El Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y la Junta de Castilla y León confían en poder reunirse esta misma semana en Dinamarca con el consejo de administración de la multinacional de aerogeneradores Vestas con el propósito de lograr que retire el anunciado ERE extintivo para la totalidad de los 360 trabajadores de su factoría de Villadangos del Páramo (León), a cambio de las ayudas que ambas administraciones ofrecen para el caso de que la firma danesa presente un plan industrial.

La compañía anunció este lunes el cierre de la factoría a ambos gobiernos y al comité de empresa, antes incluso de escuchar alternativas por parte del Ministerio de Industria en el encuentro que estaba previsto para el día 3 de septiembre.

Un anuncio que ha motivado una reunión de urgencia en la sede de la Consejería de Economía y Hacienda de la Junta de Castilla y León, en Valladolid, en la que han participado la ministra de Industria, Reyes Maroto; el presidente de la Junta, Juan Vicente Herrera; varios consejeros regionales y la delegada del Gobierno, Virginia Barcones.

Tras un análisis de la situación con el comité de empresa, Maroto y la consejera de Economía y Hacienda, Pilar del Olmo, han lanzado un mensaje de colaboración entre ambas administraciones para luchar, en palabras de la ministra, «por la continuidad de la unidad productiva en León y los puestos de trabajo de la misma».

Deslealtad de Vestas

Las dos mandatarias, en declaraciones recogidas por Europa Press, se han comprometido a remitir ya una carta al consejo de administración de Vestas en Dinamarca para solicitar una entrevista con sus responsables esta misma semana. Pedirán al grupo que paralice el ERE extintitivo que entraría en vigor el próximo día 3 de septiembre y que dejaría en la calle a cerca de 2.000 personas, entre los 360 puestos directos, 180 temporales y el resto indirectos.

«Nos ha pillado de sorpresa, nos parece una deslealtad institucional», ha reprochado Maroto en referencia a las «formas inaceptables» de la multinacional y la incredulidad ante el cierre de una factoría competitiva cuyo futuro parecía absolutamente garantizado si se tiene en cuenta que «este Ministerio y Europa han apostado claramente por el sector de las energías renovables».

Según Maroto, el intento de mantener la planta pasaría por dar «viabilidad» a la empresa con un nuevo plan industrial que «reoriente la producción de la planta hacia la demanda del mercado», a la que habría que añadir los paquetes de ayudas autonómicas, nacionales y europeas que Vestas ha venido recibiendo en los últimos años y que ascienden hasta los 13,5 millones de euros.

“Todo muy bien calculado”

Y es que, en opinión de Maroto y Del Olmo, la deslocalización de la factoría y el traslado de su producción a China, Argentina, Brasil e India no se fundamenta en motivos económicos sino que obedece a razones de «estrategia, posicionamiento a nivel mundial», a lo que ambas mandatarias añaden su profundo malestar al entender que la decisión se ha comunicado en el momento adecuado, con el plazo ya vencido el pasado día 29 de junio para poder reclamar a la empresa las ayudas recibidas de las administraciones.

«Lo tenían todo muy bien calculado», ha insistido la consejera de Economía, quien recuerda los 12,5 millones en ayudas públicas que Vestas recibió para la planta de Villadangos y el millón de euros obtenido para su factoría de Ólvega (Soria), cerrada en 2012. «Hemos venido trabajando desde hace mucho tiempo y parece que nos han estado mareando para traernos hasta esta situación de cierre que no tiene sentido, pero está claro que las multinacionales no tienen ni caras ni ojos», ha lamentado la consejera.

Pese a ser conscientes de la «dificultad» de revertir la situación, Maroto y Del Olmo confían en arrancar de los mandatarios de Vestas en Dinamarca un acuerdo para mantener la factoría, objetivo en el que están dispuestas a ofrecer todo tipo de ayudas por parte de ambas administraciones siempre y cuando la fabricante de aerogeneradores presente un plan industrial o de viabilidad.

«Es muy importante que las dos administraciones vayamos unidas codo con codo y que luchemos hasta el final», insiste Del Olmo, que, al igual que Maroto, anuncia batalla también «diplomática» al más alto nivel para trasladar este asunto hasta el Parlamento Europeo.

Sindicatos: «Nos merecemos que la planta siga»

Por su parte, el presidente del comité de empresa, Juan Francisco García Cabezas, quien ha comparecido acompañado de representantes sindicales de UGT, CC.OO. y CGT, ha aprovechado para mostrar su agradecimiento tanto a la Junta de CyL como al Gobierno central por el apoyo recibido y expresar su «sensación positiva» tras el encuentro celebrado.

García Cabezas ha empleado el término «mazazo» para definir la sensación que el anuncio del cierre dejó en la totalidad de la plantilla que desde hace dos meses se mantiene en huelga y, pese a ello, ha mostrado su confianza en que el trabajo conjunto entre las dos administraciones permita que siga activa una empresa rentable que exporta el 80% de su producción a distintos países de Europa.

«Nos merecemos que la planta siga en Villadangos pues es la número uno a nivel mundial», ha defendido el sindicalista, quien achaca el traslado de la factoría al intento de la multinacional de ganar más y más, no contenta con el incremento del 45 por ciento de beneficios a nivel mundial en el primer trimestre con respecto al mismo periodo del año anterior.

«Se llevan la producción a costa de mano de obra esclava en China, India, Brasil y Argentina y con unos coste de transporte mucho más bajos. El traslado de nuestra fábrica a India les permitirá ganar al año 100 millones de euros más», ha apuntado García Cabezas.

Vestas anunció este lunes un expediente de regulación de empleo (ERE) para despedir a la totalidad de la plantilla, cerca de 370 trabajadores, de su factoría de Villadangos del Páramo.Según el comité, los argumentos utilizados por la compañía ha sido la baja demanda  de los motores eólicos que se fabrican en León con destino al sur de Europa.

En huelga desde julio

Los trabajadores de la fábrica leonesa se encuentran en huelga indefinida desde el pasado 16 de julio tras anunciar la compañía un mes antes que deslocalizaba tres de las cuatro líneas de producción de la fábrica de Villadangos a China e India. Desde entonces la conflictividad en la fábrica ha sido continúa, con concentraciones en León y en la sede de la compañía en Madrid, marchas reivindicativas, paros parciales y un encierro de trabajadores hasta la huelga indefinida.

Entretanto, la empresa despidió en julio a sus 180 trabajadores eventuales ante el traslado de gran parte de la producción y un atisbo de acuerdo hace un mes con el comité de empresa que no fructificó ante la negativa de los trabajadores a desconvocar la huelga.