Verano de 2014: el bipartidismo se tambalea tras las elecciones europeas y las formaciones minoritarias como IU o UPyD se desintegran. La corrupción sigue aflorando, Podemos aparece por todas partes y, en resumen, lo viejo se ve arrinconado por lo nuevo. En esa tesitura, miembros de los círculos de la formación morada se juntan y deciden que por qué no aprovechar el momento y lanzar un nuevo sindicato de clase. El nuevo colectivo de trabajadores nace en octubre de ese año en un hotel de Azuqueca del Henares, en Guadalajara, a dos pasos de la frontera con la Comunidad de Madrid.

Cuatro años después, tanto los portavoces consultados de Somos Sindicalistas como de Podemos se apresuran en desmentir cualquier vínculo entre ambas organizaciones. Ahora las relaciones están muy deterioradas y los problemas internos en Somos están a la orden del día, expulsiones incluidas. Pero en 2014 Comisiones Obreras (CCOO) y UGT estaban muy tocados. Habían convocado tres huelgas generales entre 2010 y 2012 con desigual seguimiento en los centros de trabajo y manifestaciones masivas por la tarde, pero para las bases de Podemos eran la casta. Por aquella época se apuntaba a los liberados, a las subvenciones, a los cursos de formación. Brotaron escándalos como el de las tarjetas black de Bankia que golpean de lleno a las centrales mayoritarias.

En 2014 CCOO y UGT estaban muy tocados. Para Podemos eran la casta

«Se quiso replicar lo de PSOE, PP la misma mierda es con CCOO y UGT. A mi eso me pareció muy injusto», relata por teléfono Jesús Montero, fundador de Podemos, afiliado a CCOO y ex secretario municipal de Podemos Madrid.  «Somos surge de crisis y escisiones de otros sindicatos y es verdad que se pone a rebufo de Podemos, aunque Podemos renuncia a tener una correa de transmisión», agrega Montero. Una correa parecida a la que pervive entre el PSOE y UGT.

«Somos nace de las cenizas del 15-M», afirma Miguel Ángel Lorenzo Torrecilla, delegado sindical en la Agencia Tributaria del Ayuntamiento de Madrid. En realidad, los vínculos con Podemos son demasiado evidentes: el sindicato se gestó pocos meses después de la explosión morada en las elecciones europeas de mayo de 2014 en Plaza Podemos, una de las redes del partido. Y los promotores procedían de un círculo oficial, Podemos Sindicalistas. Varios documentos fundacionales aluden al «origen» de Somos como movimiento social» surgido de Podemos.

Jesús Montero: «Replicar lo de PSOE-PP la misma mierda es fue muy injusto»

Sí hubo un acercamiento en 2011, en pleno 15-M, entre las centrales clásicas y los jóvenes que ocupaban las plazas. «Fue un intento por parte de CCOO de entender lo que pasaba», cuenta un dirigente. En aquel encuentro saltaron chispas por el recelo de los manifestantes hacia los sindicatos: uno de los representantes de los indignados era nada menos que Íñigo Errejón, que a sus 28 años era el más radical de todos. «Errejón propuso una suerte de huelga ciudadana. Me acuerdo que le contestamos que una huelga laboral es muy dura porque afecta al bolsillo del trabajador, pero que una huelga de consumo que planteaba él era sobre todo muy difícil de tomar en serio. No imposible, pero muy difícil».

La marea que acompañó a Podemos en 2014 favoreció que una camarilla de simpatizantes lanzaran Somos. Y la cosa pareció cuajar: mientras la formación morada penetraba en parlamentos autonómicos, corporaciones locales y hasta en el Congreso, muchos de los cuadros incorporados al partido procedían de diversas experiencias sindicales (CGT, sindicatos amarillos, etcétera). Inicialmente CCOO y Podemos recelaban entre sí. «Aquí viene gente que milita en todos los partidos», cuenta Lorenzo Torrecilla. No cobramos subvenciones, no tenemos liberados y cobramos poca cuota, nueve euros al mes (en CCOO o UGT se paga 12 euros)».

En 2011 hubo una reunión entre CCOO y representantes del 15-M, entre ellos Errejón

«En aquella época las iniciativas surgían espontáneas», evoca Sergio Pascual, ex secretario de Organización de Podemos hasta marzo de 2016. «Nunca apoyamos desde la dirección ningún sindicato nuevo». La constitución de un sindicato (hay 2.000 centrales aproximadamente en España) es relativamente sencilla en España: se precisan tres miembros fundadores.

Los ataques del funcionario del Consistorio madrileño a las organizaciones mayoritarias son continuos. Para Lorenzo Torrecilla «hay una consigna en CCOO de marginarnos». ¿Cuántos afiliados tiene Somos? Según un reportaje de El Español de octubre de 2016 citando al sindicato, 2.300. «No lo sé bien, pero ahora te lo miro», responde Lorenzo Torrecilla. Nunca los aporta. «Pero estamos en auge como se puede ver en las redes sociales». La cuenta de Twitter está por debajo de los 2.000 seguidores.

Tras un inicio fulgurante, se desconoce el número de afiliados de Somos

Tras un inicio fulgurante, las cosas se han enfriado en Somos cuatro años después. Todos los medios destacaron en junio de 2015 la victoria de esta central sobre CCOO y UGT en el Ministerio de Economía. También su presencia en Iberia, BQ, Nestlé o el Ayuntamiento de Madrid. Pero el goteo de noticias se fue apagando, hasta el punto de que es imposible encontrar siquiera en la propia web de Somos una referencia a la expulsión de Paco Torrico, ex portavoz, fundador y cara visible. «Iba a su bola, no seguía los estatutos ni atendía a las bases», defiende Lorenzo Torrecilla.

También expulsaron a una abogada cuyo nombre nadie recuerda y que al parecer gestionó los expedientes de los afiliados y nunca presentó las cuentas. Lorenzo Torrecilla asegura que la han denunciado. «Se nos ha colado mucha gente», lamenta, «y alguno creo que venía mandao de alguna parte». A día de hoy la representación de Somos reside en grandes empresas y administraciones, donde hay mayor estabilidad laboral. Como la CGT, USO y otros colectivos, solo que más pequeños todavía. CCOO y UGT con más de 900.000 afiliados tienen la aplastante mayoría. «Mienten sobre sus afiliados para pillar subvenciones», acusa Torrecilla.

Su fundador y ex portavoz Paco Torricos fue expulsado en silencio de Somos

Con el ayuntamiento que gobierna la coalición Ahora Madrid están en situación de ruptura, aunque los comienzos fueron buenos. «En su día denunciamos la contratación por parte de la vía de Libre Designación del padre de Rita Maestre [Luis Maestre, alto funcionario de la administración desde 1980]», cuenta el funcionario local. «Y no han remunicipalizado lo que prometieron. Si no puedes cumplir lo que prometes, dimite, abandona y volvamos a ocupar las plazas», resuelve.

En el Ayuntamiento de Madrid Somos no consiguió representación (10% de votos) para participar en las mesas sindicales. El ex delegado de Economía Carlos Sánchez Mato propuso entonces por carta al resto de centrales que permitieran a esta y otras organizaciones minoritarias estar presentes. «Sánchez Mato hizo dejación de funciones y nos metió en un marrón«, señalan delegados de CCOO y UGT en Cibeles. «Así que fuimos tajantes: cumplir con la legislación y que decidiera el equipo de Gobierno, no nosotros».

Las centrales mayoritarias defienden los liberados y las subvenciones, bandera de Somos

UGT se mantuvo distante de todo. Pero CCOO se movió. El secretario general saliente Ignacio Fernández Toxo y su equipo se fajaron durante cuatro meses para reunirse «en serio» con Pablo Iglesias y hablar de ambas organizaciones, sin solaparse. También había resistencias en el sindicato que fundara Marcelino Camacho: muchos cuadros proceden de IU, como Ramón Górriz o Paloma López, eurodiputada. En febrero de 2016 Pablo Iglesias y Toxo marchan juntos en Getafe en defensa de «los ocho de Airbús», acusados de «coacción a la huelga». Eduardo Gutiérrez o Bruno Estrada son dos de los afiliados de Comisiones más conocidos dentro de Podemos.

Toxo e Iglesias

Jesús Montero defiende la existencia de liberados: «¿Por qué no van a poder tenerlos los sindicatos? Otra cosa es que se ejerza control sobre ellos, pero su papel interlocutor está en la Constitución y sirven para reforzar la negociación colectiva frente a la individual». Un alto cargo de CCOO apuntala esta versión: «Lo gordo es el día a día, no lo que se decide en Madrid a nivel confederal. Eso conlleva mucho tiempo y mucho trabajo. Y a los poderes fácticos les interesan estructuras débiles». Y uno de UGT remata la defensa citando a Gramsci: «Las ideas no viven sin organización».