Cuando Inés Amandi montó junto a sus hermanos tres casas rurales en la aldea asturiana que había sido la tierra de sus padres y abuelos su ilusión era que Amandi, una parroquia del concejo de Villaviciosa, siguiera teniendo vida. En 2005, cuando pusieron en marcha el proyecto, tuvo problemas para que le pusieran la línea de teléfono. “Ahora la batalla es por el acceso a internet”, explica una década más tarde y ya con el alojamiento rural funcionando a pleno rendimiento.

La conexión que de 3G que tiene Inés en La casona de Amandi es tan básica que el wifi no funciona si tiene varios clientes conectados a la vez. “Esta semana se me quejaban unos clientes australianos porque necesitan internet para todo, querían hablar con su familia y no podían. Es un problema para captar turismo de calidad porque si no tienes conexión los extranjeros ni te tienen en cuenta. Los únicos problemas que tenemos con las valoraciones en Tripadvisor son por el wifi, porque mucha gente viene a los pueblos esperando los mismos servicios que en la ciudad y se olvidan que, al menos aquí, no los tenemos”.

En España, el servicio de acceso a internet de banda ancha de 100 Mbps alcanza ya al 76% de los españoles, un dato del que saca pecho el Ministerio de Energía, Turismo y Agenda Digital. Aunque en el último año, este ha aumentado 6 puntos porcentuales, sigue quedando mucho camino para el acceso a internet en igualdad de condiciones en todo el territorio. Y la parte más afectada es la España rural.

La red, el cordón umbilical al progreso

Avanza la despoblación en los pueblos, sobre todo del norte peninsular, pero aumentan también las oportunidades de hacer de la conexión a internet el cordón umbilical al progreso que ofrezca nuevas oportunidades como el teletrabajo desde zonas rurales. Por eso, a medida que crecen exponencialmente el comercio electrónico y los empleos vinculados al desarrollo digital, la brecha tecnológica entre lo urbano y lo rural se hace aún más preocupante.

El comercio electrónico en España, una de las oportunidades de impulso del sector primario, aumentó en 2017 un 23,4% hasta alcanzar los 7.300 millones de euros, según los últimos datos de comercio electrónico de la CNMC. “Tengo a mis hijos estudiando en Madrid y cuando vienen aquí alucinan, dice que estamos en la prehistoria”, afirma Javier Hervas, gerente de MH Parquets, una empresa de pavimentos de parquet que emplea a 30 personas en Sigüenza, un municipio de Guadalajara donde viven unas 4.000 personas. “No me quejo porque las cosas funcionan. Pero si con la conexión que tenemos a internet no podemos conectarnos en casa cuatro personas a la wifi, cómo vamos a dar nosotros el salto a la industria 4.0”.

Hervás, que vende en todo el mundo a través de su web, está ha continuado con la empresa que fundó su padre hace 60 años y siempre se ha esforzado en mantenerla a la última tecnología. “El primer fax que hubo en Sigüenza era el nuestro”, recuerda. “Pero ahora ni mis hijos ni la gente joven se plantea vivir aquí, porque para ellos internet es como el agua corriente. Si queremos que gente de profesiones liberales se asiente en las zonas rurales tiene que haber mejores comunicaciones de transporte pero también un acceso digital que sea excelente”.

El servicio universal obligatorio en España no es suficiente para teletrabajar en un entorno rural

Aunque en España existe el servicio universal de banda ancha, este solo exige 1Mbps por segundo, una velocidad que, para hacernos una idea, no es suficiente para ver tranquilamente en streaming una película. Mucho menos para hablar por Skype con Australia o teletrabajar desde un entorno rural. Las ventajas que ofrece un acceso a internet de fibra de alta velocidad habitual en los núcleos urbanos, como es la cobertura de 30 Mbps, no llega al 19% de la población española. Desde el Ministerio destacan el crecimiento de 11 puntos porcentuales de la cobertura de 100 Mbps en zonas rurales, pero en las zonas donde esta no llega todavía piensan que no es suficiente.

“El comercio online podría ser una solución, pero muchos pueblos todavía no tienen una buena conexión de internet”, afirma Joaquín Alcalde, director Ejecutivo de El Hueco, un grupo de emprendedores de la Comarca de la Ribera del Duero de Soria que lucha contra la despoblación de la región a través del emprendimiento social. Hace unas semanas presentó en Valdeavellano de Tera, un pueblo soriano de 200 habitantes, la iniciativa Razón Valley, un concurso de apps para premiar ideas que ayuden a mejorar la vida en entorno rural como telemedicina y teleeducación, y las nuevas tecnologías aplicadas a la repoblación.

“Queremos atraer a Soria personas de profesiones relacionadas con la tecnología como programadores de software, ingenieros, diseñadores, etc”, explica Alcaide. “El problema es que la mayor parte de pueblos pequeños no dispone de banda ancha y es un factor crucial para que las zonas rurales escasamente pobladas reciban nuevos pobladores”, añade.

La instalación de fibra en toda la comarca no es un reto sencillo. Soria es una provincia de 11.000 km2 en la que viven 88.000 personas. Sus 8,8 habitantes por km2 lo convierten en uno de los lugares más despoblados de toda Europa. “Hay 581 pueblos y más de la mitad no tienen una tienda donde comprar un litro de leche. La gente que vive aquí tiene una realidad cotidiana difícil”, relata Alcalde. Insiste en la importancia de disponer de acceso a banda ancha para facilitar el desarrollo. “Trabajamos en proyectos con la Laponia finlandesa que es otra de las zonas más despobladas de Europa, pero todos los finlandeses tienen el derecho a tener acceso a banda ancha estén donde estén del territorio. Allí se han preocupado de que en el campo vivan otras profesiones relacionadas con el desarrollo tecnológico”.

Las inversiones en telecomunicaciones han supuesto durante los últimos años un 50% del aumento de la productividad en Europa

La brecha geográfica no es baladí. Las inversiones en Tecnologías de la Información y las Comunicaciones han supuesto durante los últimos años un 50% del aumento de la productividad en Europa y, según la UE, las redes de acceso de nueva generación constituyen uno de los pilares fundamentales sobre los que cimentar el crecimiento en el futuro. Las zonas a las que no llegue la banda ancha, no pueden disfrutar de esta oportunidad.

El alto coste

La gran paradoja es que España dispone de la red de fibra óptica hasta el hogar (FTTH) más extensa de Europa con más de 35 millones de accesos. Lo que no significa que su reparto sea equitativo. También dispone de la mayor red de alta velocidad de trenes y, sin embargo, la red de media distancia deja mucho que desear. Algo así pasa en el acceso a las telecomunicaciones.

“Si tu negocio no está en internet, en el mundo rural no existes”, afirma Josep Lluis Cano, profesor asociado de Operaciones Innovación y Data Science Esade. “Hay conciencia del problema, pero esto no solo depende de la administración, sino de las administraciones privadas. El alto porcentaje de cable no es equitativo. En las zonas rurales, hasta los polígonos industriales tienen problemas”.

Lo que más le llamó la atención a Cano cuando elaboraba el informe Estado de la transformación digital en pymes y autónomos fue que mucho autónomo y pequeño empresario de zonas rurales le decía que estaría dispuesto a pagar más por un mejor servicio de acceso a internet pero no tenía posibilidad: “Es muy raro que una pyme te diga que quiere pagar más por algo”, afirma Cano. “La agricultura, por ejemplo, se está tecnificando y la gente que trabaja el campo no puede mudarse a ningún sitio, necesita que la fibra donde están situados”. Según este informe, otro problema fundamental que afecta la calidad es la falta de competencia entre diferentes operadores en algunos polígonos industriales y parques tecnológicos de zonas alejadas de las metrópolis.

La inversión necesaria se incrementa exponencialmente para cubrir el último 5%

La Agenda Digital para Europa establece dos objetivos fundamentales para el año 2020: extender hasta el 100% de cobertura las redes de 30 Mbps, y alcanzar un 50% de penetración de servicios de al menos 100 Mbps. Según el estudio Claves y desafíos del despligue de Redes para las áreas rurales en España, elaborado por el Grupo de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones de la Universidad Politécnica de Madrid, la inversión privada es capaz de alcanzar muy altas tasas de cobertura de 30 Mbps (94,4%), pero que sin embargo, la inversión necesaria se incrementa exponencialmente para cubrir el último 5%.

“La banda ancha es casi imposible que llegue a ese último 15% de la población que vive en zonas remotas”, afirma con crudeza Zoraida Frías, profesora de Telecomunicaciones en la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de la UPM. “En una zona urbana la instalación de fibra óptica cuesta menos de 100 euros por usuario, porque como puede haber decenas de usuarios en el mismo bloque se amortiza. Pero en zona de población muy dispersa llega a ser a 3.000 euros por persona”.

En muchas zonas rurales, desde la propia Telefónica recomiendan conectarse con un pincho de 3G o 4G para el que basta instalar una antena en vez de esperar la fibra. “Salvo si hay una casa rural y poco más nadie le saca partido a la banda ancha en muchos de estos pueblos, porque en nuestro entorno rural hay una alto envejecimiento de población y baja capacitación digital”, afirman desde Telefónica. “Los retornos de inversión son muy bajos si una vez que instalas la fibra nadie la contrata. Pero no es cierto que hayamos olvidado el campo. Estamos obligados desde 2012 a dar banda ancha en todo el territorio a cualquiera que nos lo pida. Nos apoyamos cada vez más en soluciones 3G para llegar a esas poblaciones”.

Además de la brecha de disponibilidad, desde las compañías de telecomunicaciones destacan el problema de la brecha de adopción. Reivindican que no basta con desplegar fibra si no se apuesta por más formación y mejor accesibilidad de servicios por internet para que a la gente mayor de las poblaciones rurales le pierda el miedo a reservar cita en el médico o hacer gestiones bancarias desde el móvil. “No basta con las autopistas, hay que enseñar a la gente a conducir”, resumen desde Telefónica.

Como la fibra es muy cara no se instala y como no se instala no atrae nuevos pobladores. “Salir del bucle es muy difícil”, apunta Juan José Pons Izquierdo, profesor de Geografía y Ordenación del Territorio de la UNAV. Pero advierte: “Que no sean rentables las infraestructuras no es una excusa suficiente para que no estén. Entiendo que la iniciativa privada no ponga banda ancha en una aldea de 15 habitantes con más de 70 años de edad, pero sí es una responsabilidad pública. El problema es suficientemente serio y al analizar los costes hay también que tener en cuenta qué perdemos si no lo resolvemos pronto”.

Nos arriesgamos a que desaparezcan nuestros pueblos, nuestros paisajes y nuestra cultura”

Para este geógrafo, no hay duda de que la despoblación y el envejecimiento son problemas cruciales, especialmente en la mitad norte del país. “Sobre todo en la Galicia interior, Castilla y León y Aragón”, afirma Pons. En torno a un tercio de los municipios españoles tienen por cada menor de 15 años, cinco o más ancianos. “Es un índice de envejecimiento difícilmente reversible. La foto de la España urbana es totalmente diferente. En el 90% de los municipios hay más ancianos que niños. ¿Y a qué nos arriesgamos? A que desaparezcan nuestros pueblos, nuestros paisajes y nuestra cultura”.

La simple existencia de banda ancha no garantiza el desarrollo, pero su ausencia sí que garantiza el abandono. Hace tiempo que mejorar las infraestructuras dejaron de ser sinónimo de autopistas y estaciones de tren. “No irán los jóvenes a tener familia si no hay infraestructuras básicas y la banda ancha se ha convertido en una fundamental”, concluye el geógrafo. “Y dejar que se mueran los pueblos sí que tiene un alto coste para todos”.

El futuro para todos

En la Escuela de Negocios del Pirineo (ESNEPI), creada en Huesca por el empresario Carlos Barrabés  para formar empresarios y emprendedores aragoneses trabajan para proponer nuevos modelos de negocio en la montaña, donde la orografía hace particularmente difícil el acceso a banda ancha. “Un buen acceso de 3G y 4G también es fundamental para los pastores”, afirma Jorge Asin Marco, consultor en de Marketing de Esnepi.

El 3G y el 4G también es fundamental para atraer a los jóvenes al pastoreo

A través de la sensorización y el uso de drones, han puesto en marcha un proyecto piloto para que las vacas en ganadería extensiva del valle de Benasque se pueda controlar a través de drones dónde están los animales en cada momento con geolocalización. “El sensor que lleva la vaca le manda al dron una serie de variables que aporta información al pastor de su estado de salud (si va a dar a luz, si se pierde…)”, explica Asin Marco. “El trabajo del pastor es así mucho más eficiente. Un animal que se pierde o que fallece es muy gravoso. Y para atraer a las nuevas generaciones no es lo mismo trasladarle que es pasar el día con vacas en la montaña que trabajar con drones. Lógicamente los datos de esta tecnología se basa en internet, si no hay conexiones nada de esto es posible”.

Cuatro años es el plazo que se ha marcado el Gobierno para llevar al 95,7% de la población de cada provincia una conexión a redes de banda ancha ultra rápida, con especial incidencia en las zonas rurales y de baja densidad de población y con una velocidad de al menos 300 megabytes por segundo (Mbps). Para hacerlo invertirá en ese tiempo 525 millones de euros.

Entre tanto, algunos pueblos que sufren el problema de la desconexión digital han comenzado a tomar sus propias medias sufragándolas con su presupuesto municipal. En Pancrudo (Teruel) hace unos meses invirtieron 60.000 euros en la instalación de una antena para mejorar su cobertura móvil.

“La brecha digital entre zonas urbanas y zonas rurales va a existir siempre”, afirma Frías desde la Universidad Politécnica de Madrid. También otros avances como la luz y el teléfono llegaban siempre antes a los núcleos urbanos que al rural. Sin embargo, cree esta ingeniera que la tecnología está aportando soluciones que pueden reducir esa brecha.

La facultad de Frías, que hace estudios sobre el coste de despliegue de fibra según el tipo de población, ve muchas ventajas en el acceso a banda ancha inalámbrica para hábitats despoblados. Cree que tiene más sentido “poner una antena en el tejado de una casa rural que esperar a que te llegue la fibra. Todavía es un desarrollo muy de nicho, pero se está utilizando con éxito en zonas montañosas de Palma de Mallorca, aunque no deja de ser un parche para los que no pueden tener una banda ancha básica”, explica Frías.

Primero tiene que llegar la infraestructura para que luego lleguen los profesionales, no alrevés

El satélite ha avanzado mucho para aplicaciones de banda ancha, pero el problema que tienen estas empresas es que los usuarios no saben que existen. “No hay que esperar a que llegue la banda ancha a tu pueblo, se pueden contactar servicios como TOOWAY que da velocidades de 20 Mbps (equivalente a un ADSL) por unos 70 euros”, explica Frías. “Son soluciones competitivas para una pyme, porque la cuota puede ser nos 50 o 60 euros al mes”. Aunque esta ingeniera de telecomunicaciones reconoce que “la instalación de la antena es más costoso, unos 600 euros de instalación dependiendo de la orografía y una pyme a lo mejor se lo puede permitir, pero un particular no”.

La Junta de Castilla y León, por ejemplo, ya está subvencionando periódicamente con 400 euros la instalación de satélites para acabar con las zonas de sombra sin internet en las zonas rurales, especialmente de León y Palencia.

“Lógicamente primero tiene que llegar la infraestructura para que luego lleguen los profesionales, porque al revés no va a pasar”, afirma Alcalde desde Soria. Su mensaje es una optimista llamada a la acción: “En Escocia la sociedad civil no esperó a que vinieran las grandes compañías a resolverle las telecomunicaciones. Se asociaron para crear cooperativas para dar estos servicios. Lo que no es rentable para una empresa sí que puede serlo para una cooperativa que no busca rentabilidad sino servicio.

“La nueva era digital por un lado precipita la concentración de las ciudades, que se convierten en hubs de ideas, de financiación, pero la digitalización puede ser la salvación de muchos pueblos”, afirma Nacho Pinedo, fundador de la Escuela de Transformación Digital ISDI. “A través de la conectividad uno puede trabajar más fácilmente para una multinacional de cualquier parte del mundo porque se facilita la deslocalización digital. Hay muchas oportunidades para la gente de mediana edad que quiere criar a sus hijos en un entorno rural y pueden teletrabajar desde cualquier parte. También para los senior que se quieren retirar en su pueblo porque en la gran ciudad ya no encuentran su sitio, pero hace falta resolver la brecha digital”, añade el experto.

Alcalde también ve una tendencia creciente de jóvenes del entorno urbano que cada vez valoran más instalarse en zona rural para hacer su proyecto de vida. “Hay familias hartas de tener pocas oportunidades y alquileres altos en las grandes ciudades y se plantean venir a Soria a emprender”, explica. “Pero para los jóvenes es determinante el wifi. Les resulta ya más determinante el acceso a internet que unas buenas carreteras. No les importa que la carretera tenga baches, lo que necesitan es internet para desarrollar su capacidad profesional. Si no nos llega la fibra seríamos ciudadanos de segunda”.

Internet es como lo que era la hoguera antes, es fundamental para contar tu historia

Con la despoblación de las zonas rurales perdemos todos. Ese es el mensaje en el que insiste el profesor Pons: “desaparecen entre otras cosas nuestros paisajes, tan relacionados con la cultura y la interacción con la naturaleza durante miles de años”. Es también una necesidad democrática: “Hay que dar igualdad de oportunidades a la gente que vive en el campo. Es inevitable que se eche el cerrojazo a muchos pueblos inexorablemente, pero hay que luchar por buscar soluciones imaginativas para recuperar los que estemos a tiempo y además atraer a la gente que vivimos en ciudades. Muchos deseamos que llegue el fin de semana para escaparnos al campo, porque también tiene ventajas. Hay que ponerlo en valor”, concluye.

Entre los alumnos de ESNEPI, la escuela de negocios del Pirineo aragonés, hay desde ingenieros de 20 años a apicultores de 60. “Internet es como lo que era la hoguera antes, donde se intercambian las experiencias y enriqueces socialmente tu negocio, contar tu historia para llegar a otros territorios, es fundamental”, insiste Asin Marco. “Estamos sorprendidos gratamente de la mejora de infraestructuras. Ha avanzado mucho en los últimos años, pero hay que seguir mejorándolo”.

Igual que o nos planteamos un pueblo sin agua potable o gas, el acceso a banda ancha se ha convertido en una condición mínima  para el desarrollo rural. Solo así el futuro llegará a todas partes.