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Los tripulantes de Ryanair justifican la huelga: "Vivo en un régimen de terror"

Los trabajadores de la aerolínea reparten folletos en los aeropuertos para explicar las razones por las que secundan unos paros que afectarán a unos 75.000 pasajeros en España

Los tripulantes de Ryanair justifican la huelga: "Vivo en un régimen disciplinario de terror".

Trabajadoras del servicio de atención al cliente de Ryanair del aeropuerto de El Prat en Barcelona, informan a los usuarios de la huelga en toda España de los tripulantes de cabina de la aerolínea irlandesa. EFE

La guerra laboral en Ryanair gana en intensidad. Los tripulantes de la aerolínea en España, en paralelo a sus compañeros en Bélgica y Portugal, han iniciado este miércoles el primero de los dos días de paro convocados para protestar contra unas condiciones de empleo que consideran lesivas. Los últimos intentos de alcanzar un acuerdo resultaron infructuosos, por lo que no ha podido ser evitada una huelga que está previsto que afecte a unos 400 vuelos y 75.000 pasajeros en España.

El foco de las protestas de los trabajadores de Ryanair se centra en la reclamación de que se les aplique la legislación española y no la irlandesa, pero desde la compañía que dirige Michael O’Leary se han tachado estas reivindicaciones de «poco razonables» y han mostrado escasa disposición a atender unas demandas que pueden poner en peligro «nuestro modelo altamente eficiente y de tarifas bajas». De hecho, la compañía acaba de anunciar su intención de reducir la flota y, por ende, puestos de trabajo en Irlanda, donde también se ha registrado una intensa conflictividad laboral en los últimos meses.

Para justificar su actitud, los trabajadores de Ryanair han decidido repartir entre los pasajeros en las terminales en las que opera la compañía una serie de folletos informativos en los que enumeran las razones por las que han decidido acudir a la huelga. Entre otras cuestiones, los empleados de la compañía de origen irlandés denuncian vivir «en un régimen disciplinario de terror».

Los trabajadores denuncian su desprotección médica y la imposibilidad de pedir hipotecas en España por cobrar en Irlanda

Los empleados de la aerolínea de bajo coste subrayan alguna de las situaciones más injustas a las que se enfrentan como el hecho de no tener mutua de accidentes de trabajo ni «asistencia médica normalizada como cualquier español, aunque vivimos y trabajamos en España». De hecho, denuncian que si caen enfermos y no pueden ir a trabajar no cobran. También se quejan de que carecen de derechos a pedir una hipoteca en España, debido a que cobran su nómina en Irlanda, lo que, además, supone que les resten entre 40 y 50 euros de su sueldo al mes para sufragar el rescate a la banca irlandesa.

Asimismo, los trabajadores de Ryanair protestan por el hecho de que sus delegados sindicales «no están reconocidos por Ryanair y solo pueden trabajar en sus días libres». También lamentan que «si no avasallo a los pasajeros con ventas me expedientan».

Folleto que reparten los trabajadores de Ryanair explicando las razones por las que acuden a la huelga.

Folleto que reparten los trabajadores de Ryanair explicando las razones por las que acuden a la huelga.

A todas estas faltas que achacan a la aerolínea, los tripulantes suman demandas relacionadas con la discriminación que, según apuntan, se vive en la empresa: «Exijo que Ryanair acabe con la discriminación de los tripulantes subcontratados por empresas de su propiedad» y «exijo que todos los tripulantes que volamos el mismo avión tengamos las mismas condiciones salariales de trabajo», son otros de los puntos incluidos en el folleto informativo.

Todo esto se resume en un punto en el que los trabajadores exigen «el respeto de Ryanair a sus trabajadores», para lo que demandan que la compañía «cumpla con la ley de los países en los que opera y las sentencias de la Unión Europea».

Desde la propia compañía no descartaban este mismo lunes, cuando presentó sus resultados trimestrales, que la conflictividad laboral se prolongue durante los próximos meses, ya que no estaban dispuestos a atender unas demandas que, temen, puedan afectar a su modelo de negocio. Lo cierto es que la compañía ya anunció entonces una caída de sus beneficios por el incremento de los costes laborales que no podía ser compensado con un aumento de las tarifas de los billetes, debido a la fuerte competencia en el sector y los recelos que generan entre los clientes las convocatorias de huelgas y paros.

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