Economía

El uso de Facebook provocó el aumento de agresiones racistas a refugiados en Alemania

Facebook estira su castigo en bolsa y pierde 60.000 millones en dos días.

Logo de Facebook. EFE

Uno de los mayores problemas de las redes sociales, sino el mayor, es su nula capacidad para atajar los comentarios racistas, xenóbofos u homóbofos. Los delitos de odio se multiplican en internet como la pólvora y eso tiene un reflejo fiel en el día a día de los ciudadanos.

Así lo concluye un estudio elaborado por la Universidad de Warnick, en Alemania, que ha elaborado un informe en el que se relaciona de forma directa el crecimiento del número de ataques a refugiados y los comentarios xenófobos en Facebook, la mayor red social del mundo.

Dicho análisis, que recoge este lunes The New York Times, afirma que existe una fuerte conexión entre «el uso de las redes sociales y los delitos contra los refugiados» en el país centroeuropeo, sobre todo a raíz de la fuerte corriente de migración provocada por el inicio de la guerra en Siria, lo que supuso que millones de personas intentaran llegar a Europa para ponerse a salvo de los combates.

«Los crímenes de odio aumentan de forma desproporcionada en áreas con mayor uso de Facebook», afirma el estudio, que recoge que los problemas más importantes suelen darse en localidades de menor tamaño en las que el uso de la red social creada por Mark Zuckerberg supera la media nacional.

En dichos municipios alemanes la probabilidad de que una persona cometa un crimen de odio contra los refugiados es un 50% superior a la de otro habitante que sea menos asiduo a dejar comentarios y a informarse a través de redes sociales.

En el periodo que comprende el informe, entre enero de 2015 y enero de 2017, hubo en Alemania hasta 3.335 ataques contra ciudadanos extranjeros que habían llegado a Alemania huyendo de su país de origen por diferentes motivos. La mayoría de ellos eran en forma de destrozos en los hogares en los que vivían.

Del mismo modo, los expertos de la Universidad de Warnick, situada en las afueras de Coventry, en el centro de Inglaterra, han concluido que cuando se producen fallos en las conexiones a internet, como los que tuvieron lugar en Alemania durante 2016, los delitos de odio se reducen notablemente.

Un problema endémico

Pese a que el estudio se centra en Facebook, la red social estadounidense, la que más usuarios tiene en todo el mundo, no es la única que no ha conseguido controlar las agresiones y el abuso verbal en su plataforma.

Los intentos del gigante de Palo Alto han sido, de momento, infructuosos. El pasado verano crearon la Iniciativa para el Valor Civil Online, un programa enfocado a entrenar y a financiar a organizaciones locales en Reino Unido para combatir los contenidos extremistas en internet.

La idea era que existan en diferentes zonas centros específicos en los que organizaciones locales se comunicaran de forma directa con Facebook, aunque desde su puesta en marcha no se sabe mucho más de todo el proyecto.

Otro de los programas dedicados a identificar y erradicar estos contenidos de las redes sociales se apoyaba en un software bautizado como PhotoDNA, creado por Microsoft e impulsado por una alianza entre Facebook, Twitter y Google, con la idea de detectar a los usuarios que difundan este tipo de comentarios e imágenes.

Así, su basaba en el reconocimiento de huellas digitales conocidas como hashes, que sirven para reconocer a los usuarios que publican o comparten contenidos relacionados con la violencia, el abuso o el terrorismo.

Las redes sociales tienen un problema a la hora de identificar este tipo de contenidos, pero no son más eficientes a la hora de eliminarlos una vez los califican como abusivos. Según la comisaria de Justicia de la Unión Europea, Vera Jourova, apenas el 40% de las denuncias de los usuarios son revisadas por las compañías en un plazo de 24 horas, y apenas un 80% son investigadas dos días después del aviso.

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