La amenaza de guerra comercial que pende sobre China; las incertidumbres políticas en México; las sanciones anunciadas por Estados Unidos a Rusia; el deterioro económico de Brasil; la desconfianza que genera el régimen de Recep Tayyip Erdogan en Turquía; el desplome de la moneda argentina; el impacto sobre India del encarecimiento del petróleo…

Desde el inicio de 2018, los mercados emergentes han dado a los inversores sobrados motivos para el escepticismo. Un ejercicio que se abría bajo los mejores augurios, con el FMI proyectando las mayores tasas de crecimiento desde 2012, se ha ido nublando ante una sucesión de malas noticias que han llevado a los inversores a dar la espalda a estas plazas. El índice MSCI Emerging Markets, que llegó a remontar más de un 25% en seis meses, se ha desinflado más de un 15% desde que marcara sus máximos anuales, a finales de enero. La volatilidad y el nerviosismo se han apoderado de los parqués durante la primera mitad del año y los mercados emergentes han sido los primeros damnificados.

El fuerte descalabro que experimentaron entre el último trimestre de 2014 y principios de 2016 -cuando se dejaron casi un 40% de su valor- sembró una desconfianza entre los inversores que ha vuelto a aflorar a los primeros síntomas de debilidad. Sobre todo porque el escenario global parece respaldar una visión cautelosa hacia las economías en desarrollo. En especial, la fortaleza del dólar ha jugado en su contra. «Una vez más, un dólar al alza ha sido acompañado de una caída en los mercados emergentes», confirma Mathieu Nègre, responsable de renta variable emergente de Union Bancaire Privée (UBP), quien explica que «la fortaleza de la moneda estadounidense está haciendo que la financiación en dólares sea más cara para las compañías en esos países y provocando ajustes en la política monetaria de muchas economías».

El índice MSCI Emerging Markets ha perdido más de un 15% desde sus máximos anuales, a finales de enero

En un entorno de menor crecimiento a nivel global, como el que se ha desarrollado durante el primer trimestre del año y en medio de un proceso continuado de subida de tipos en Estados Unidos los miedos a que los países más necesitados de financiación exterior (como Turquía, Argentina, Indonesia o India) se quedaran sin ella, explican los analistas de Goldman Sachs. Los analistas del banco estadounidense añaden a esto las incertidumbres políticas en Brasil y México y las tensiones comerciales desatadas por las medidas proteccionistas de Estados Unidos como factores de desconfianza sobre el mundo emergente.

Con todo esto, parece lógico que en la última encuesta de confianza del inversor español realizada por JP Morgan Asset Management, realizada al cierre del segundo trimestre, tan solo un 9,1% de los inversores señalara a los mercados emergentes como la mejor opción para invertir en bolsa durante el segundo semestre del año. Y sin embargo cada vez son más las casas de análisis que apuntan a estos activos como una de las apuestas a considerar para sacar un mejor resultado a las inversiones.

Potencial de largo plazo

«Los argumentos de largo plazo para mantener activos emergentes -fuerte crecimiento, demografía favorable, baja deuda, resistencia general de los balances y potencial de crecimiento de las ganancias corporativas- siguen intactos. Pensamos que el universo de los mercados emergentes sigue ofreciendo muchas oportunidades para los inversores activos», apuntan en Goldman Sachs.

De hecho, las caídas registradas en los últimos meses son vistas como un refuerzo del atractivo de esta inversión. «Tras su mal desempeño, creemos que las acciones de mercados emergentes ofrecen ahora el potencial de rendimientos muy atractivos para el resto del año, conducidos por la expansión de los múltiplos y el crecimiento de los beneficios», apunta Stefanie Mollin-Elliot, analista de renta variable del fondo Emerging Markets de Unigestion, quien defiende que las fortalezas de estos mercados a medio plazo compensan los riesgos del momento actual.

Unos riesgos que, en cualquier caso, no pueden dejarse de lado. «Es cierto que el telón de fondo para las acciones de los mercados emergentes se ha vuelto más desafiante en los últimos meses. El riesgo más obvio es la amenaza de una escaldada de una guerra comercial entre los Estados Unidos y otras naciones. En realidad, no se trata de las tarifas sino de la incertidumbre que podría provocar que las empresas pospongan o cambien sus planes de inversión, lo que podría impactar en las cadenas de suministro y actuar como un shock negativo para el crecimiento global», reconocen Liz Gifford y Salman Siddiqui, gestores de la cartera de renta variable emergente de Old Mutual Global Investors.

Goldman Sachs considera que los países emergentes están en mejores condiciones para resistir las amenazas que les acechan

Pero con todo, «aún sentimos que esta clase de activos ofrece una atractiva propuesta de inversión. La imagen fundamental permanece intacta, con el crecimiento en una trayectoria de estabilización alrededor de los niveles de crecimiento tendenciales», agrega Sailesh Lad, es el gestor del fondo AXA WF Emerging Markets Short Duration Bonds, que pone sobre la mesa también la inflación contenida en la mayoría de estos países -con excepciones como Argentina y Turquía- y la actitud proactiva de buena parte de sus bancos centrales para evitar sobrecalentamientos.

Las razones de esta amplia confianza reposan en una convicción generalizada en que la guerra comercial alentada por el presidente estadounidense Donald Trump no irá a mayores y que el dólar se debilitará en los próximos meses. Pero también en la percepción de que los mercados emergentes «están en mucha mejor posición» para hacer frente a las amenazas que les rodean, respecto a otros episodios de crisis, tal y como apuntan en Goldman Sachs, donde enumeran las abundantes reservas de moneda extranjera que han acumulado en los últimos años, la mejora de sus fundamentales económicos y que los precios de los activos ya incorporan gran parte de los riesgos.

Por si esto no fuera suficiente para inclinarse a apostar por los mercados emergentes, Luca Paolini, estratega jefe de Pictet AM, añade otro más: puede ser mejor mercado para apostar por el auge de la tecnología que Wall Street. «Aunque acciones chinas como Alibaba o Tencent tienen valoraciones similares a las sus competidores estadounidenses, cuatro o cinco veces valor en libros y elevados PER esperados, la diferencia es que en China hay una clase media creciendo, con compañías protegidas y donde la privacidad no es un problema. Además es más innovadora en comercio electrónico y pago por móvil», observa antes de apuntar que el peso del sector tecnológico en los mercados emergentes alcanza el 28%, frente al 25% en Estados Unidos.

Distintas estrategias

Nada de esto puede hacer obviar, no obstante, que la inversión en mercados emergentes encierra notables complicaciones para el inversor particular, aunque solo sea por la enorme variedad de países y regiones que los componen, cada uno con sus realidades y problemáticas particulares. Si en el mundo de la inversión siempre es aconsejable actuar bajo asesoramiento experto, en el caso de los emergentes representa casi una obligación.

A día de hoy, los inversores tienen a su disposición una muy amplia variedad de fondos de inversión que tienen su foco en los mercados emergentes, con sus estrategias regionales, sectoriales o de tamaño diferenciadas. Así, por ejemplo, en Old Mutual señalan que «vemos un buen alcance en China, especialmente en compañías enfocadas en el mercado interno y, por lo tanto, no se verían afectadas por una potencial guerra comercial. Indonesia es otro país que tiene una serie de empresas de alta calidad que se han vendido recientemente, lo que hace que las valoraciones sean más atractivas».

En Old Mutual apuestan por las compañías chinas enfocadas en el mercado interno

Por su parte, los expertos de Unigestión ponen el foco en India y México. Del gigante asiático observan que «podría ver un alza del 10% en el mercado de acciones impulsada por un crecimiento de las ganancias del 15% en el año fiscal 2019, a medida que el efecto de desmonetización y los problemas iniciales asociados con la Impuesto Global a las Ventas (GST) se desvanezcan», mientras que en el caso de México se muestran optimistas respecto al nuevo gobierno de Andrés Manuel López Obrador. «Esperamos una mejora en las condiciones del negocio y la confianza del consumidor y creemos que los riesgos están al alza en términos de actividad económica en los próximos trimestres», comentan.

Una tercera estrategia, como muestra de un sinfín de opciones, es la que presentan los gestores de Jupiter Asset Management, que consideran que actualmente, las acciones de pequeña y mediana capitalización son una de las mayores fuentes de oportunidades en estos mercados «Encontramos muchas más oportunidades bottom-up en el espectro de pequeñas y medianas compañías, un segmento de mercado que permanece en gran medida ignorado y en que muchos analistas no se fijan”, afirma Ross Teverson, director de estrategia en Mercados emergentes de la gestora.