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El turismo español gripa en bolsa: Meliá sufre su mayor desplome desde el Brexit

Las acciones del grupo hotelero sufren un recorte superior al 7% y se sitúan en mínimos de cuatro años, tras presentar unas débiles perspectivas para el cuarto trimestre del año

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El turismo español gripa en bolsa: Meliá sufre su mayor desplome desde el Brexit
El turismo gripa en bolsa: Meliá sufre su mayor desplome en bolsa desde el Brexit.

Hotel Meliá Tamarindos, en la localidad de San Agustín (Gran Canaria). Meliá

Resumen:

De motor de la economía a fuente de preocupaciones. La suerte del turismo en España parece estar cambiando y así lo perciben los inversores, que hacen notorio su pesimismo hacia el sector cada vez con mayor rotundidad.

Esta vez ha sido Meliá la que ha padecido el golpe del escepticismo inversor hacia una industria que da claras muestras de desaceleración. El grupo hotelero ha sufrido su mayor descalabro bursátil desde junio de 2016, justo después de la votación del Brexit que propició la mayor caída en la historia del Ibex. En esta ocasión, las acciones de Meliá han registrado un recorte superior al 7,6%, prolongando un mal tono que le sitúa ya entre los tres peores valores del año en el índice español, con caídas que superan el 27%.

El desplome se produce justo después de que el grupo hotelero presentara sus resultados del tercer trimestre. Unas cuentas que, frente a lo que podría deducirse de su comportamiento bursátil, se situaron en línea con las previsiones del mercado. Meliá registró un beneficio neto hasta septiembre de 119,7 millones de euros, un 10,1% más que en el mismo periodo del año pasado, mientras que sus ingresos operativos ascendieron a 1.414,1 millones de euros, un 1,6% menos.

El deterioro de las perspectivas de negocio en Canarias y en Barcelona explica el revés del mercado a la hotelera

Pero la atención del mercado no estuvo en estas cifras sino en las previsiones lanzadas por la compañía para el próximo trimestre y que resultaron poco halagüeñas. “Los resultados per se no proporcionaron sorpresas significativas. Sin embargo, las perspectivas fueron ligeramente más negativas de lo que esperábamos”, corroboran los analistas de Banco Santander.

Estos débiles pronósticos están influidos, en buena medida, por una reducción de las expectativas de negocio en el mercado español, donde los ingresos por habitación se muestran muy presionados en los últimos tiempos, así como en en el negocio americano.

En este contexto, los analistas no han tardado en ajustar a la baja sus estimaciones sobre la compañía. “Estamos reduciendo nuestras estimaciones para reflejar una perspectiva más débil derivada de: 1) Turquía, Egipto y otros destinos alternativos, que capturan a más turistas británicos y alemanes, dañando así los centros turísticos del Mediterráneo de Meliá; 2) Cataluña no muestra indicios de recuperación; y 3) una desaceleración en México y República Dominicana”, observan los analistas de Alantra.

Es cierto que el mercado viene descontando desde hace tiempo el deterioro de las perspectivas de negocio de Meliá, lo que le ha llevado a cotizar en sus niveles más bajos desde diciembre de 2014, tras perder más de un 40% de su valor desde julio de 2017. “Pero las perspectivas continúan deteriorándose en España (especialmente en el segmento premium en Cataluña y las Islas Canarias) y, en menor medida, en América y creemos que las cosas empeorarán antes de que mejoren”, comentan en la firma de análisis.

No obstante, son muchos los analistas que consideran que el revés sufrido este jueves por las acciones del grupo hotelero parece excesivo. “Sorprende el castigo, sobre todo porque la acción ya había sufrido mucho en los últimos meses”, señala Iván San Félix, analista de Renta 4, quien detecta entre los inversores “mucho pesimismo en torno a algunas compañías cíclicas, que están descontando un escenario bastante peor al actual”.

Castigo general al sector

Y es que los problemas de Meliá no son una excepción entre las compañías del sector turístico español. En medio de la desaceleración del crecimiento económico a nivel nacional y en Europa y con la renovada pujanza de otros destinos como Turquía y Egipto, que en los últimos tiempos habían permanecido débiles por el temor al terrorismo islamista, los inversores se muestran cada vez más escépticos sobre las perspectivas del negocio.

La otra gran hotelera del parqué español, NH, también sufrió este jueves un tropiezo próximo al 5% y acumula un castigo superior al 20% en solo nueve sesiones, aunque lo cierto es que la evolución de la compañía en los últimos tiempos ha sido poco representativa de la situación del mercado y ha estado más condicionada por la opa de Minor, que controla ya más del 94% de su capital.

Con caídas próximas al 15%, Aena se encamina hacia el que será su peor ejercicio desde que se estrenó en bolsa en 2015

Pero también Amadeus y Aena han notado, cada una desde su posición de negocio, la pérdida de atractivo de la industria turística. El proveedor de soluciones tecnológicas para los sectores aéreo y de hoteles se ha dejado ya un 14,6% desde que registró máximos históricos el pasado 1 de octubre, y la reciente presentación de sus resultados, que muestran un claro deterioro del negocio en Europa no han hecho sino refrendar la desconfianza inversora.

En la misma linea, el operador de los aeropuertos españoles, uno de los valores más rentables del mercado en los últimos años, se mueve actualmente al filo de sus niveles más bajos en 20 meses, tras liquidar casi una cuarta parte de su valor desde el verano de 2017. De este modo, la compañía, que cae casi un 15% en el año, se encamina hacia el que será su peor ejercicio desde que se estrenó en bolsa en 2015.

Tras su última presentación de resultados, los analistas de Bankinter insistían en que “aunque la compañía destaca que el tráfico aéreo global se duplicará en los próximos 20 años y España ocupa un lugar destacado como nexo entre Europa y Latinoamérica y como segundo receptor mundial de turistas, en el corto plazo Aena va a acusar la desaceleración económica en Europa, de donde provine el 92% de los pasajeros de la compañía; el Brexit, cuyos efectos ya se están notando en el tráfico de pasajeros británicos; y la mayor competencia de otros destinos de “sol y playa” hasta ahora penalizados por su inestabilidad política (Turquía, muy competitiva tras la fuerte depreciación de la lira, Túnez, Cabo Verde, etcétera)”.