Nadie en representación del Gobierno acudirá a la toma de posesión del xenófobo Quim Torra como presidente de la Generalitat. Negociaciones infructuosas con el hombre de paja de Carles Puigdemont han llevado al Ejecutivo a tomar la decisión de no estar presente en un acto que se ha celebrado de forma anómala como prácticamente todo lo que está ocurriendo en los últimos meses. Torra no quería más nivel de representación del Estado que un director general, “que no fuera político, sino funcionario”, según ha podido conocer El Independiente. Ni ministros, ni secretarios de Estado ni siquiera pasaba por la presencia del Delegado del Gobierno en Cataluña, Enric Millo.

Moncloa explicaba a primera hora de la mañana que nadie del Ejecutivo central asistiría a la toma de posesión “porque desde la Generalitat se le ha intentado imponer el nivel de la delegación gubernamental, cosa que no se ha aceptado”. Es más, Moncloa cree que el modelo del acto organizado por la Generalitat ,en el que se ha vetado también la presencia de la prensa, salvo la Agencia de Noticias Catalana, de público y donde nisiquiera se hará entrega de la medalla de la Generalitat, que simboliza el cargo, “degrada la propia dignidad de la institución”.

La vicepresidenta no estaba ayer en Barcelona a pesar de las informaciones en ese sentido

Así, contra distintas informaciones que apuntaban a que la vicepresidenta del Gobierno estaba ayer en Barcelona intentando negociar la  toma de posesión del heredero de Puigemont, Moncloa desmiente dichos términos. Sí estaba en cambio, el secretario de Estado de Administraciones Territoriales, Roberto Bermúdez de Castro, al que Torra también ha vetado.

Quizá lo más llamativo es que a pesar de que el acto parecía que iba a ser organizado por el Gobierno central, dado que es el que todavía ejerce  el poder ejecutivo en Cataluña puesto que el 155 no ha decaído todavía, se imponga el criterio que marca Torra y los suyos. Tanto PSOE como Ciudadanos han respaldado la decisión del Gobierno de no enviar a nadie en representación del Estado, incluso Albert Rivera cree que eso mismo se debiera haber hecho con las tomas de posesión de los antecesores de Torra, de Artur Mas y Carles Puigdemont.