Política ELECCIONES EN MÉXICO

López Obrador hace historia en México

Por primera vez un candidato de la izquierda gana la Presidencia con más del 53% de los votos

logo
López Obrador hace historia en México
El presidente electo Andrés López Obrador con su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, tras conocer su victoria

El presidente electo Andrés López Obrador con su esposa Beatriz Gutiérrez Müller, tras conocer su victoria EFE

Resumen:

El candidato de Juntos Haremos Historia, Andrés Manuel López Obrador, lleva a la izquierda a la Presidencia por primera vez tras 70 años de alternancia entre PRI y PAN. López Obrador consigue una victoria contundente al superar el 50% de los votos en la única vuelta frente a Ricardo Anaya, del PAN, y José Antonio Meada, respaldado por el PRI. En su primer discurso asegura: "No apostamos a construir una dictadura abierta ni encubierta. Los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal establecido". Por primera vez una mujer, Claudia Scheinbaum, del mismo partido que AMLO, resulta elegida como jefa del gobierno del Distrito Federal.

«Llamo a todos los mexicanos a la reconciliación, a  poner por encima de los intereses personales, por legítimos que sean, el interés superior, el interés general… La patria es primero». Andrés Manuel López Obrador, de 64 años, ha hecho Historia. Por primera vez la izquierda en 70 años llega al Palacio de Los Pinos y lo hace con un apoyo nunca visto antes. López Obrador, líder de Morena integrada en la coalición Juntos Haremos Historia con Encuentro Social y Partido del Trabajo, ha logrado el 53,09 % de los votos, con el 75,6% del recuento realizado. La participación superó el 62,7%.

«No voy a traicionar al pueblo. Tengo ideales legítimos. Quiero pasar a la Historia como un buen presidente», ha aclarado en sus primeras palabras como presidente electo, según estos primeros datos que no dejan lugar a dudas.  Sus rivales se han quedado a gran distancia, por lo que López Obrador es ya el presidente electo, ya reconocido por el saliente Enrique Peña Nieto y por sus contribcantes.

En un mensaje de apenas tres minutos, Peña Nieto le deseó «el mayor de los éxitos por el bien del país». Le ofreció todo tipo de colaboración en el periodo de transición, que se prolongará hasta el 1 de diciembre, cuando asuma López Obrador. Con Peña Nieto se verá el martes.

Ricardo Anaya, candidato del PAN, consigue un 22,5%,  mientras que el independiente apoyado por el PRI, José Antonio Meade, se queda entre un 16,2%. El descalabro del PRI, es descomunal. Jaime Rodríguez Calderón El Bronco, independiente, el 5,18%, con los resultados oficiales de más del 75% de las mesas.

Nada más conocerse estos datos, López Obrador se dirigió a la nación en tono conciliatorio. «Erradicar la corrupción y la impunidad será la misión del nuevo gobierno. Sobre aviso ni hay engaño», ha remarcado al igual que previamente lo hizo en la larga campaña electoral. Y ha remarcado: «El nuevo proyecto de nación buscará establecer una auténtica democracia. No apostamos a construir una dictadura abierta ni encubierta. Los cambios serán profundos, pero se darán con apego al orden legal establecido».  Remarcó: «Por el bien de todos, lo primero, los pobres».

A su vez ha querido dar garantías al poder económica. «Se respetará la autonomía del Banco de México. El nuevo gobierno mantendrá la disciplina financiera y fiscal. Se reconocerán los compromisos contraídos con las empresas y bancos nacionales y extranjeros», ha señalado López Obrador, que durante la campaña ha insistido en señalar que «la mafia del poder» a la que se dirigía era fundamentalmente la maquinaria política de los partidos tradicionales.

Es la tercera vez que López Obrador, nacido en un pequeño pueblo tabasqueño y con amplia trayectoria como activista y movilizador social, intentaba llegar a la Presidencia. En 2006 perdió frente a Felipe Calderón, del PAN, por un margen estrechísimo, de 0,1%, lo que le llevó a denunciar fraude. Encabezó marchas de protesta y se declaró entonces presidente legítimo.

Volvió a intentarlo en 2012 y resultó derrotado por Enrique Peña Nieto, del PRI. En esa ocasión pensó retirarse, pero ha vuelto a intentarlo, esta vez con éxito. Ha ido creciendo como opción a medida que sus rivales perdían fuerza hasta el punto de que se ha quedado a más 30 puntos de sus contendientes. No hay candidato más tenaz ni más singular en la política mexicana.

Ha logrado una victoria incontestable, superior incluso a la de Vicente Fox en 2000. Ya lo anunciaba López Obrador cuando depositó su voto tras esperar una hora y media: «El pueblo ha despertado y ha dicho basta. Se abre una nueva etapa».

También su partido conquista la jefatura del gobierno del Distrito Federal, cargo que López Obrador detentó entre 2000 2005. Precisamente en su secretaría de Medio Ambiente trabajó entonces Claudia Scheinbaum, doctora en Ingeniería Energética, de 56 años, quien será la primera mujer electa para este puesto. Scheinbaum también arrasó y logró cerca del 50% de los votos.

Ahora empieza una transición de cinco meses hasta que asuma el cargo el próximo 1 de diciembre. Su antecesor, Enrique Peña Nieto, dejará el cargo con la menor popularidad que se recuerda. Solo cuenta en su despedida con el apoyo de uno de cada cinco mexicanos.

Esa decepción con los partidos tradicionales, el PRI y el PAN, ha ayudado a llevar al líder Morena (Movimiento de Regeneración Nacional) a Los Pinos, residencia presidencial que ha prometido convertir en un centro cultural.

También ha sido hábil a la hora de manejar la ambigüedad en una campaña muy polarizada. Para lograr su objetivo ha pactado con el Partido de Encuentro Social, envagélicos, antiabortista y contrario a los derechos de los homosexuales, planteamientos alejados de la concepción social de sus partidarios clásicos.

El primero de sus retos será superar la división en el país, y convencer a quienes aún temen que sea un radical o se incline hacia los bolivarianos. Siempre aclara que su transformación será «radical» porque viene de la raíz, no por ser extremista.

Ha logrado un hito, que los mexicanos confíen en sus planteamientos políticos como posible solución a una violencia imparable, una corrupción insólita y una desigualdad, que él considera origen de todos los graves problemas que sufre el país.

Otro improtante desafío será articular la relación con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, cada vez más combativo en política migratoria. López Obrador, que publicó el año pasado Oye, Trump en defensa de los migrantes mexicanos en EEUU, ha sido cauto en la campaña electoral. Trump le felicitó por Twitter y dijo que estaba deseando trabajar con el nuevo presidente. Quizá se entienda mejor con un político con carácter y proteccionista como López Obrador de lo que cabría imaginar.

Unos 89 millones de mexicanos estaban convocados a las urnas. De ellos, casi un 30% entre 18 y 29 años. Doce millones de nuevos votantes. Ante ellos se ha presentado como el adalid de una renovación, si bien era el candidato de mayor edad.

Han sido los que más han movido en redes el apoyo a AMLO con lemas como AMLOvers. Su mitin fin de campaña en el Estadio Azteca, al que acudieron unas 100.000 personas, anunciaba el fin de una época y preveía un deseo imparable por el cambio. Sus votantes, y los que no le han apoyado, tienen la esperanza de que no todo siga igual. La Plaza del Zócalo del DF esta madrugaba estaba a rebosar. «No les voy a fallar», aseguró el incombustible López Obrador, presidente electo de México.