Bueno, ya no estamos acostumbrados a estar más de dos horas atentos a la misma cosa. Es un reto, con los móviles… Nos dispersamos enseguida. Ni siquiera somos capaces de ver una película en el cine; ya ves pantallas encendidas. Pero los espectadores que vienen al teatro vienen con esa intención: desconectar de una cosa y conectar con otra. Una hora y cuarenta [minutos] es fácil estar.

R.- (Adriana Ozores) Lo bonito del texto de Juan Mayorga es que pone al espectador en valor; en el sentido de tener una altura intelectual y ser capaz de entender, si no todo, casi toda nuestra propuesta.

P.- ¿Qué tal trabajar con él, con sus palabras y sus textos?

R.- (Loreto Mauleón) Es un privilegio para todo el equipo; lo hemos comentado muchas veces. Los textos de Juan [Mayorga] no son cualquier texto; es un material muy delicado y muy rico. Es un privilegio tener algo así para poder trabajar porque es la base; luego él aporta una humanidad y una sabiduría, que es lo que le lleva a crear textos así. Es una mente privilegiada y además una persona excepcional.

R.- (Adriana Ozores) Es un referente; no hay tantos referentes en este momento en España. Y tan joven [61 años]. Es un lujo.

R.- (Loreto Mauleón) Es una persona muy respetada y conocida dentro y fuera del teatro; eso ya es una carta de presentación interesante. ¡Esperamos aportar algo a ello!

P.- ¿Hablasteis con él, durante los ensayos, sobre el sentido real de la obra; os resolvió dudas?

R.- (Adriana Ozores) No se ha hecho tanto trabajo de mesa, y a mí me parece que es una puesta estupenda, porque realmente el trabajo de mesa se hace ya encima del escenario; se hace encarnando; se hace con la confianza que nos da Juan [Mayorga] de dejarnos toda esa parte que no es la pensada; a ver qué pasa. Nos anima a que esa parte más desconocida, esa gama de grises, pueda salir a la palestra…

P.- ¿Cómo describís a estas dos mujeres? ¿Se llevan mal o bien? ¿Son aliadas? ¿Viene una a cuestionar a la otra? ¿Hay un choque, no sólo generacional, sino también de ver la vida?

R.- (Loreto Mauleón) Es todo lo que has dicho. No se podría simplificar. Son maneras diferentes de ver la vida y de ver el trabajo, pero a la vez se parecen en muchas cosas. Son personas que han vivido cosas muy distintas, pero hay lugares en los que son capaces de encontrarse. Es como la vida misma; son todas esas pequeñas cosas y todas esas capas las que enriquecen muchísimo más y las que hacen que esto no sea que llegue el espectador y le digamos: 'Esto está bien'. Eso no me interesa nada, ni como espectadora ni como actriz.

P.- ¿Qué tiene el teatro que a algunos grandes intérpretes, estrellas incluso, les asusta tanto que no lo hacen? Me da la sensación de que es algo que a la mayoría de intérpretes os gusta mucho, y es el medio favorito.

R.- (Adriana Ozores) Te lo voy a decir en una palabra: vulnerabilidad. No hay otro medio donde tú como actor estés más vulnerable que encima de un escenario. El audiovisual es otro planeta. Claro que si tú eres buen actor, tienes que mostrar todas las costuras; pero encima del escenario estamos hablando de palabras mayores. De todas maneras, no estoy de acuerdo con que los actores que no hacen teatro es porque no quieren hacer teatro. A veces hay actores que tienen mayor facilidad para el audiovisual y otros que lo tienen para el escenario. Es todo más abierto.

P.- Tengo entendido que poco casting se hace en el teatro…

R.- (Loreto Mauleón) A veces sí es más difícil.

R.- (Adriana Ozores) Tiene algo más puro. Es más asequible y sencillo. Las producciones no tienen el nivel de un Netflix; eso lo hace más 'casa', más chiquitito, más 'hogar'. Es todo más entre compañeros; es otro mundo el que envuelve al teatro.

R.- (Loreto Mauleón) Nosotros pasamos mucho tiempo juntos con esa vulnerabilidad; cuando tú te vas a 'desnudar', necesitas ese apoyo. Hay veces en que te empeñas en que eso ocurra, porque necesitas que eso ocurra; y otras veces pasa solo, y no sabes por qué, pero has tenido la gran suerte de que pase, y este [El jardín quemado] es el caso.

P.- Arrancáis en Madrid, pero hay obras que empiezan fuera y acaban en Madrid. Avilés (Asturias), por ejemplo, es una ciudad donde se estrena.

R.- (Loreto Mauleón) Hay muchos estrenos, pero no sé muy bien por qué.

R.- (Adriana Ozores) Hay una deferencia, una costumbre; se ha creado una tradición de estrenar en Avilés.

P.- ¿Se nota la diferencia del público?

R.- (Adriana Ozores) Lo que se nota es el carácter. No es lo mismo estrenar en Sevilla que estrenar en Donosti. No tiene nada que ver; no es nada más que una manera de expresión. En eso sí se nota.

P.- ¿Hay un público más difícil?

R- (Ambas) ¡No!

R.- (Adriana Ozores) ¿A ti te parece que un vasco es más difícil?

R.- (Loreto Mauleón) Es el carácter. A mí en el norte me pasa. Estás viendo una función y todo el mundo está muy en silencio. No se ríe tanto; no llora tanto. Pero acaba y de repente se levantan [a aplaudir]. En cambio vas al sur, y es un carácter mucho más expresivo, y tal vez luego no ha gustado tanto. O sí. Pero es bonito ver eso porque también transforma la obra. El público da una energía y un carácter a la obra.

P.- ¿El teatro es un lujo? ¿Se puede vivir de hacer teatro en España o hay que combinarlo con cine o televisión?

R.- (Adriana Ozores) Yo, a veces, lo he hecho por lujo, efectivamente. Yo he renunciado a 'no se sabe qué' para hacer algo que me apasiona.

P.- ¿Os han atravesado la obra [El jardín quemado] y los personajes?

R.- (Loreto Mauleón) Es inevitable que te atraviese esta obra. Como ser humano, todo lo que se habla en la obra te toca; es imposible que no sea así.

R.- (Adriana Ozores) Ese es nuestro oficio... y nuestro beneficio. Si no te atraviesa y te cambia un poco cada personaje, o hace cuestionarte, pues qué pena. Aquí hay muy buenos mimbres para que eso suceda.