Economía

Lime retira patinetes por un fallo en las baterías que podía provocar incendios

Un patinete de Lime en la estación de Príncipe Pío, en Madrid. EL INDEPENDIENTE

Los patinetes eléctricos de Lime ya son un elemento más de cientos de ciudades de todo el mundo, incluyendo Madrid. Su popularidad ha llegado a tal punto que el Ayuntamiento dirigido por Manuela Carmena ha tenido que crear una normativa especial para regular cómo deben utilizarlo los usuarios.

La compañía está alcanzando una popularidad enorme y eso no está exento de riesgos. En los últimos días, Lime ha tenido que retirar decenas de patinetes eléctricos por un fallo en el sistema de las baterías que podía provocar que el vehículo se incendiara.

La mayoría de ellos estaban en las calles de Los Angeles, San Diego y en las inmediaciones del Lago Tahoe, al este de San Francisco, todas ciudades del oeste de Estados Unidos, la zona de mayor influencia de Lime.

Lime ha atribuido el problema a Segway Ninebot, la compañía que desarrolla el software de las baterías que llevan los patinetes, y que también fabrica sus propios vehículos sostenibles.

«En cuanto descubrimos el problema comenzamos a trabajar con Segway Ninebot para solventar el problema. Hemos creado un nuevo programa informático para eliminar los posibles defectos en las baterías», han explicado portavoces de Lime a CNN.

Conocida por su agresiva estrategia de expansión, Lime está ganando terreno en grandes ciudades como Madrid a base de inundar las calles de patinetes y de, en algunos casos, no contar con el permiso de los ayuntamientos, algo que pasó en la capital española y que provocó las iras del consistorio.

Dicha táctica es similar a la de Uber, que tiene un importante control sobre Lime después de invertir 335 millones de dólares, casi 300 millones de euros, otorgando así un valor total a Lime de alrededor de 1.100 millones de dólares, 970 millones de euros.

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