Una chica mirando su teléfono móvil.

Una chica mirando su teléfono móvil. Flickr

Economía

El negocio del 'match': ¿cómo creó su fortuna Sean Rad, el fundador de Tinder?

El presidente y cofundador de la app de citas empezó desde cero para crear una herramienta que ya vale alrededor de 3.000 millones de dólares y que le ha granjeado un estatus de billonario

Encontrar una ‘app’ con los suficientes avances tecnológicos como para descubrir a la pareja correcta -al más puro estilo Hang the dj de Black Mirror– aún no es posible. Pero cerca se quedó el cofundador y actual presidente de Tinder, una de las herramientas que más ha revolucionado el proceso de conocer a otra persona eliminando las barreras físicas y psicológicas.

Desde su nacimiento en septiembre de 2012, Tinder se ha convertido en una auténtica mina de oro. Presente en 196 países y elegida la aplicación de pago más exitosa y con mayor número de descargas en Estados Unidos en 2017 -superando a Netflix o Clash Royale-, la compañía de Sean Rad no tiene perspectivas de dejar de crecer.

Solo durante el segundo trimestre de 2018, Tinder ha sumado 300.000 nuevos suscriptores y 421,2 millones de dólares más a un negocio cuyas acciones crecían en bolsa por encima del 18%, justo después de presentar los últimos resultados de su matriz, Match Group, el pasado 8 de agosto. El grupo -que además de Tinder juega con piezas como Meetic, OkCupid o PlentyOfFish- incluía, además, un salto del 27% en el número de suscriptores promedio respecto al año anterior y un aumento del 8% en los ingresos medios de los usuarios.

Las positivas cifras del conglomerado vienen arrastradas especialmente por Tinder y concretamente por el éxito de su novedad ‘Tinder Gold’, un servicio premium que ofrece nuevas prestaciones a los usuarios (como Tinder Boost, que aumenta la visibilidad un 60% o la posibilidad de ver el perfil de las personas que dan like a tus fotos) y que tiene un coste de 5 dólares adicionales al precio de la ‘app’ en su versión ‘Plus’, en total unos 14,98 dólares (12,60 euros). Los usuarios también pueden descargar la versión más básica, totalmente gratuita.

Pero todas estas cifras se resumen en una sola. A día de hoy, el proyecto de Rad cuesta cerca de 3.000 millones de euros, lo que inevitablemente otorga a su creador una abultada cuenta bancaria. A sus 32 años, Sean Rad es un joven multimillonario que vive en un ático de 7,5 millones de dólares en los Ángeles y que tiene otra propiedad -recientemente adquirida- de 26,5 millones de dólares en Hollywood Hills, según informa Wall Street Journal. Y todo ello por una idea que comenzó a gestar en sus primeros años de universidad y que se le ocurrió fruto de su propia timidez con las chicas. Rad convirtió las relaciones personales en un negocio billonario, pero contar con una gran innovación entre los dedos no exime a su creador de problemas. Tanto es así que el multimillonario tuvo que lidiar con demandas judiciales, acusaciones dentro de su equipo e, incluso, su propio despido para posicionar a Tinder como líder del negocio del ‘match’.

Cultura del trabajo

La app de citas no fue el primer acercamiento al mundo tecnológico del empresario. De hecho, a la corta edad de 18 años fundó ‘Orgoo’, una compañía de mensajería móvil que tuvo que cerrar por problemas de IP; y Ad.ly, una startup de marketing para ayudar a celebridades a monetizar su marca que creó al poco tiempo de dejar la Universidad del Sur de California en 2006.

En 2012 aterrizó como gerente en una incubadora de startups financiada por IAC -de nombre Hatch Labs-, de donde saldría el proyecto que le elevaría al olimpo de los emprendedores. Tinder, en un principio llamada Matchbox, fue creada junto a Justin Mateen, Jonathan Badeen y un equipo de decenas de personas, fruto de los propios problemas de Rad a la hora de ligar. «Me di cuenta de que si puedes eliminar la pregunta de si alguien quiere conocerte o no, entonces eliminarías significativamente las barreras para hacer una nueva conexión», afirmó el empresario en una entrevista con la revista Business Insider.

Antes de saber que su producto crecería como la espuma en tiempo récord, probaron su efectividad por medio de correos no deseados a muestras reducidas de conocidos y amigos comprobando que, de hecho, el 80% descargaba la app. Además, para evitar gastos elevados en publicidad en sus inicios, promocionaban el servicio acudiendo a fraternidades y hermandades de los campus universitarios y organizando fiestas a los que solo se podía acceder con Tinder descargado en el teléfono móvil. Su principal estrategia fue correr la voz, una fórmula que les valió la friolera de 100.000 usuarios en febrero de 2013, solo 6 meses después de su arranque.

Despedido de su propio proyecto

Pero trabajar en una exitosa startup, no solo conlleva aspectos positivos. Una demanda por acoso sexual por parte de una ex trabajadora salpicó a la compañía, así como los continuos comentarios de la prensa que cuestionaban el sentido de la propia aplicación.

Todo ello hirió de gravedad a la cúpula ejecutiva de Tinder, que veían en la incorporación de un renovado y experimentado perfil al frente de la compañía como la solución a sus problemas, a modo de lavado de cara. En numerosas entrevistas Rad afirmó querer plantar cara ante el consejo por el hecho de que quisieran degradarle de su propio proyecto, pero prefirió aceptar el puesto de director de desarrollo de producto a salir de forma definitiva de la empresa.

Así, en mayo de 2015 se hizo efectivo su despido como CEO de Tinder para ser sustituido por un ex ejecutivo de Ebay: Christopher Payne.

Pero parece ser que Payne no encajaba en el perfil de la compañía y la cúpula directiva de IAC comenzó pronto a echar de menos a Rad, al que ofrecieron nuevamente su anterior puesto como presidente  de la ‘app’ de citas, apenas seis meses después de haber sido despedido.

La competencia del ‘dating’

Tinder revolucionó el modo en que nos relacionamos socialmente por ser pionera en el herramientas como el «swipe», pero no es la única que ha intentado sacar provecho del negocio de las dating apps. Y es que si Rad y su equipo quieren seguir generando millones en beneficios (como lo demuestran sus últimos resultados), deberán hacer frente a una feroz competencia que se multiplica cada día.

Sin ir más lejos, el gigante de Mark Zuckerberg puede ser el próximo rival con el que tendrá que batirse la aplicación de Match Group. Facebook ya está trabajando en la incorporación de un sistema de dating dentro de la propia aplicación, una novedad que el propio  Zuckerberg dio a conocer en la undécima conferencia de desarrolladores de Facebook conocida como F8.

Para seguir diferenciándose de la competencia, Match Group  debe invertir en nuevos instrumentos y novedades que permitan aumentar la experiencia de los usuarios respecto a otras ‘apps’, una lección al parecer bien aprendida, pues el grupo ya piensa en nuevas funcionalidades.

Tinder Places es una de ellas, una herramienta -todavía en fase de pruebas en Australia y Santiago de Chile- que permite encontrar en un mapa -no a tiempo real- a personas que pasen tiempo en los mismos lugares que visites habitualmente.

Además, en un comunicado, la administración de Match indicó estar planeando estrategias para reforzar la joya de la corona, como potentes campañas de marketing y una nueva experiencia Tinder centrada en la vida universitaria.

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