Emilio Saracho, presidente de Popular hasta el momento de su resolución y compra de Santander por un euro, ha asegurado que la CNMV le convenció para asumir la presidencia que él había rechazado previamente y que tuvo que aceptar con “pereza infinita” y por “responsabilidad”.

En el marco de la Comisión que investiga la crisis financiera, Saracho ha relatado cómo fue el proceso de su incorporación al banco, que “era el mayor problema de banca de Europa en 2016, junto a Deustche Bank”, ha señalado minutos después de la comparecencia de Ángel Ron en la misma cámara.

“Popular era el mayor problema de banca de Europa en 2016, junto a Deustche Bank”

“El 1 de diciembre recibí una llamada de Albella en la que me preguntó cómo era posible que no aceptase la presidencia. Yo le dije que no sabía exactamente qué necesitaba el banco, y él me dijo que no me podía negar a que ofreciesen la presidencia; que tenía que publicar el hecho relevante remitido por Popular dado que el que consejo me había elegido”, ha asegurado Saracho.

“Es como si me ofrecen la Torre Eiffel, siempre que no la tenga que comprar, le dije […] A los 15 días me di cuenta de que si no aceptaba pensarían que sabía algo más de lo que conocía antes y retrotraería la guerra de nuevo al consejo, que sólo se ponía de acuerdo en nombrarme a mí. La supervivencia de las instituciones empieza en el consejo. Si aceptaba solucionaba una crisis de gobierno corporativo”, ha añadido.

Así, el tiempo hizo “inevitable” que aceptase la presidencia, especialmente después de que la acción subiese un 10%. “Nunca sabremos cuánto era por alegría de mi llegada o por la desaparición del señor Ron. Digamos que 50-50”, ha bromeado.

Les sugerí que llamasen a otros banqueros como Rodríguez Inciarte, Corcóstegui y Goirigozarri”

“Antes de la propuesta había tenido tres reuniones con Reyes Calderón, el headhunter que me contactó y Ángel Ron”, apunta. Saracho explica que les sugirió que llamasen a otros banqueros como Rodríguez Inciarte, Corcóstegui y Goirigozarri.

Como banquero de inversión,”yo nunca podré decir que no voy a vender y, aunque lo jure sobre la Biblia, no se lo va a creer nadie, porque va con el traje”, cuenta el directivo que explicó a Calderón.

Aun así explica que le insistieron señalando que el consejero delegado que había sido nombrado meses antes, Pedro Larena, tenía un perfil comercial y que necesitaban una persona con prestigio internacional y conocedor de los mercados por si era necesaria una ampliación de capital o una operación corporativa.

La resolución ha sido un milagro; el proceso no ha funcionado bien, aunque evitó un desastre mayor”

Finalmente les exigió que, si finalmente aceptaba el cargo, antes tenía que hacer una due diligence, algo que no le habían permitido hacer cuando se vio forzado a aceptar, recuerda Saracho.

El último presidente del banco también recordó una de las conversaciones que mantuvo con Ron en la que le preguntó: “¿Te voy a meter en la cárcel? Porque nada en el mundo me compensa meterte a ti en la cárcel”.

“No soy tan imbécil, sé que esto podía pasar”

Sobre la resolución del banco, ha asegurado que fue un “milagro” y que el proceso “no ha funcionado bien”, aunque, en su opinión, “evitó un desastre mayor”. Aun así lo lamenta: “No me siento nada satisfecho. Cero complacencia con ello. Ron hizo perder el 98% del valor del banco y yo el 2%”, ha ironizado.

Aun así, reconoce que no le ha sorprendido el final del banco. “No soy tan imbécil de pensar que esto no podía ocurrir. Lo que ha pasado no me parece una sorpresa. No estoy, como dice Ángel, perplejo”.

Ha subrayado que, a diferencia de su antecesor en el cargo, no tiene ninguna sensación de la satisfacción del deber cumplido.

Era un banco de caca y había perdido la credibilidad por mentir y defender lo indefendible”

En cualquier caso, pese a las “maravillas” que cuenta Ángel Ron de Popular, era un “banco de caca”, “en las tripas era un desastre” y “no era ni sólido ni líquido, era gaseoso”.

En su opinión, el banco había perdido toda la credibilidad porque “había defendido lo indefendible, negado lo innegable y mentido”.

El banco estaba condenado

“Este banco estaba condenado. Yo no lo sabía. Es posible que Ron tampoco. En el entorno regulatorio en el que estamos, con las debilidades del banco, no tenía ninguna posibilidad de sobrevivir [….] El banco perdió su independencia mucho antes de lo que creía Ron, y su viabilidad mucho antes de lo que creyeron los accionistas que fueron a la ampliación”, ha manifestado.

Y ha puntualizado: “Los errores son de los gestores. Y se cometieron muchos errores. Míos en 108 días, Ron en el resto. Pero un error no es un delito. Lo que hice lo hice porque creía que era lo que tenía que hacer; no voluntariamente porque ya he contado cómo fue el proceso”.

Se cometieron muchos errores, pero un error no es un delito. Lo siento y lo siento, pero no pudimos evitar la resolución”

Emilio Saracho, pese a su implacable aspecto de banquero de inversión, se emocionó y contuvo las lágrimas, relatando las últimas horas del Popular antes de su resolución.

Popular tenía preparado un plan de contingencia para hacer frente a la suspensión de pagos, cuando recibió la negativa de liquidez por parte de las instituciones comunitarias y el Banco de España. Este plan contemplaba un aviso a todas las delegaciones del Gobierno para garantizar la protección en las sucursales por si, una vez se agotaran los fondos en los cajeros, pudiera haber reacciones violentas.

“A las ocho de la mañana, nos informaron de que habían resuelto el banco y lo habían vendido”, ha dicho tras unos segundos de silencio.

“Lo siento y lo siento no pudimos evitar la resolución. La mayoría de la gente es más como Ángel, que niegan la realidad, incluso hasta el punto de sentirse satisfecho con lo que se ha hecho. Eso en psicología se llama ‘bloqueo, cuando no ves lo que no quieres ver”, ha considerado.