Es una transformación imparable y Euskadi no quiere esperar. El Gobierno vasco se ha propuesto imprimir mayor velocidad a la transición desde el transporte con combustibles fósiles actual al movido únicamente con energías limpias. Por ello se ha propuesto dar un salto importante en los próximos dos años en la apuesta por el coche y el transporte eléctrico en el País Vasco. Hasta 2020 recibirá un empuje sin precedentes para multiplicar por cuatro el número de vehículos y medios de transporte público y privado cien por cien eléctricos y, lo que es más importante, para dejar preparada la infraestructura y red pública vasca para su posterior desarrollo a gran escala.

El Gobierno vasco ha aprobado hoy un plan dotado con 494 millones de euros con el que se pretende no sólo subvencionar la compra de este tipo de vehículos, sino impulsar y multiplicar la infraestructura, los puntos de carga, la normativa y la investigación que requiere su implantación. Las acciones se consideran imprescindibles para comenzar a superar las reservas que aún existen entre los consumidores para apostar por el vehículo eléctrico. La falta de puntos de recarga, el mayor coste de los vehículos o la aún insuficiente investigación tecnológica en este sector, que también se quiere fijar como una oportunidad de generación de empleo y desarrollo económico, son sólo algunos de los elementos a los que se quiere hacer frente.

El objetivo es pasar de 1.100 a 4.800 coches eléctricos en dos años y preparar la red vasca para una expansión a gran escala en 2030

La batería de medidas presentada en el Plan Integral de Movilidad Eléctrica fija una batería de actuación hasta 2020 e incluye la elaboración de un segundo plan que defina el desarrollo para la siguiente década 2020-2030. El reto es lograr que en poco más de una década la apuesta por este tipo de transporte sea “una alternativa real” que no suscite dudas. La actuación abarca a las administraciones públicas, -que en todos sus niveles se comprometen a apostar por vehículos eléctricos en sus sucesivas renovaciones de vehículos-, al tejido empresarial privado, así como a los ciudadanos, a los que se subvencionará la compra de este tipo de coches eléctricos.

Actualmente en el País Vasco existen 1.143 coches eléctricos y 73 puntos de recarga de acceso público -además de más de 300 que ya existen de modo particular o en empresas-. El objetivo es que en los próximos dos años y medio, para finales de 2020, el parque eléctrico se incremente al menos hasta los 4.800 coches de este tipo y se puedan habilitar otros 35 puntos de recarga de alta capacidad abiertos a todos los consumidores. De este modo, las matriculaciones “eléctricas” alcanzarían el 4% ese año. Además, se ha establecido que para 2020 el transporte de viajeros en medios públicos con motores eléctricos se incremente un 20%.

Subvencionar la compra

El presupuestos aprobado hoy reserva 45,2 millones de euros para subvencionar la compra de coches eléctricos. Por el momento no se ha determinado por qué importe se financiará su compra. Para la instalación de nuevos puntos de recarga se destinarán 9,3 millones de euros. Pero sin duda, la electrificación del transporte público absorberá gran parte de los fondos, con 421 millones. Se aspira a que sea la red pública la que ejerza de elemento tractor y “ejemplarizante” de una nueva cultura en la sociedad vasca que abogue por avanzar más rápido en la transformación energética.

Se bonificaran 60.000 cargas de vehículos, se ‘electrificará’ el transporte público y aumentarán los puntos de recarga

De modo paralelo, el programa de acciones previsto contempla un desarrollo legislativo que acelere el avance energético para lo que se promoverán nuevas normativas y regulaciones en todos los niveles institucionales. La sensibilización y comunicación en el conjunto de la sociedad para que se sume a la clara apuesta por el coche eléctrico que pone en marcha el Ejecutivo de Urkullu será otros de los ejes de acción.

Entre las medidas previstas figura bonificar las recargas de los usuarios de coches eléctricos. El plan contempla que hasta 2020 se financiarán 60.000 recargas. Al mismo tiempo, la apuesta por la cultura de la movilidad sostenible se trasladará al fomento en el uso de otros medios ‘limpios’ entre la ciudadanía como la bicicleta eléctrica, el apoyo a las empresas que renueven sus medios de transportes o a las comunidades de vecinos que decidan instalar puntos de recarga en sus garajes

El Ejecutivo vasco considera que avanzar en este sector no sólo permitirá reducir el consumo de combustibles fósiles y mejorar la eficacia energética, sino que sobre todo reducirá la emisión de gases de efecto invernadero y mejorará de modo importante la salud y la calidad de vida de los ciudadanos en el País Vasco. Otra de las potencialidades que se quiere explorar con la mayor electrificación de la red de transporte vasca es proporcionar medios de almacenamiento de energía y facilitar una mayor y mas rápida incorporación a las energías renovables. A todo se suma la posibilidad de dar pasos relevantes en el desarrollo económico y de innovación que permita generar nuevos empleos en un sector, el de la automoción y el del desarrollo energético que se han convertido en una de las apuestas estratégicas de la economía vasca.